1.
Proveer
la superficie del suelo con materia orgánica como paja o rastrojos.
La materia orgánica es el alimento de la vida del suelo, especialmente
de la vida aeróbica que forma los poros. En suelos muy pobres
se tiene que abonar la materia orgánica con un fosfato cálcico
como harina de huesos, escorias Thomas, hiperfosfato o algo semejante
para nutrir bien los microbios. Después de la descomposición
de la materia orgánica, los nutrientes minerales son liberados
hacia las plantas.
En regiones donde la descomposición es muy lenta
se necesita hacer «compost». Donde es rápida se
puede colocar paja o rastrojos en el campo. En el suelo grumoso no
es necesario abastecer a las plantas con todos los nutrientes que
necesiten y que con compuesto (compost) puede pasar en mucho 40 t/ha.
En estas condiciones las plantas consiguen abastecerse del suelo.
Pero en suelo compactado y duro solamente los nu-trientes suministrados
están a disposición de la planta. La materia orgánica
nunca debe ser enterrada. Los poros se necesitan en la superficie.
2.
Mantener los poros siempre en la superficie del suelo. Por lo tanto
la tierra no debe ser revuelta profundamente. La siembra directa
y el cultivo mínimo son los más adecuados.
3.
Proteger la superficie porosa del suelo contra el impacto de las
lluvias. Esta protección se hace mediante «mulch»
(cobertura muerta) o por una siembra menos espaciosa, más
densa. También se puede utilizar una «cover crop»
o cultivo de cobertura, sembrando, por ejemplo, algodón con
trébol.
Otros utilizan las malezas como cobertura, sólo
las cortan y siembran hortalizas como lechuga o brócoli.
4.
Mantener la vida del suelo lo más diversificada posible.
Los monocultivos «crían» enfermedades y plagas.
La rotación de los cultivos es importante. Se pueden incluir
en la rotación el abono verde y cultivos asociados.
5.
Proteger los cultivos del viento, haciendo cortinas «rompe
viento». No necesitan ser árboles o arbustos. Dos hileras
de maíz ya son un rompe - viento para frijoles y hortalizas.
Sólo es importante que pueda pasar 30% de viento.
6.
Cuando los cultivos muestran una deficiencia de algún micronutriente
baja la resistencia de la planta a una enfermedad, baja la producción
y se cosecha un producto de bajo nivel comercial, como por ejemplo:
la deficiencia del boro en el coliflor o zanahoria. El micronutriente
tiene que ser administrado preferentemente en forma de polvo de
piedra, o algas marinas, o agua del mar desalinizada, pero si no
hay nada de eso a disposición, se pueden utilizar micro-nutrientes
químicos. Es mejor tener plantas sanas y productivas que
plantas enfermas e improductivas. Además, en las plantas
sanas el sabor mejora.
7.
Se debe utilizar la maquinaria con mucho criterio, pasando sobre
el campo lo mínimo posible. La distribución del compuesto
o la pulverización con azufre o polvo de piedra, también
compacta el suelo, especialmente cuando está aún húmedo.
* Austríaca
de nacimiento, agrónoma de formación, extensionista
y autora de numeroso material bibliográfico sobre agroecología.
Ha desarrollado gran parte de su trabajo en Brasil. Miembro fundador
del Movimiento Agroecológico Latinoamericano. |