Toda acción dirigida al deterioro del ambiente basada en una concepción subdesarrollada del desarrollo, terminará inevitablemente por deteriorar nuestras relaciones con los demás. Las relaciones que establecemos con los demás son un reflejo de las relaciones que tenemos con la naturaleza, la calidad de lo que nos rodea es el espejo de nuestras propias contradicciones. La violencia parte por el no reconocimiento del otro. Si no somos capaces de pacificarnos con nuestros iguales, ¿cómo podremos pacificarnos con nuestros diferentes?

Tal vez la acción que pueda conectarnos y darle paso al reconocimiento fundamental de la paz sea el servicio; y la pregunta indispensable: ¿a quién sirves?
Respondida con honestidad nos define como creadores o destructores.
El servicio como praxis social nos hace seres horizontales y constructores de la felicidad de los otros, reconstruye y reestablece las relaciones, nos hace pacíficos y disponibles, dispuestos y propensos hacia lo igual y lo diferente, lo humano y lo natural, nos hace ecosistémicos, es decir, sensibles a lo que nos rodea, nos prepara para las respuestas y las soluciones, nos vuelve ecológicamente responsables para la vida.
Reconocer la importancia de la relación primordial con el planeta, nos convierte en protectores y en parte de las soluciones para su sustentabilidad, nos hace seres responsables de nuestros pasos y, por encima de todo, respetuosos de los pasos de los demás.
Razones suficientes para la conversión a seres ecológicos y comunitarios para la coexistencia pacífica

MINISTERIO DEL AMBIENTE
Y DE LOS RECURSOS NATURALES
Dirección General de Educación
Ambiental y Participación
Comunitaria

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