compleja
y necesaria tarea como lo es el levantar y consolidar una nueva
propuesta para el desarrollo del agro venezolano.
En el discurso del Presidente Chávez también
oímos una serie de aseveraciones agrotécnicas-tecnológicas,
las cuales se mezclaron e integraron con propuestas del pasado
de planes e ideas desarrollistas con acciones técnicas
novedosas como por ejemplo el uso de energía solar y eólica
(viento), el uso del motocultor para el trabajo de la tierra entre
otras. Ideas que se orientan hacia un desarrollo sustentable como
está concebido en el articulo # 305 de la Constitución
Bolivariana.
Lo que resultó sorprendente es que una propuesta
novedosa y libertaria como la creación de los Fundos Zamoranos
llamada a romper con el modo y medios de producción del
modelo tecnocrático agrícola desarrollista, nazca
contaminada con las prácticas técnicas culturales
que el modelo pretende construir.
El continuar proponiendo acciones técnicas
desarrollistas para la agricultura venezolana como el uso intensivo
de maquinaria, la aplicación de distintos agroquímicos,
fertilizantes, herbicidas e insecticidas, prohibidos en otros
países, la utilización de semillas certificadas
exigentes en altos requerimientos energéticos, es desconocer
las múltiples consecuencias de índole social, ambiental,
técnica y política que ha labrado la ruina al campo
venezolano. Afirmamos, si queremos en verdad ser consecuentes
con una propuesta de desarrollo rural sustentable, estamos obligados
a romper con la vieja práctica del manejo del suelo y el
modo de producción que tanto daño le ha hecho a
la naturaleza.
Se hace necesario recordarle al Presidente Chávez
y sus asesores que los ideólogos agrícolas de la
IV República venezolana generaron una serie de políticas
desacertadas las cuales motivaron a prácticas agrícolas
no sustentables y a la degradación del medio rural. Por
ejemplo por la subvención y medidas fiscales fomentaron
el uso excesivo y no rentable de insumos como fertilizantes y
plaguicidas y la sobreexplotación de la tierra, así
como las políticas que impulsaban sistemas de explotación
agrícolas no adecuados, ni a las condiciones de las comunidades
rurales ni a los recursos disponibles. Por otra parte en Venezuela
las tecnologías agrícolas modernas desarrollistas
han tenido efectos irreversibles o secundarios que obligatoriamente
este gobierno o algún gobierno estadal debe parar, controlar
y recuperar, como, la degradación de la tierra causada
por la erosión eólica e hídrica, el agotamiento
de los nutrientes del suelo, (señalamos; la tasa de cambio
del uso y/o de gradación anual del suelo venezolano esta
por el orden del 9.5% de pérdida de suelo y el costo esta
por el orden de $ 1468 por hectárea degradada). Otras amenazas
como la inmunidad de los insectos a los plaguicidas, la ordenación
ineficaz del riego y la pérdida de nuestra diversidad biológica
debemos darles respuesta de inmediato. Estos son parte de los
tantos retos que JACOA; los nuevos Fundos Zamoranos; las Universidades
que siembran y todos los productores y campesinos venezolanos
tenemos hacia el futuro de la nueva agricultura venezolana.
Al evaluar los distintos procesos y sustanciales avances
que los movimientos agroecológicos del mundo nos muestran
enseñando, quienes en su mayoría vienen de luchas
frente al modernismo desarrollismo globalizador, no tiene sentido
para el nuevo movimiento campesino que estamos construyendo en
Venezuela, seguir o atarse al devenir científico-técnico
agrícola cuestionado y colapsado, el cual no es ni ha sido,
ni será apto, para nuestro propio desarrollo. Ello presagia,
resultados nefastos para consolidar una agricultura nacional de
un nuevo rostro, la cual nos motive hablar con propiedad, en serio,
sobre la soberanía agroalimentaria nacional necesaria y
exigida.
Como lo dijo el Presidente Chávez, en Jacoa:
se necesita un plan de trabajo, pero no de corte desarrollista
y ambiguo. Un plan con un nuevo estilo, donde el productor campesino
conocedor genuino de la zona, pueda bien innovar y establecer
sus estrategias productivas a una escala que le permita garantizar
y ejercer la mejor gestión en conservar y mantener la fertilización
de los suelos y el uso racional de los recursos hídricos.
Así mismo, aplicar un manejo biológico de las plagas
y la intensificación de la diversificación de cultivos
deben desde el inicio promoverse. Científicamente podemos
demostrar que los sistemas mixtos de cultivos y el perfeccionamiento
de las técnicas agroecológicas contribuyen para
la máxima eficiencia en el uso de los recursos naturales.
La diversificación de cultivos puede reducir al máximo
los riesgos socio económicos y ambientales ayudar al reciclaje
de residuos eliminando la necesidad de insumos externos.
Finalmente lo que no dijo el Presidente Chávez
en su discurso y lo consideramos indispensable, es la necesidad
de apoyar la capacitación a nuestros productores en las
nuevas técnicas agroecológicas y junto a ellos elaborar
un estudio de impacto ambiental, que nos oriente en conocer el
potencial innudable de esas tierras de JACOA, al manejo de sus
ríos y caños que en ellas convergen, al aumento
de la eficacia en el uso de los recursos naturales por medio de
los diferentes sistemas de explotación que en esa zona
se han de potenciar, con lo que se reducirá los riesgos
para el productor que se inicia en Jacoa.
La participación de los productores en estos
avances originarios es la garantía para que ellos sean
gestores de su propio proceso, mejorando su calidad de vida en
sus nuevos espacios productivos en términos de ir consolidando
una agricultura tropical sustentable y su independencia técnico-tecnológica
tanto exigida a lo largo de nuestra historia republicana.
* Fundador
del Instituto para la Producción e Investigación
de la Agricultura Tropical. Especialista en el campo de la Agroenergía.
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