Esta
carta dirigida al gobierno central de Caracas y a los grandes medios de
comunicación de Venezuela, está firmada por los caciques
representantes de las comunidades Pemón, situadas al sur del estado
Bolívar, en los límites fronterizos con Brasil. Ella refleja
la preocupación y el desconcierto del indígena ante la doble
moral del Estado minero, que le prohibe al indio lo que le permite al
extranjero. |
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Estas son nuestras palabras de preocupación
por lo que ocurre:
No nos permiten trabajar minería y nos dicen: «es
importante cuidar el río es necesario cuidar el bosque»
Entonces, nos prohibieron hacer minería porque
dicen que destruye el río y destruye el bosque. Nosotros
respetamos y aceptamos. Nos fuimos de las minas. ¿Y ahora
quién nos explica por qué entraron a El Abismo,
el gran bosque, con máquinas mucho más destructoras
que nuestra suruca y nuestra batea? ¿Por qué sacan
a los indios de las minas, indios venezolanos? ¿Por qué
Después de sacar a los indios permiten que entren extranjeros
para explotar lo que a nosotros no nos permiten? Hablamos de
El Abismo, una reserva importante de agua. Tal vez la más
importante porque esa es la cuenca del río Icabaru, que
es afluente del río Caroní. Nosotros nunca hicimos
minería en el Abismo. Pero estas tierras nos fueron otorgadas
por el I.A.N. Solo pueden usarse para fines agrícolas.
Nuestros conucos no agotan ni destruyen el bosque. Nuestra gente
sabe que El Abismo es la garantía de vida de nuestro
pueblo. Ahora sabe mucho más, Ahora sabe que El Abismo
es reserva de fauna. Es reserva de flora. El Abismo es reserva
de agua. Nuestra gente lo sabe desde hace mucho tiempo y por
eso nunca habitamos El Abismo.El Abismo ésta en zona
protectora Eso significa que sólo se podrá hacer
uso de sus recursos agrícolas, forestales, faunísticos,
turísticos y |
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recreacionales.No se puede hacer minería. Entonces no
entendemos. ¿Por qué dieron concesiones mineras?
¿Quién nos explica esto? ¿Quien nos responde
por que hicieron esto? Nosotros denunciamos que las comunidades
de Betania, de Pampatamerú, de Apoipó, están
sufriendo por la degradación del río Sucurún.
Nosotros denunciamos que una compañía de canadienses
está destruyendo la cabecera del río Sucurún.
Nosotros denunciamos que un grupo de «garimpeiros»
está haciendo minería en el Abismo.
Ahora nuestra gente sufre porque el río es su principal
recurso de vida. La conservación de El Abismo nos garantiza
la vida porque allí está nuestra cacería.
Allí está nuestra pesca. Allí están
nuestros conucos. Pero no sólo es El Abismo. También
las comunidades de Playa Blanca y de Buena Vista de Uaiparú
sufren por la degradación del río Bajo Amarillo,
por la degradación del río Uaiparú a causa
de las minas de El Infierno. No entendemos lo que ocurre. Nosotros
nos sentimos irrespetados. No se nos consulta. No se nos toma
en cuenta. Nosotros denunciamos que la selva tropical lluviosa,
o sea, El Abismo, se encuentra en grave peligro. Y si la selva
lluviosa está en peligro, la existencia de todos los
seres vivientes del planeta también está en peligro.
Estas son nuestras palabras de preocupación por lo que
ocurre. Queremos que nuestras palabras muevan a los responsables
de hacer cumplir las leyes a hacer algo concreto y eficaz. Si
el gobierno no toma las medidas necesarias para la preservación
de El Abismo, nosotros tornaremos las nuestras. ¿Acaso
esperarán que ocurra con nosotros lo mismo que ocurrió
con nuestros hermanos Yanomamis en Amazonas? Después
no serán sólo palabras de preocupación.
Serán medidas extremas. Será la vida o la muerte,
Esta será nuestra respuesta por lo que ocurre. Estamos
dispuestos a defender cuerpo a cuerpo El Abismo. Estas son nuestras
palabras de advertencia. |
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