CERCUS
Una experiencia comunitaria
en manejo de desechos

Fernando Llanos

 
  Con sede en Mérida, el Centro de Reciclaje Los Curos (CERCUS) es una organización no gubernamental que trabaja en la clasificación y venta de desechos sólidos y que ante el problema de la recolección y disposición final de la basura del sector, ha propuesto una opción de manejo comunitario de los desperdicios.
   Alexander Parra, miembro de CERCUS, dijo que en la parroquia Los Curos, en la periferia de Mérida, se produce a diario el nueve por ciento de los desechos domésticos y comerciales de la ciudad. Esto significa que en dicha zona, habitada por 16 mil personas, debe contarse con un sistema de recolección desperdicios capaz de atender la demanda, a fin de evitar la acumulación de basura. A su vez, es indispensable un centro de
 
reciclaje y educación activa para aminorar la generación de desechos.
  Otro activista de CERCUS, Johnny Carrero, relató que la propuesta se centra en que la comunidad sea la encargada de concretar el plan. Todo esto se podría hacer con el presupuesto que la municipalidad destina al actual contratista quien, a juicio de la organización, apenas recoge la basura y cobra siete millones de bolívares al año. Advierte el joven que la propuesta de CERCUS no pretende eliminar fuentes de trabajo pero sí ampliar la visión hacia un compromiso ecológico M manejo de la basura.
  El plan comunitario de gestión de los desechos delineado por CERCUS asume la creación de una empresa social que organice los sectores de la parroquia para la clasificación de los residuos. La recolección y comercialización de los mismos quedaría bajo responsabilidad de la empresa, dirigida por agentes de la comunidad preparados para tal fin. El objetivo económico de la empresa es el autofinanciamiento y la inversión de las utilidades en obras comunales en Los Curos.
  Para los jóvenes de CERCUS, la diferencia entre el tipo de empresa que vienen proponiendo y la visión tradicional de una empresa recolectora de basura, radica en la distribución de las ganancias. La empresa comunitaria entiende que las obras comunales no son únicamente físicas sino también culturales en el sentido de propiciar actitudes conservacionistas, antidespilfarradoras y orientadas hacia la valoración de los desechos y reciclaje de materiales.
  Por los momentos, CERCUS tomó la iniciativa de fomentar en los niños la reutilización de desechos por intermedio del "Salón de arte y reciclaje". Esta experiencia, a la cual se integraron la Universidad de Los Andes y la empresa recuperadora de papel Mapón, consiste en promocionar un concurso que premia la creatividad en la elaboración de obras con residuos sólidos.
Cuando se fundó legalmente, CERCUS obtuvo préstamo del Centro al Servicio de la Acción Popular a través del programa financiero Auge. El préstamo estuvo dirigido a cubrir los gastos iniciales de la construcción M local, la adquisición de algunos enseres básicos para el centro de reciclaje y el capital monetario inicial de trabajo.
  La recolección de desechos empezó en las escuelas y con algunos grupos de Los Curos. Fueron estos últimos quienes integraron comisiones de voluntarios para recabar material en los hogares. Así, en el centro de acopio de CERCUS en 1991 se recuperaron 900 kilos de papel, especialmente periódico. Al año siguiente, el saldo de materiales recuperados fue de 16 toneladas.
  Con la sede acondicionada para el almacenaje, el próximo paso de la organización fue atender directamente al público en el local. Hasta el lugar concurren interesados en aprovechar los desperdicios de frascos, latas de aluminio y papel por medio de la compra-venta.
  CERCUS, al practicar el manejo autogestionario de los desechos, aspira a difundir en la comunidad la comprensión de la globalidad de la generación, recolección y disposición de los desechos sólidos a través de la participación; impulsar alternativas económicas mediante el reciclaje y promover la defensa del medio ambiente local desde las organizaciones de base por vía de la educación ambiental.

 
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