Con
sede en Mérida, el Centro de Reciclaje Los Curos (CERCUS)
es una organización no gubernamental que trabaja en la
clasificación y venta de desechos sólidos y que
ante el problema de la recolección y disposición
final de la basura del sector, ha propuesto una opción
de manejo comunitario de los desperdicios.
Alexander Parra, miembro de CERCUS, dijo que en
la parroquia Los Curos, en la periferia de Mérida, se
produce a diario el nueve por ciento de los desechos domésticos
y comerciales de la ciudad. Esto significa que en dicha zona,
habitada por 16 mil personas, debe contarse con un sistema de
recolección desperdicios capaz de atender la demanda,
a fin de evitar la acumulación de basura. A su vez, es
indispensable un centro de |
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reciclaje
y educación activa para aminorar la generación
de desechos.
Otro activista de CERCUS, Johnny Carrero, relató
que la propuesta se centra en que la comunidad sea la encargada
de concretar el plan. Todo esto se podría hacer con el
presupuesto que la municipalidad destina al actual contratista
quien, a juicio de la organización, apenas recoge la
basura y cobra siete millones de bolívares al año.
Advierte el joven que la propuesta de CERCUS no pretende eliminar
fuentes de trabajo pero sí ampliar la visión hacia
un compromiso ecológico M manejo de la basura.
El plan comunitario de gestión de los desechos
delineado por CERCUS asume la creación de una empresa
social que organice los sectores de la parroquia para la clasificación
de los residuos. La recolección y comercialización
de los mismos quedaría bajo responsabilidad de la empresa,
dirigida por agentes de la comunidad preparados para tal fin.
El objetivo económico de la empresa es el autofinanciamiento
y la inversión de las utilidades en obras comunales en
Los Curos.
Para los jóvenes de CERCUS, la diferencia
entre el tipo de empresa que vienen proponiendo y la visión
tradicional de una empresa recolectora de basura, radica en
la distribución de las ganancias. La empresa comunitaria
entiende que las obras comunales no son únicamente físicas
sino también culturales en el sentido de propiciar actitudes
conservacionistas, antidespilfarradoras y orientadas hacia la
valoración de los desechos y reciclaje de materiales.
Por los momentos, CERCUS tomó la iniciativa
de fomentar en los niños la reutilización de desechos
por intermedio del "Salón de arte y reciclaje".
Esta experiencia, a la cual se integraron la Universidad de
Los Andes y la empresa recuperadora de papel Mapón, consiste
en promocionar un concurso que premia la creatividad en la elaboración
de obras con residuos sólidos.
Cuando se fundó legalmente, CERCUS obtuvo préstamo
del Centro al Servicio de la Acción Popular a través
del programa financiero Auge. El préstamo estuvo dirigido
a cubrir los gastos iniciales de la construcción M local,
la adquisición de algunos enseres básicos para
el centro de reciclaje y el capital monetario inicial de trabajo.
La recolección de desechos empezó
en las escuelas y con algunos grupos de Los Curos. Fueron estos
últimos quienes integraron comisiones de voluntarios
para recabar material en los hogares. Así, en el centro
de acopio de CERCUS en 1991 se recuperaron 900 kilos de papel,
especialmente periódico. Al año siguiente, el
saldo de materiales recuperados fue de 16 toneladas.
Con la sede acondicionada para el almacenaje, el
próximo paso de la organización fue atender directamente
al público en el local. Hasta el lugar concurren interesados
en aprovechar los desperdicios de frascos, latas de aluminio
y papel por medio de la compra-venta.
CERCUS, al practicar el manejo autogestionario de
los desechos, aspira a difundir en la comunidad la comprensión
de la globalidad de la generación, recolección
y disposición de los desechos sólidos a través
de la participación; impulsar alternativas económicas
mediante el reciclaje y promover la defensa del medio ambiente
local desde las organizaciones de base por vía de la
educación ambiental. |
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