Conozca el potencial agroalimentario
La revolución protéica de la leguminosas

                      del Chachafruto
Un nuevo modelo sustentable de producción de proteínas para la alimentación humana y animal
Oswaldo Pérez y
Myriam Sáez de Pérez *
 
En un lugar privilegiado del extenso Reino Vegetal se encuentra la antigua familia de las leguminosas, la cual, gracias a su potencial energético, ha logrado cosechar alianzas con el género humano desde tiempos remotos. Esta relación entre hombres y legu-minosas ha tenido, no obstante, sus altibajos. Hasta hace apenas un par de décadas los nutricionistas sobreestimaron los factores anti-nutricionales de estas plantas y rechazaron el conocimiento tradicional que implicaba la dieta de los pueblos consumidores de leguminosas.
Hoy día, sin embargo, parece abrirse una nueva etapa, marcada por un conjunto extraordinario de investi-gaciones que apuntan hacia la corroboración de propiedades medicinales curativas y preventivas que se le están encontrando a esta familia tan importante para la alimentación humana y animal.
  Estamos en este momento histórico a punto de establecer lo que podría denominarse un nuevo Paradigma Sustentable de Producción de Proteínas para la Alimentación del ser sumano y los animales en el planeta Tierra.
  Esta nueva etapa, está marca-
da por un conjunto extraordinario de investigaciones que apuntan hacia la corroboración de pro-
piedades medicinales curativas y preventivas que se le están encontrando a esta familia tan importante para la alimentación

humana y animal. Recordemos que esta familia de las leguminosas incluye 748 géneros y 19.700 especies, entre las que existen unas 22 que se consideran de valor primario para el trópico desde el punto de vista de producción de granos y legumbres para la alimentación humana. De este grupo de 22 especies, 12 tienen origen americano.

