Escenarios de la próxima Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sustentable

      HACIA JOANNESBURGO

      Las interrogantes y contradicciones que marcan el camino del medio ambiente

   
Arnoldo José Gabaldón *
Tiende a prevalecer la impresión que si bien se han alcanzado avances importantes en el campo institucional, del derecho ambiental internacional y sobre todo en lograr una comprensión más clara y generalizada sobre el significado de un desarrollo sustentable, estos progresos están muy lejos de satisfacer las esperanzadoras expectativas que surgieron de Rio de Janeiro.
   
  Está en marcha la preparación de una
nueva cumbre mundial sobre desarrollo
sustentable. La Asamblea General de
las Naciones Unidas, durante la llamada Sesión del Milenio, en diciembre del 2000, decidió convocar a una conferencia para revisar los progresos hechos en la

instrumentación de los acuerdos adoptados en Río de Janeiro, en 1992. Esta reunión se celebrará en Johannesburgo, Sur África, en junio del 2002, a diez años de la Cumbre de la Tierra. La oportunidad luce apropiada entonces, para hacer un balance y adoptar nuevos acuerdos que revigoricen el compromiso de los estados de trabajar en pro de un desarrollo sustentable.
  Entre los que hemos seguido el proceso durante los últimos diez años, tiende
a prevalecer la impresión que si bien se han alcanzado avances importantes
en el campo institucional, del derecho ambiental internacional y sobre to-
do en lograr una comprensión más clara y generalizada, sobre el signi-
ficado integral de un desarrollo sustentable, estos progresos están
muy lejos de satisfacer las esperanzadoras expectativas que sur-
gieron de Río de Janeiro.
  En la instrumentación de la Agenda 21, que fué uno de los com-
promisos centrales adquiridos por los gobiernos, hablando en
términos concretos, destacan las siguientes fallas:

1. No se han hecho adelantos suficien-tes en la modificación de
los patrones de producción y consumo, causantes de la crisis
ecológica mundial.

2. La instrumentación del desarrollo sustentable no ha contribuido
a la reducción de la pobreza en el mundo. Al contrario, lo que se ob-
serva es un agravamiento de esta ominosa situación.

3. Los compromisos adquiridos por los países desarrollados, en cuanto a
movilizar un flujo de recursos financieros nuevos y adicionales para adelantar
el desarrollo sustentable en el Tercer Mundo, no cristalizaron.

4. Tampoco han sido honrados los compromisos de facilitar la transferencia de tecnologías ambientalmente apropiadas, por parte de los países generadores de ellas.

5 . Mientras tanto, como lo demuestran algunos informes sobre perspectivas ambientales tales como el Global Environment Outlook, 2000, que elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y otras instituciones como el Instituto de Recursos Mundiales de los EE.UU. el deterioro de los ecosistemas y el empobrecimiento de la biodiversidad, continúa a un ritmo preocupante.

  Para hacer más pesimista esta situación, ha comenzado a constatarse a nivel mundial, que el proceso de globalización económica, supuestamente inductor de un mayor crecimiento para todos los países, como consecuencia del aumento de los intercambios comerciales y de la movilización de recursos financieros adicionales, lo que está generando son mayores desequilibrios económicos, pobreza y tensiones sociales.
  Frente a este cuadro nada auspicioso, aquí someramente expuesto, la Cumbre de Johannesburgo sobre Desarrollo Sustentable, puede resultar un gran fiasco internacional, o por el contrario constituir una oportunidad para que todos los países, los industrializados y los del Sur, hagan su introspección y decidan reestablecer los compromisos que no han honrado.
  Este es el gran reto que ofrece Johannesburgo, ante una opinión mundial mucho mas conciente y una sociedad civil mejor organizada y motivada para lucharpor un desarrollo con el calificativo de sustentable.
  La América Latina y el Caribe se están preparando para concurrir con redobladas expectativas a Johannesburgo. Como ha sido expuesto en un documento preparado por un grupo de persona-
lidades y representantes de organizaciones de la sociedad civil, para la región las prioridades de cara a Johannesburgo son:

  - La erradicación de la pobreza en todas sus formas
  - Un crecimiento económico robusto y sostenido
  - La conservación y la utilización sostenida de la rica biodiversidad que tenemos
  - Reformas políticas e institucionales para profundizar la democracia y la libertad, como vía
    para lograr una sociedad civil mejor organizada y empoderada, que abogue vigorosamente
    por la mejora en la calidad de vida de todas los habitantes
  - Mas voluntad política de parte de los gobiernos para instrumentar las estrategias de
    desarrollo sustentable
  - La obtención a través de la cooperación y solidaridad internacional, de la asistencia técnica
    y financiera para concretar las estrategias de desarrollo sustentable.

  A Johannesburgo hay que ir con una clara visión de estas prioridades regionales, de manera que los acuerdos a negociarse respondan en la medida de lo posible a lo que para nosotros es verdaderamente importante.

  A Johannesburgo debemos ir pues, sin expectativas desmesuradas, pero abiertos a participar en todas las alianzas que puedan darse en pro de la causa del desarrollo sustentable. De dichas alianzas no hay que excluir anticipadamente a los países industrializados, ya que existen algunos, como el caso de los países nórdicos, que han sido mucho mas consecuentes con los acuerdos de Río de Janeiro, que una buena parte de los países en desarrollo.

  Finalmente, en Johannesburgo hay que lograr que los representantes de los estados oigan más a las organizaciones de la sociedad civil. La experiencia está demostrando que la voz de la sociedad civil es mucho más diáfana y acertada cuando se trata de proteger el futuro de las próximas generaciones.


* Ingeniero, ex Ministro del Ambiente, Director de Ecology and Environment.


 
Está en marcha la preparación de una nueva cumbre mundial sobre desarrollo sustentable
 
 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, durante la llamada Sesión del Milenio, en diciembre del 2000, decidió convocar a una conferencia para revisar los progresos he-chos en la instrumentación de los acuerdos adoptados en Río de Janeiro, en 1992. Esta reunión se celebrará en Johannesburgo, Sur África, en junio del 2002, a diez años de la Cumbre de la Tierra. La oportunidad luce apropiada entonces, para hacer un balance y adoptar nuevos acuerdos que revigoricen el compromiso de los estados de trabajar en pro de un desarrollo sustentable.


 
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