En busca del
Introducción al concepto de huerto casero tradicional tropical

                   Conuco Perdido
Alfredo Lascoutx *
  Una de las fallas más significativas que presenta la recién promulgada Ley de Tierras es su imprecisión conceptual respecto a cierta terminología utilizada en su redacción, y sobre la cual pretende sustentarse un discurso ideológico, de corte agrario, que desde el punto de vista científico - técnico tiene los pies de barro. Un ejemplo de ello lo tenemos en la palabra “conuco”, objeto de esta reflexión que proponemos.

  En efecto, el criollísimo vocablo “conuco” es presentado en la mencionada ley como un paradigma de productividad agrícola, además de atribuírsele la grave responsabilidad de ser “fuente histórica de la diversidad agraria” nacional.
  Podemos suponer las buenas intenciones que motivaron a los redactores de esta metáfora agroecológica referida al “conuco” (propia de un programa de extensión agrícola y no de un texto legal), sin embargo pensamos que ello no solo es insuficiente, sino que además da pie a polémicas estériles, soslayando la fundamentación científica que debe respaldar los argumentos jurídicos de quienes pretendan legislar sobre manejo agrícola y cuestiones agrarias.
  Ciertamente, la voz indígena –Konuko- es un venezolanismo rico en significados culturales dentro del contexto de una sociología vernácula. Sin embargo, como concepto operativo, el “conuco” es un término demasiado vago y ambíguo para definir jurídicamente un sistema de producción agrícola. La imprecisión queda evidente cuando intentamos definir y caracterizar un modelo agrícola a través de la noción popular que se tiene del conuco criollo: ¿es el conuco makiritare la pauta a seguir?, ¿es acaso el conuco andino?, ¿ O será entonces el conuco costeño?.
  Estas simples preguntas nos inducen a pensar entonces que no existe un solo tipo de “conuco”, sino que, por el contrario, éste puede ser definido de diversas maneras de acuerdo a las características culturales y ambientales de cada región y de cada país.
  Tendremos que reconocer entonces que los elementos fundamentales que constituyen la esencia del conuco venezolano son comunes a otras culturas campesinas del mundo. La noción general del conuco confluye en una parcela de terreno dedicada al cultivo de especies vegetales
y cría de animales domésticos, con el objeto de asegurar los alimentos que constituyen la dieta básica diaria de una familia de agricultores que trabaja dicha parcela, ubicada por lo general en un área cercana a su residencia. Todos los otros elementos que pueden agregarse a esta noción general corresponden a expresiones de regionalismos culturales y a la utilización particular de técnicas de manejo agrícola, sean buenas o malas, tradicionales o modernas.
  De allí que para resolver el falso dilema ideológico, creado en torno la idoneidad del conuco como alternativa de política agraria, es necesario modificar la perspectiva del análisis. Se trata, ante todo, de situar la palabra “conuco” en su justo contexto. Para ello, bien valdría la pena utilizar el término castellano, que no es otro que el de huerto casero o huerto familiar.
  Desde la perspectiva de la ecología social, el estudio de los huertos caseros como sistema productivo es un campo de investigación particular dentro del estudio de los ecosistemas agrícolas. Dado el interés de la agroecología por comprender los niveles de interacción entre hombre y naturaleza, los estudios sobre huertos caseros no se limitan a consideraciones biológicas, sino que persiguen, a su vez, una comprensión de la estructura social, económica y política que caracteriza a este sistema de producción tradicional. Por otra parte, las inves-
tigaciones recientes han profundizado el estudio de la agroecología tropical, razón por la

cual se habla entonces de huertos caseros tradicionales tropicales. Es por ello que creemos que a través del estudio de estos sistemas de producción agrícola representados por los huertos caseros, podremos establecer más acertadamente sus potencialidades y limitaciones como instrumentos de una política de desarrollo rural integrado.

* Maestría en Desarrollo Agrario


 
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