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Utilización de materiales naturales; 2. Tecnología
aprehensible; 3. Compromiso del usuario;
4. Fuentes alternas de energías; 5. Desalinear el proceso
creativo.
1. Con respecto
a los materiales para construir habría mucho que decir. El
modo de hacerlo convencional o en uso, implica la utilización
de componentes industriales como el acero, el cemento, el aluminio,
los plásticos, el cinc, entre otros de alto valor agregado,
que no puede procesarse al pie de la obra y que necesitan hacerse
llegar al lugar. El flete se convierte así en un agregado
parásito al costo final de incidencia cada vez más
alto. Se da, el caso extremo de tener que pagar Bs.5, para hacer
llegar al sitio de construcción un componente que cuesta
Bs.1 (o sea la relación costo/flete es de 1 a 5). Por lo
demás, el aprovechamiento de materiales locales generan armonía
natural con el medio ambiente: La madera, las diversas pajas como
la maciega, la hoja de caña de azúcar, la fibra de
coco, el fique, las resinas naturales del onoto, guácimo,
tuna, el pergamino del café, el tamo del arroz, el bejuco
colorado o de amarrar, la guadua, la tierra, la piedra entre otros.
2. No puede haber solución al problema de la vivienda
en el país, utilizando tecnologías sofisticadas que
no sean apropiables por el usuario de manera fácil y económica.
Concibiendo una manera de construir adecuada y brindando un entrenamiento
eficaz en los aspectos técnico, social, administrativo y
financiero, el usuario puede convertirse en hacedor de su vivienda
ahorrando de esta forma la incidencia de la mano de obra en el costo
total de la construcción. De esta manera sembraremos la semilla
de microempresas constructoras y manufactureras de componentes para
la construcción (adobes, carpintería), adquiriendo
destrezas así como valiosos conocimientos que puedan ser
multiplicados.
3. En Venezuela, el déficit de viviendas acumulado
es del orden de las 2.500.000 unidades. Si multiplicamos esta cifra
por 100 M2 por vivienda y por Bs. 200.000, por M2 ejecutado, que
es el costo actual promedio para la forma convencional de construir,
llegamos a la astronómica suma de 80 mil millones de dólares.
Inversión imposible de hacer en veinte años.
Aquí es donde el trabajo fecundo del usuario,
asistido por una tecnología blanda cobra un sentido fundamental.
Hay en Venezuela ejemplos valiosos que muestran la factibilidad
de este modo de trabajar, rescatando la noble institución
de la cayapa, el convite, la mano e vuelta heredada del indio como
actitud solidaria imprescindible para resolver el problema. (1).
Una arquitectura sensata, debe necesariamente insertarse en un modo
de vida sensato en el que todos los aspectos del quehacer del ser
humano estén vinculados en plan totalizador, global, holístico
de desarrollo sostenido y coherente.
4. En China, país con las reservas petroleras más
importante del planeta, funcionan en la actualidad más de
7 millones de biodigestores a escala de la explotación en
pequeñas fincas, que generan gas metano para el consumo cotidiano
de la familia , cubriendo sus necesidades de cocción de alimentos
e iluminación y puesta en marcha de un motor de combustión
interna de 3HP. Todo esto gracias al reciclaje del estiércol
de sus animales de granjas, restos de cosechas y estabilizados de
las aguas cloacales que se producen.
Un caso notable de sensatez y previsión que merece
ser estudiada (2).
Sin ir tan lejos, en Colombia y a raíz de un
convenio con el Gobierno de Alemania (3), existe un plan piloto
de construcción de biodigestores desde el año 1987.
En el tercer mundo, países como la India han desarrollado
y aplican esta tecnología desde mediados del Siglo XX (4).
Nosotros, ¿ A qué mundo pertenecemos que
seguimos quemando petróleo para producir energía eléctrica,
que conducida por guayas de un largo infinito nos permite calentar
el agua para ducharnos?
El sol, el viento, las corrientes de agua, los desechos
cloacales y cosechas, se convierten así en fuentes alternas
de energía no contaminantes ni depredadoras de los recursos
que tenemos a la mano.
Su utilización es de un impacto económico
formidable, apuntando a la autosuficiencia y autonomía del
productor agropecuario, así como a comunidades enteras (5).
Así el digestor como otras energías alternas
se convierten en punta de lanza de una estrategia de desarrollo
coherente y sensata. Reemplazaríamos el torpe concepto de:
“Desarrollos Habitacionales”, por el de Asentamientos
Humanos de vida y producción fecunda, donde la convivencia
armoniosa y la actitud solidaria fueran parte indisoluble del modo
de vida.
En próximos números hablaremos con detalle
y profundidad de cada una de estas.
5. El Arquitecto, en el ejercicio de su profesión
se ha visto obligado por la masificación a convertir al destinatario
final de su trabajo creativo, en una suma de estadísticas
o tendencias y promediar conductas, en vez de responder artesanal
y amorosamente a las necesidades del ser humano concreto. Esto constituye
sin duda el origen de un sentimiento de alienación e insatisfacción.
El Médico, por ejemplo, no tiene esa desgracia,
puesto que a pesar de la masificación ha mantenido un contacto
directo con el paciente a quien revisa, diagnostica y medica de
una manera personalizada. Dependerá de su sensibilidad, el
sanarlo o no, pero no puede alegar que lo desconoce.
Algunas ciencias como la antropología, la psicología,
la sociología, han venido a dar una mano fraterna al desvalido
arquitecto, arrojando algo de luz sobre su confusión. No
obstante la alienación subsiste. El usuario sigue siendo
un ser anónimo y desconocido para el encargado de concebir
los lugares en los que aquel deberá hacer sus pasantías
en los planos temporal y espacial. Es evidente que esta manera sólo
conduce a la frustración y al desánimo de ambas partes.
Antiguamente era la familia destinataria de la vivienda, que no
sólo la construía si no que la proyectaba de acuerdo
a sus necesidades reales.
Debemos tender por todos los medios a rescatar este
vínculo entre el usuario y el hábitat que habrá
de ser su hogar involucrándolo en el proceso de ejecución
así como en la concepción de la vivienda, puesto que
nadie como el mismo conoce sus sueños.
En este escenario nuevo de relación, el arquitecto
tendría el importante rol de orientador, asesor y facilitador
del proceso. Quebrar el anonimato es acercarse a la realidad. Devolver
a la familia el conocimiento usurpado es un acto de justicia. Poner
la estructura del estado al servicio del ciudadano es un acto de
amor.
* Arquitecto

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