Los cultivos marginados son aquellos que nunca han formado parte de los circuitos comerciales agrícolas. También se refieren a a aquellas especies vegetales antiguamente cultivadas, y hoy prácticamente abandonadas. Asimismo son marginadas aquellas hojas, frutales y tubérculos comestibles, que crecen en numerosas fincas tropicales en estado semi-silvestre, ignorándose su potencial económico y nutricional.

Lorna Haynes *

 
    Los Cultivos Marginados
 

  Se estima que existen unas 10.000 especies alimenticias en el mundo de las cuales sólo unas 200 se cultivan. No obstante, hoy día, el 75% de los alimentos del mundo provienen de 9 cultivos y sólo tres, el maíz, el trigo y el arroz aportan 60% del consumo mundial de alimentos. Con la industrialización y globalización de la agricultura, la producción de semillas ha pasado a ser un negocio y las semillas un insumo externo comprado, producido a gran escala, pero no por el agricultor. Las variedades modernas adaptadas a los agroquímicos han ido sustituyendo las miles de variedades locales que antes existían, convirtiéndose en factor determinante de causar la erosión genética de los cultivos.
  Desde los años 50, Venezuela pasó de ser una nación autosuficiente en sus necesidades alimenticias a un país con una creciente dependencia de la importación. Conjuntamente, se promovió el consumo y cultivo de alimentos de cultivares foráneos que desplazaron a variedades locales, aumentando así progresivamente la erosión genética de estos cultivos y causando la marginación de cultivos autóctonos. Además, los cultivares foráneos eran dependientes de paquetes tecnológicos que también se importaron o adaptaron apresuradamente sin evaluar sus riesgos.
  Esta tendencia continúa hoy día con la producción de cultivos transgénicos que aumentan los riesgos y la erosión genética y amenazan acabar con la biodiversidad natural de cultivos. Por ende, tenemos una agricultura dependiente y, en gran parte, degradante del ambiente, y una situación vulnerable en materia de seguridad alimentaria debido a la pérdida de la diversidad agrícola y la dependencia externa de semillas y alimentos (Haynes, 1994.)
  Muchos cultivos que antes formaban parte de la alimentación familiar, hoy están marginados y algunos en peligro de extinción. Frente a esta situación, cabe destacar que Venezuela cuenta con una gran diversidad de recursos genéticos alimenticios en sus diversas eco-regiones, que pudieran desaparecer pero también podrían ser aprovechados para contribuir con la seguridad alimentaria local, la autonomía del pequeño agricultor, la agricultura sostenible y la conservación de la valiosa biodiversidad de dichos recursos.
  En el año 1994 se completó un estudio sobre la sostenibilidad del sistema de semillas en que se realizó un diagnóstico de la situación en Venezuela y un estudio detallado sobre el caso de Mérida. Entre los problemas señalados en dicho trabajo, se resaltó la pérdida de la diversidad agrícola y la dependencia externa de semillas y alimentos. Para ayudar a resolver esta situación problemática, el autor propuso un programa de rescate y conservación de los cultivos marginados.
  Los cultivos marginados son aquellos que nunca han formado parte del circuito comercial agrícola, también se refieren a aquellas especies antiguamente cultivadas, hoy abandonadas y los que existen en estado semi-silvestre como, por ejemplo, en la región andina, la chayota, el juquian, la curuba y el malangá.
  Se propone trabajar directamente con los agricultores y comunidades en diferentes regiones del país que difieren en sus características ecológicas y culturales para así incorporar en las dieta local, una muestra de la biodiversidad de cultivos en estas regiones del país. Para cada cultivo seleccionado, se tiene que empezar haciendo una colecta del material y un programa de su conservación y reproducción local para luego desarrollar un sistema de cultivo ecológico. Al mismo tiempo, se necesita recoger información sobre el conocimiento local de los usos culinarios y crear nuevas recetas para que el cultivo rescatado constituya un aporte nutricional y apetitoso a la dieta.
  Muchos de los agricultores jóvenes no conocen ni aprecian alimentos que sus abuelos utilizaban y, cuando mueran los viejos, esos cultivos quedan abandonados y si no los rescatamos y los valoramos, desaparecerán también, una perdida de la valiosa biodiversidad tan importante para la seguridad alimentaria. A la medida que se utilice estos cultivos, se los conservará.

*Lorna Haynes, Tésis de maestría en Agricultura Ecológica de la Universidad de Wageningen, Holanda. Miembro del Grupo Centinela y Rapalve, ONG´s dedicadas a promover el Desarrollo Sostenible y la protección de la biodiversidad.


 
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