Comunicación, Participación y Desarrollo Sustentable

 

 
E D I T O R I A L

 

 El tema de la "Participación de la Sociedad" está vinculado prácticamente con todas las áreas relacionadas al medio
  ambiente y desarrollo y se hace presente no solo en los
   tratados de la Eco 92 (Conferencia Oficial y Foro Global),
     sino tambien en los documentos resul tantes de los
        numerosos encuentros ambientales previos y posteriores
           a la Conferencia de Río.
                     En todo proceso de desarrollo, la cantidad y
                        calidad de la participación de la sociedad                            marca el estilo y modelo de ese desarrollo.
                            En todo caso, no podemos hablar de una
                          verdadera democracia sin la participación de la
                         sociedad. A nuestro modo de ver, el problema
                       radica en que generalmente se presupone la
                     existencia de sociedades bien informadas y
                  organizadas para la participación. Para los efectos
          del concepto de Desarrollo Sustentable, la participación
        de la sociedad es un elemento fundamental en la estrategia
       de su propia construcción.
    Así lo plantea el documento latinoamericano Nuestra Propia
  Agenda, cuando se refiere al tema de la Organización y Movilización de la Sociedad democrática y su potencial capacidad

 

                          para manifestar demandas sociales y transformarlas en demandas políticas:


  "Una democracia de participación, requisito ineludible para promover un desarrollo sustentable, se caracteriza, entre otras condiciones, porque en su seno deben proliferar múltiples organizaciones, cuyo papel es la intermediación entre el Estado y la sociedad civil. Son instituciones que integran ciudadanos con intereses comunes sobre ciertos asuntos y que sirven de instrumento para canalizar la participación en la consecución de determinados fines."  

  De igual manera la Agenda 21 -aprobada durante la Conferencia de Río como el programa oficial de acción ambiental para el desarrollo mundial en el siglo XXI, y quizás el documento más representativo de lo que pudieramos llamar "la intencionalidad ambiental de los gobiernos" plantea la necesidad de educar, capacitar y concientizar a todos los sectores de la sociedad a escala mundial y a la mayor brevedad posible, partiendo del supuesto de la participación ciudadana.
  Tal como lo expresa el décimo principio de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, firmada por todos los gobiernos del planeta:

   "El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos..."

  Si bien es cierto que de la lectura de estos documentos se intuye la evidente relación entre la información, la comunicación y la participación activa de la sociedad en los planes de acción ambiental; no es menos cierto que no encontramos en estas propuestas indicaciones o directrices que pudieran interpretarse como estrategias de comunicación, sea para posicionarse a nivel de los grandes medios masivos, sea para crear nuevos medios de comunicación social alternativa.
  De nuestro interés resulta observar que el tema de la participación y la movilización ciudadana se presenta generalmente vinculado a la necesidad de contar con sistemas de información, realización de campañas de divulgación, realización de programas de educación no formal y a la creación de redes de comunicación. Roberto Savio, ex-Director Gene ral de Inter Press Service en la década pasada, sintetizaba el problema con una ecuación lapidaria: "No hay desarrollo sin participación, no hay participación sin comunicación, no hay comunicación sin información".
  Nosotros, por extensión, agregaríamos que sin información no hay comunicación, sin comunicación no hay participación, sin participación no existe la plataforma política necesaria para un proceso democrático de transformación social. Y sin una base social y democrática, no podemos hablar de un verdadero desarrollo sustentable.


 
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