La participación
Naciones Unidas convoca al encuentro de Johannesburgo 2002

  de las organizaciones
             no gobernamentales
Alfredo Lascoutx *
   

El papel de las ONG.

  Si bien es cierto que algunos sectores políticos de nuestro país manifiestan abiertamente su desprecio por las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil organizada, para la Organización de Naciones Unidas éstas merecen una consideración muy diferente.
  Según la ONU, una organización no gubernamental es todo sector organizado de la actividad humana, independiente de los gobiernos. Naciones Unidas define claramente la importancia que otorga a las organizaciones no gubernamentales al afirmar que “el compromiso de los grupos principales con la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible y su proceso preparatorio es decisivo para lograr resultados fructíferos de este renombrado acontecimiento. La insistencia en que el proceso preparatorio de la Cumbre parta de la base crea muchas oportunidades para que los grupos principales influyan en los resultados”.
  Entre los grupos que Naciones Unidas denomina como principales se encuentran las organi-zaciones juveniles, los grupos de mujeres, los gobiernos locales de alcaldías y municipios, los pueblos indígenas, los círculos empresariales, los sindicatos y cooperativas de trabajadores, la comunidad científica y académica y las organizaciones no gubernamentales que realizan actividades de trabajo social, derechos humanos, medio ambiente, entre otras.
  Si bien es cierto que la amplitud del término “no gubernamental” permite que poderosas empresas transnacionales -a través de sus fundaciones o institutos- puedan ser consideradas como ONG, tampoco es menos cierto que pequeñas organizaciones de base y modestas asociaciones populares tienen -en principio- la oportunidad de expresar sus propuestas en éste proceso preparatorio a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, al mismo nivel que las poderosas ONG empresariales.

 


La participación en el Informe Nacional

  Una de las instancias en la cual las ONG pueden colaborar en la organización de la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, es en la elaboración del Informe Nacional. El objetivo central de este informe es presentar sectorialmente y de manera detallada los avances que ha logrado y dificultades que ha encontrado Venezuela en la aplicación del Programa de Acción Ambiental conocido como Agenda 21, y del cual nuestro país es signatario.

Así pues, este informe representa nuestro principal aporte para la Conferencia de Johannesburgo. En su redacción deben exponerse las experiencias y perspectivas nacionales, así como información sobre políticas de desarrollo y ambiente adelantadas en los últimos diez años.
El informe venezolano servirá de insumo para la elaboración del Informe General de la Conferencia que reflejará la situación actual del planeta y sus perspectivas futuras.

¿Por qué participar?

Pueden esgrimirse variadas razones para descalificar la participación de los grupos de base en un proceso como la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible. Los críticos más vehementes dirán que este tipo de conferencias se convierten en un escenario internacional donde los actores estelares son altos dignatarios y burócratas gubernamentales que tienen como misión dejar una buena imagen de su dudosa gestión a favor del desarrollo sostenible. Un show de poéticas resoluciones que nunca serán llevadas a la práctica, ni producen resultados concretos, sino pura retórica. No faltará el comentario sobre los millones de dólares gastados en una Cumbre para hablar sobre ambiente y desarrollo, mientras que más de la mitad de los habitantes del planeta se muere de hambre a causa de las injusticias económicas, las guerras y el deterioro de los recursos naturales. Allí -se dirá- los países poderosos impondrán su voluntad a las naciones pequeñas y firmarán solo aquello que les beneficia.

  Sin pretender negar la verdad relativa inherente a este tipo de críticas, no es menos cierto que existen una serie de razones muy concretas que validan la participación de la sociedad civil organizada en la Cumbre de Johannesburgo. Tal es el caso de las ONG que realizan actividades relacionadas con la defensa del medio ambiente, desde las más diversas áreas de acción: conservación de especies y ecosistemas, investigación científica, trabajo social comunitario, derechos humanos, agroecología y extensionismo agrario, derecho ambiental, gestión pública del ambiente, educación ambiental, entre otras.
  Tenemos que afirmar que la elaboración del Informe Nacional de cada país, no puede, ni debe ser una labor exclusiva de los entes gubernamentales, pues se corre el riesgo que la información aportada esté sesgada por una visión particular del sector ejecutivo y los intereses políticos del gobierno de turno. Sería en todo caso una visión “unipolar”, para utilizar la frase de moda.
  El derecho y deber a la participación ciudadana en la discusión y elaboración del Informe Nacional debe sobrepasar del nivel meramente formal. La amplitud de la
convocatoria determinará si realmente se desea que el
 

diagnóstico refleje los avances y obstáculos del Programa 21 y la situación del binomio ambiente/desarrollo en nuestro país. De igual manera, las propuestas de acción que contenga el Informe Nacional, solo serán viables y sustentables en la medida que sean producto de un amplio consenso de voluntades.
  Sin embargo, más allá de estos ambiciosos propósitos, existen una serie de razones de orden pragmático que justifican por sí solas la participación de las ONG en el proceso preparatorio de la Cumbre de Johannesburgo.

a) El proceso de consulta permitirá que las ONG venezolanas reestablezcan el contacto
    necesario para realizar intercambios de experiencias, alianzas para la acción y crear o
    fortalecer las redes de comunicación del movimiento ambienta-lista.
b) Las ONG que participen en el proceso preparatorio tendrán la oportunidad de acceder a
    nuevas fuentes de información y datos relativos a la situación ambiental, social y económica
    de su región y del país.
c) Las ONG que participen en el proceso preparatorio tendrán una mayor posibilidad de plantear
    sus propuestas a través de los medios de comunicación que hagan la cobertura de la Cumbre.
d) Será una oportunidad de acceder a información pertinente sobre organismos y proyectos de
    cooperación internacional destinados a ONG de trabajo social y ambiental.
e) Será también una oportunidad para cotejar los datos y diagnósticos elaborados por los
    organismos del Estado, y confrontar críticamente las actividades gubernamentales referidas
    a su gestión ambiental.
f) Representa una oportunidad para que las ONG de trabajo social y ambiental elaboren un
   programa de acción prioritario, que se convierta en la Agenda 21 no gubernamental.


 
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