Estudios realizados por la Universidad de Los Andes,
han demostrado que el 60% de los desechos que generamos en una ciudad
como Mérida, son de origen orgánico. Al igual que
en otras ciudades venezolanas que rondan el medio millón
de habitantes, los estudios constatan que el deficiente manejo de
los desechos deviene en un caos ambiental que se evidencia en desperdicios
arrojados a cielo abierto, enterrados en rellenos sanitarios, o
depositados en pendientes, conformando cascadas de basuras.
Paralelamente, las investigaciones revelando -tanto
en el estado Mérida como en otras regiones del país-
la necesidad que tienen los suelos agrícolas en producción
de renovar periódicamente sus capas de materia orgánica
con nuevos aportes de abono que permita su fertilidad permanente
y contrarreste el uso excesivo que se hace del suelo.
Como respuesta a esa necesidad observamos que, hoy día
y con mayor frecuencia, muchos productores agrícolas apelan
al uso indiscriminado del abono de caprinos o el gallinazo, con
las consecuencias negativas para la salud pública que implica
la errónea utilización de estos abonos.
Estos dos escenarios cotejados revelan una situación
deficitaria plena de contradicciones que podría ser superada
en favor de una mejora sustancial de las condiciones ambientales
en numerosos municipios urbanos y rurales, además de propiciar
una mayor productividad agrícola.
Lo que narramos a continuación son las ideas
y experiencias llevadas adelante por el Circuito de la Universidad
de Los Andes para el Manejo Integral de los Desechos y el Instituto
de Investigaciones agropecuarias de la ULA, en la ciudad de Mérida,
con el objeto de evitar el desperdicio de los valiosos desechos
orgánicos que puede generar la materia prima necesaria para
producir abono orgánico en cantidades abundantes. Con ello
se pretende difundir una biotecnología altamente beneficiosa,
fácilmente reproducible y de cero impacto ambiental.
Buscando desechos
Orgánicos
Los mercados
y comedores populares resultan ser las canteras más abundantes
de materia prima orgánica. El caso de Mérida nos da
una idea de los volúmenes
que se pueden obtener. En el Mercado Jacinto Plaza (Soto Rosa),
aprox. 20 ton/mes.
En el Mercado Principal del área metropolitana de Mérida,
aprox. 100 ton/mes. En el
Mercado de los Curos, aprox. 2 ton /mes. En el Comedor Universitario
de los Andes, aprox. 4 ton/ mes. También se acude a los comedores
escolares, mercado de las flores, cementerios, mataderos, vaqueras,
barbechos, jardines etc.
A grosso modo estos serían los grandes generadores
de la materia prima, sin contar lo que generamos por hogares.
Cuando necesitamos abonos para recuperar nuestros suelos,
y tenemos ubicadas las potenciales fuentes de materia prima, constatamos
con preocupación la ausencia de toma de decisiones desde
el sector político, para implementar alternativas que nos
permitan, entre otras cosas; disminuir los impactos ambientales
por la inadecuada disposición final de los desechos orgánicos,
generar fuentes de empleo, disminuir costos de producción
por la compra de fertilizantes sintéticos, recuperar suelos
degradados, disminuir los problemas de salud pública por
la introducción del gallinazo, iniciar la producción
de hortalizas y verduras orgánicas (libres de venenos), ya
que el aporte de abonos orgánicos 100 % ecológicos
y económicos le transmite a la planta resistencia contra
el ataque de plagas y enfermedades.
Una Estación
Experimental de lombricultura
Si
bien existen tecnologías suficientemente probadas en el mundo,
para la produc-
ción
de abonos orgánicos, tales como el compostaje, los biodigestores,
el reactor
modular,
o el uso de bacterias que descomponen rápidamente la materia
orgánica,
la Universidad
de Los Andes -con el apoyo de Fundacite- ha venido experimentando
con la lombricultura
como método idóneo para la producción masiva
de abono orgánico.
En la Estación Piloto de Compostaje
y Lombricultura, se convierte en realidad la posibilidad de transformar
en abono orgánico, lo que para muchos es solo basura. Allí
encontramos a la verdadera protagonista de este proceso productivo
y de transformación. Nos referimos al híbrido de la
lombriz Roja Californiana (Eisenia Foetida).
Este anélido ha demostrado su alta capacidad
de adaptación y un ritmo acelerado de reproducción
y producción de vermicompost o humus, transformado en abonos
granulados y líquidos. También es importante su utilización
como aporte de proteínas (75 aprox.) en la alimentación
de; cerdos, aves, peces, o como harina en alimentación de;
bovinos, caninos, gatos y peces de acuario, o como materia prima
en la elaboración de pateé, hamburguesas, albóndigas,
teteros, para consumo humano.
De igual
manera la lombriz ha sido utilizada en la elaboración de
cosméticos, antipiréticos, sueros antiofídicos,
tratamiento de arrugas, varices y en la recuperación de tejidos
productos de quemaduras, y tendones atrofiados por accidentes.
Hoy por hoy,
la estación piloto se ha convertido en un sitio de referencia
tanto por la tecnología que allí se aplica, como por
las instalaciones de que dispone donde productores, estudiantes
y miembros de diversas instituciones; han podido observar en la
práctica el Método Indore utilizado para la descomposición
previa de la materia orgánica y las numerosas construcciones
como el área de compostaje, área de canteros, área
de secado y tamizado, áreas de ensayo depósitos y
oficinas.
Aquellas personas
u organizaciones interesadas en conocer nuestro proyecto están
invitadas a contactarnos. Estamos deseosos de compartir este conocimiento.
* Técnico
Agropecuario. Coordinador del Circuito de la Universidad de los
Andes para el Manejo Integral de los Desechos (CIULAMIDE). gusoa58@cantv.net
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