Una visión desde la agroecología
   
Jacoa
 
Fundo Zamorano  
Miguel Angel Núñez *
 
  Con interés manifiesto estuvimos presentes
en el acto originario de la puesta en marcha
del Primer Fundo Zamorano, JACOA, en la
Parroquia Santa Lucía del Municipio Barinas
del Estado Barinas. Genuina propuesta política,
que el actual Gobierno impulsa en el campo
venezolano.
  Adjudicación de tierras para 99 parceleros
en 1200 has. del Fundo en mención, cartas
agrarias, créditos agrícolas, tractores chinos,
operativos diversos se conjugaron en tal distinto
seis de febrero. Día que también se volvió actualizar el pensamiento Robinsoniano, de Bolívar y Zamora por el Presidente Chávez, quien en su incendiario discurso fustigó y abrió grados de exigencias a los actores institucionales que se han de responsabilizar en llevar adelante tan
 

compleja y necesaria tarea como lo es el levantar y consolidar una nueva propuesta para el desarrollo del agro venezolano.
  En el discurso del Presidente Chávez también oímos una serie de aseveraciones agrotécnicas-tecnológicas, las cuales se mezclaron e integraron con propuestas del pasado de planes e ideas desarrollistas con acciones técnicas novedosas como por ejemplo el uso de energía solar y eólica (viento), el uso del motocultor para el trabajo de la tierra entre otras. Ideas que se orientan hacia un desarrollo sustentable como está concebido en el articulo # 305 de la Constitución Bolivariana.
  Lo que resultó sorprendente es que una propuesta novedosa y libertaria como la creación de los Fundos Zamoranos llamada a romper con el modo y medios de producción del modelo tecnocrático agrícola desarrollista, nazca contaminada con las prácticas técnicas culturales que el modelo pretende construir.
  El continuar proponiendo acciones técnicas desarrollistas para la agricultura venezolana como el uso intensivo de maquinaria, la aplicación de distintos agroquímicos, fertilizantes, herbicidas e insecticidas, prohibidos en otros países, la utilización de semillas certificadas exigentes en altos requerimientos energéticos, es desconocer las múltiples consecuencias de índole social, ambiental, técnica y política que ha labrado la ruina al campo venezolano. Afirmamos, si queremos en verdad ser consecuentes con una propuesta de desarrollo rural sustentable, estamos obligados a romper con la vieja práctica del manejo del suelo y el modo de producción que tanto daño le ha hecho a la naturaleza.
  Se hace necesario recordarle al Presidente Chávez y sus asesores que los ideólogos agrícolas de la IV República venezolana generaron una serie de políticas desacertadas las cuales motivaron a prácticas agrícolas no sustentables y a la degradación del medio rural. Por ejemplo por la subvención y medidas fiscales fomentaron el uso excesivo y no rentable de insumos como fertilizantes y plaguicidas y la sobreexplotación de la tierra, así como las políticas que impulsaban sistemas de explotación agrícolas no adecuados, ni a las condiciones de las comunidades rurales ni a los recursos disponibles. Por otra parte en Venezuela las tecnologías agrícolas modernas desarrollistas han tenido efectos irreversibles o secundarios que obligatoriamente este gobierno o algún gobierno estadal debe parar, controlar y recuperar, como, la degradación de la tierra causada por la erosión eólica e hídrica, el agotamiento de los nutrientes del suelo, (señalamos; la tasa de cambio del uso y/o de gradación anual del suelo venezolano esta por el orden del 9.5% de pérdida de suelo y el costo esta por el orden de $ 1468 por hectárea degradada). Otras amenazas como la inmunidad de los insectos a los plaguicidas, la ordenación ineficaz del riego y la pérdida de nuestra diversidad biológica debemos darles respuesta de inmediato. Estos son parte de los tantos retos que JACOA; los nuevos Fundos Zamoranos; las Universidades que siembran y todos los productores y campesinos venezolanos tenemos hacia el futuro de la nueva agricultura venezolana.
  Al evaluar los distintos procesos y sustanciales avances que los movimientos agroecológicos del mundo nos muestran enseñando, quienes en su mayoría vienen de luchas frente al modernismo desarrollismo globalizador, no tiene sentido para el nuevo movimiento campesino que estamos construyendo en Venezuela, seguir o atarse al devenir científico-técnico agrícola cuestionado y colapsado, el cual no es ni ha sido, ni será apto, para nuestro propio desarrollo. Ello presagia, resultados nefastos para consolidar una agricultura nacional de un nuevo rostro, la cual nos motive hablar con propiedad, en serio, sobre la soberanía agroalimentaria nacional necesaria y exigida.
  Como lo dijo el Presidente Chávez, en Jacoa: se necesita un plan de trabajo, pero no de corte desarrollista y ambiguo. Un plan con un nuevo estilo, donde el productor campesino conocedor genuino de la zona, pueda bien innovar y establecer sus estrategias productivas a una escala que le permita garantizar y ejercer la mejor gestión en conservar y mantener la fertilización de los suelos y el uso racional de los recursos hídricos. Así mismo, aplicar un manejo biológico de las plagas y la intensificación de la diversificación de cultivos deben desde el inicio promoverse. Científicamente podemos demostrar que los sistemas mixtos de cultivos y el perfeccionamiento de las técnicas agroecológicas contribuyen para la máxima eficiencia en el uso de los recursos naturales. La diversificación de cultivos puede reducir al máximo los riesgos socio económicos y ambientales ayudar al reciclaje de residuos eliminando la necesidad de insumos externos.
  Finalmente lo que no dijo el Presidente Chávez en su discurso y lo consideramos indispensable, es la necesidad de apoyar la capacitación a nuestros productores en las nuevas técnicas agroecológicas y junto a ellos elaborar un estudio de impacto ambiental, que nos oriente en conocer el potencial innudable de esas tierras de JACOA, al manejo de sus ríos y caños que en ellas convergen, al aumento de la eficacia en el uso de los recursos naturales por medio de los diferentes sistemas de explotación que en esa zona se han de potenciar, con lo que se reducirá los riesgos para el productor que se inicia en Jacoa.
  La participación de los productores en estos avances originarios es la garantía para que ellos sean gestores de su propio proceso, mejorando su calidad de vida en sus nuevos espacios productivos en términos de ir consolidando una agricultura tropical sustentable y su independencia técnico-tecnológica tanto exigida a lo largo de nuestra historia republicana.


* Fundador del Instituto para la Producción e Investigación de la Agricultura Tropical. Especialista en el campo de la Agroenergía.

 
 
 
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