  Para entender mejor por qué decimos que estamos en una nueva etapa del conocimiento de las leguminosas, tendríamos que ubicarnos en lo que era el enfoque y los lineamientos predominantes en las investigaciones realizadas en Nutrición Clínica antes de la década de los ochenta, cuando el interés predominante en los investi-gadores eran los llamados factores anti-nutricionales, entre los que se mencionaban los siguientes: hema-glutininas, lectinas, inhibidores trípticos, inhibidores de amilasas, ácido fítico o fitatos, factor de flatulencia, glicósidos cianogénicos, alcaloides, taninos, saponinas, etc.
  Debemos aclarar, que fue tal vez por esta razón, que en nuestro país se desa rrolló una campaña pública en la que se desacreditaba al fríjol de soya como alimento sano y adecuado para la alimentación humana.
  Tradicionalmente en todas las culturas se han encontrado procedimientos sencillos, caseros y artesanales, que permiten desactivar estos factores negativos o anti-nutricionales para obtener como resultado final un producto totalmente sano para la nutrición humana y animal. Estos métodos van desde el simple remojo durante 10 horas antes de la cocción, desechar el agua donde se remoja, desechar la primera agua de cocción, hervir varias horas, cocinar al vapor,
hasta métodos tradicionales un poco mas elaborados como lo son los de fermentación, utilizando ciertos microorganismos particulares para la producción de: Miso, Tempey, Natto, Chicha, etc.
  Uno de los eventos que ha marcado un cambio significativo en lo que nosotros definimos como la entrada a una nueva etapa, lo constituyó sin lugar a dudas, el Segundo Simposio Internacional sobre el papel de la Soya en la Prevención y Tratamiento de Enfermedades Crónicas, rea lizado en Bélgica en 1996 y en el que participaron 80 científicos de 18 países diferentes. En este Simposio se presentaron una cantidad enorme de investigaciones publicadas en American Journal of Clinical Nutrition y que están relacionadas con la posibilidad de utilizar al frijol de soya para el Tratamiento y Prevención de las siguientes enfermedades: cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de colon, reducción del colesterol en la sangre, prevención del endurecimiento de arterias, prevención de patologías del hígado, prevención de diábetes, enfermedades de los riñones, prevención de la coletiasis, osteoporosis y otras dolencias post-menopaúsicas, alcoholismo, y contrarresta los efectos negativos de sustancias cancerígenas.
  Otro de los eventos de extrema importancia que nos ha permitido ingresar en otra nueva y más avanzada etapa, es el “redescubrimiento” por parte de unos investigadores colombianos, Prof. Nancy Barrera e Ing. Enrique Acero Duarte, de una leguminosa conocida popularmente como Chachafruto o Balu, cuyo nombre científico es Erythrina edulis, un frijol gigante utilizado por los Incas y llamado en lengua quechua Chachaporoto.
  Este frijol maravilloso, además de ser totalmente comestible para el ser humano y todos los animales, y de poseer 23 % de proteínas, es valorado tradicionalmente en los Andes Tropicales, de donde es originario, por sus atributos medicinales, entre los que resaltan su aplicación como regulador de la función renal, es hipotónico y se utiliza para prevenir y combatir el cáncer y la osteoporosis.
  Esta leguminosa posee los niveles más altos conocidos en el planeta de producción de Proteína Utilizable por Hectárea , 7,5 veces mas que el frijol de soya (ver Tabla). Adicionalmente se le atribuye conjuntamente con la chayota (Secheum edule) ser la causa de la momificación de una gran cantidad de cadáveres en la población de San Bernardo en Cundinamarca, Colombia, hecho que abre un amplio campo para investigaciones futuras que sin duda comprobaran el inmenso potencial medicinal de este recurso fitogenético de los Andes Tropicales.
  Por ser un árbol que alcanza hasta los 14 mts. de alto, 7 mts. de diámetro de follaje y 37 cms. de diámetro del tronco y que desarrolla altos niveles de producción de biomasa, fija nitrógeno y aporta potasio a la tierra, y tiene un crecimiento acelerado, lo están proponiendo como un recurso importante para el diseño de esquemas agroforestales y silvopastoriles para el rescate de cuencas.
  Entramos en una Nueva Era Ecológica en la que las leguminosas desempeñarán un papel trascendental en la solución de la actual crisis protéica alimentaria, en el reestablecimiento y normalización de ciertos desequilibrios ecológicos planetarios ( Capa de Ozono y Efecto Invernadero), y en la prevención y tratamiento de enfermedades importantes que hoy afectan a la humanidad.
  Consideramos relevante recalcar también la importancia de esta nueva visión holística que se establece con el nuevo enfoque de la producción de proteínas a partir de las leguminosas, señalando la importante función que estas tienen en el equilibrio ecológico del planeta y que se deduce a través del Ciclo Global del Nitrógeno (tema que abordaremos en próximos artículos).

* Directores de la Fundación CIESAM, e-mail: granjaom@yahoo.es

Lista de algunas leguminosas comunes
Nombres Comunes
Nombre en Inglés
Nombre Científico
% Proteína
% Grasa
Producción
Kg/ha
Kg de proteína utilizable/ha.
Chachafruto, Balú Coral Tree Erythrina edulis
21
1
36000
7560
Frijol Alado Winged Bean Psophocarpus tetragonolobus
36.4
18.8
3000
1092
Soya Soybean Soybean Glicine max
38
17.9
2800
1064
Haba de Burro Jackbean Canavalia ensiformis
27.4
2.9
2500
685
Lupino, Chocho Lupinus Lupinus mutabilis
48
17.8
1000
480
Guaracaro   Phaseolus lunatus
25
1.6
1500
375
Maní Peanut Arachis hypogaea
24.8
47.9
1500
372
Ayacote   Phaseolus coccineus
23.1
2.1
1200
277
Frijol, caraota Garden bean Phaseolus vulgaris
23
1.6
841
193
Quinchoncho Congo peas Cajanus cajan
23.5
1
680
160
Gallinazo Field beans Dolichos lablab
22.1
1
Caupi, Frijol Cowpea Vigna ungiculate
26.7
0.9
500
Haba de Lima, Tapiramo Lima bean Phaseolus limensis
26.6
1.6
Lentejas Lentils Lens esculenta
23.9
0.9
Garbanzo Chickpeas Cicer arietinum
20
4.6
Haba Común Horse bean Vicia faba
25.5
1.3
Arveja Sweet peas Pisum sativum
23.2
1.4
Frijol terapí   Phaseolus acutifolius
24.5
1.5
Mandubirá, Taque   Geofroea striata

 
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