La
loma tenía un mordisco. Justo a menos de una cuadra más
abajo de la casa. Me tenía pensativo…
-Preguntémosle a Ibrahim, me dije.
Y la receta que me dio la comparto con Uds., porque
dio buen resultado.
Primero se cava una zanja con pendiente suave -a una
distancia prudencial más arriba de la cárcava- para
recoger la escorrentía del agua de lluvia y poder así
desviarla de manera que no se dirija hacia la cárcava.
Después se colocan las fajinas. Las fajinas
pueden ser de cualquier material (palos, tablas, carruzo o varas
delgadas, láminas de zinc, etc.) que se pueda colocar horizontalmente
a manera de pequeña represa con la finalidad de frenar
la fuerza y velocidad del agua que corre dentro de la zona erosionada.
Estas fajinas se fijan clavando estacas a los lados del hueco
de la cárcava. Debe cuidarse que efectivamente represen
la escorrentía del agua de lluvia, rellenando un poco con
tierra y piedra si es necesario para evitar los escapes y filtraciones.
Es necesario sacar los animales de pastoreo del área
afectada, en proceso de recuperación.
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