La
madera como alternativa para una vivienda digna
El déficit habitacional en Venezuela es un
problema que data de varios años, y se concentra en los
menores estratos de menores ingresos, alcanzando aproximadamente
1,5 millones de viviendas. Alrededor del 90% del déficit
está concentrado en los estratos de población que
mantienen ingresos menores a 5 salarios mínimo (Coyuntura,
2001). El problema no se resolverá solamente a partir de
la renovación de leyes en función de la situación
actual y la gestión de recursos por parte del gobierno,
sino que se hace cada vez más evidente la necesidad de
generar incentivos para la competencia en la cadena de la construcción,
de tal forma que se ofrezcan soluciones habitacionales que resulten
en una mayor eficiencia en la inversión.
Se habla de construcción de viviendas sin considerar
si las viviendas que se construyen representan un nuevo déficit
al ser suficientes en urbanismo, servicios, condiciones de trabajo,
hacinamiento (32m2 para mas de cinco habitantes por familia).
En definitiva, no se asume el problema estructural del déficit
y la política habitacional ha sido poco eficaz.
Los antecedentes del déficit habitacional permiten
caracterizar la demanda de viviendas a nivel nacional en relación
con la oportunidad como una “demanda insatisfecha”;
en relación con la necesidad de vivienda se considera una
“demanda de bien social y nacionalmente necesario”,
en relación a su temporalidad, se conside-ra que por el
hecho de que históricamente la demanda de vivienda ha ido
creciendo como una “demanda continua”.
Es bien conocido que la gran mayoría de los
materiales de construcción tradicionales se obtienen de
recursos no renovables y que estos a su vez generan importantes
efectos nocivos sobre el ambiente en los sucesivos pasos del ciclo
productivo, vale decir, sobre la calidad del aire, del suelo y
el agua. A titulo de ejemplo, el cemento ampliamente utilizado
en la cons-trucción de vivienda, involucra altos requerimientos
energéticos de combustibles (4,000 kj / Kg. cemento, 25%
de pérdidas) y una fuerte emisión de contaminantes
(0.85-1 Kg. CO2/Kg. cemento) por descarbonatación de materia.
Los procesos constructivos que se ejecutan actualmente impactan
directa y nocivamente en el medio ambiente y sobre el hombre,
y como se ha mencionado no permiten, por sus costos, desarrollar
viviendas dignas. Además, son cada vez más evidentes
los problemas inherentes al proceso de construcción o uso
y reciclaje y/o eliminación.
La madera ha sido ampliamente utilizada en la construcción
desde hace mucho tiempo a nivel mundial, incluyendo Venezuela.
Este noble material ha sido suplantado por el acero y cemento
como material de construcción en Venezuela desde hace más
de 30 años, resultando en la perdida de un valioso “saber
hacer con madera” y donde los sistemas de construcción
que se usa tradicionalmente hoy en día generan elevados
precios de vivienda por unidad de superficie, y además
una baja evidencia en la inversión. Actualmente en los
depósitos donde se venden materiales de construcción
abundan una variedad de productos pero difícilmente se
conseguirá la mencionada madera de obra.
Al generar tecnología para el uso de la madera
en la construcción como un bien de uso masivo se estarán
creando las condiciones necesarias para justificar el desarrollo
de importantes proyectos forestales de plantación de especies
aptas para suplir las demandas inmediatas de madera obra. Al darle
valor al bosque, mediante la producción de insumos y productos
orientados a contribuir a la solución de la problemática
de la vivienda nacional, se estaría al mismo tiempo, contribuyendo
a la conservación de nuestro invalorable recurso forestal
renovable. Mediante la promoción de la madera en la construcción
de viviendas para la familia venezolana, se desea propiciar la
conservación del recurso bosque como material renovable.
Mediante el aprovechamiento racional y las técnicas adecuadas
puedan producirse viviendas económicamente competitivas,
un alto grado de comodidad y una inversión duradera al
largo plazo.
Enfrentando
los prejuicios contra la vivienda de madera
El consumidor no se preocupa de las causas del problema,
y sólo busca remediarlo o quitárselo del medio,
teniendo por tanto la tendencia a aceptar con facilidad el uso
de otros materiales. Es poco lo que se conoce de las bondades
de la madera para la construcción de viviendas. La madera
sólida da excelentes resultados como material estructural,
si se utiliza debidamente. En Venezuela, parece existir cierto
prejuicio contra el uso de la madera, donde los factores más
determinantes de la demanda son:
- El deterioro de la madera causado por organismos
como hongos e insectos es un factor alarmante en lo relativo al
uso de la madera en la construcción. Sin embargo, la madera
tratada adecuadamente, secada y preservada, es difícilmente
atacada por agentes destructores.
- La madera es un material combustible. El peligro
de los incendios preocupa en todo el mundo, lo que queda reflejado
en los prejuicios personales y nacionales contra el uso de la
madera en la construcción. Adecuadamente existen productos
denominados “ignífugos” que permiten incrementar
de manera considerable la resistencia de la madera al fuego.
- Ignorancia sobre las ventajas comparativas de las
propiedades de resistencia de la madera como elemento estructural
en comparación con otros materiales. En la práctica
los consumidores son demasiado cautelosos por lo que se refiere
al uso de la madera, ya sea por prejuicio o por ignorancia.
- Existen además barreras y prejuicios de tipo
cultural. Ello en cierta forma promueve el rechazo a las viviendas
de madera. Entre las barreras más determinantes que afectan
la oferta de la madera como elemento constructivo, se encuentran
la:
- Ausencia de madera de obra en los depósitos
de materiales de construcción, es decir barata con dimensiones
estándares, seca, preservada y clasificada en función
esfuerzos de trabajo para la asignación de usos para cada
componente de la vivienda.
- Falta de estandarización conocimiento y normalización
de madera sólida para “elementos constructivos”
- Falta de formación de arquitectos e ingenieros
en la utilización adecuada de la madera en la vivienda,
y en la construcción en general. La mayor parte de los
arquitectos e ingenieros no son enteramente competentes para hacer
diseños con madera. Con demasiada frecuencia dise-ñan
estructuras que no reflejan una buena comprensión de las
propiedades de la madera, de las condiciones del medio ambiente
en el país respectivo o de los deseos específicos
del consumidor.
- Ignorancia en cuanto a acabados de madera, cuando
se utiliza en el exterior y en condiciones adversas.
Todos estos factores tienen incidencia directa o indirecta
sobre la demanda de elementos estructurales de madera sólida,
afectando la habilitación del mercado de la vivienda con
madera y por ende, tanto la cadena de producción como la
satisfacción de necesidades del consumidor final.
* Ingeniero
Forestal. Correo-e:
ninin@sorest.ula.ve
** Prof. Ing. Forestal. GIDEVIM.
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