Toda acción dirigida al deterioro del ambiente basada en una concepción subdesarrollada del desarrollo, terminará inevitablemente por deteriorar nuestras relaciones con los demás. Las relaciones que establecemos con los demás son un reflejo de las relaciones que tenemos con la naturaleza, la calidad de lo que nos rodea es el espejo de nuestras propias contradicciones. La violencia parte por el no reconocimiento del otro. Si no somos capaces de pacificarnos con nuestros iguales, ¿cómo podremos pacificarnos con nuestros diferentes? Tal vez
la acción que pueda conectarnos y darle paso al reconocimiento
fundamental de la paz sea el servicio; y la pregunta indispensable:
¿a quién sirves? MINISTERIO
DEL AMBIENTE
Y DE LOS RECURSOS NATURALES Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria |