NOTICIAS
1er. semestre 2003
   

Programa Nacional
de Reforestación Chuquisaca

  La transformación del uso de las tierras forestales, para destinarlas al uso agrícola o pecuario, la tala indiscriminada, los incendios forestales, la explotación forestal sin planes de manejo, las explotaciones mineras son actividades que están arrasando con los bosques y en consecuencia se desequilibran las funciones de los ecosistemas naturales.
  En Venezuela la Compañía Nacional de Reforestación, Conare, está llevando a cabo, desde el 2001 el Programa Nacional de Reforestación Chuquisaca, para la recuperación forestal de las áreas degradadas de las cuencas hidrográficas del país. El ámbito espacial del programa, en su primera etapa, lo conforman 7.000 plantas en catorce cuencas hidrográficas de diferentes ríos del país. Durante el período 2001-2002 se produjeron en los viveros 2.797.000 plantas y se logro reforestar 5.919 hectáreas. Se establecieron 2.367.600 plantas de diferentes especies forestales, esta actividad generó 5,602 em-pleos fijos y temporales.
El programa Chuquisaca promete, con la participación de las instituciones públicas y privadas, convertirse en un programa permanente de recuperación de áreas degradadas en las cuencas hidrográficas y de otras áreas con potencialidades económicas, toda vez que sus beneficios se proyectarán en el proceso de desarrollo social y económico conveniente a todas las comunidades del país.


CERCUS: 11 años Reciclando
para el Ambiente


  El 02 de Marzo de 1992, se crea el Centro de Reciclaje Los Curos, CERCUS. El aprovechamiento de papeles, cartones y vidrio, iniciaba la acción acompañando una campaña educativa en escuelas, liceos y calles de la comunidad.
  Hoy, once años después, se ha consolidado como una institución referente en el reciclaje y reuso de residuos en la región. Once años de esfuerzos educativos y de investigación, con el apoyo de la Universidad de Los Andes con el CIULAMIDE y el CIDIAT, la cooperación de la Fundación Polar, la Embajada Británica, la Fundación Ford; y sobre todo con el trabajo voluntario de la comunidad que día a día dedican tiempo y labor para la recuperación de los resi-duos sólidos reciclables en sus casas, escuelas y sitios de trabajo, dando el ejemplo mayor de que podemos ser responsables del desarrollo ambientalmente sustentable de nuestra sociedad.
  Un aporte que tiene números que mostrar: 160 toneladas de materiales que pudieron ser basura. Papeles y cartones que representan más árboles y más oxigeno; vidrio y aluminio que significa ahorro de energía y agua en su nueva producción, cientos de miles de envases reusables que tuvieron y tienen más larga utilidad; miles de personas que conocieron la defensa ambiental por el reciclaje desde las actividades educativas y formativas adelantadas por CERCUS, y familias que han encontrado un apoyo económico en la actividad del reciclaje y reuso. Se ha hecho bastante, pero no lo suficiente. Falta mucho por hacer.
  Toda esta acción para profundizar la esperanza con que se inicio CERCUS, que ahora bajo la responsabilidad de la Cátedra de la Paz y Derechos Humanos “Mons. Oscar Arnulfo Romero”; sigue dando alternativas para salir de la eterna crisis, encontrar caminos de unión y diálogo, y seguir reciclando para el ambiente.


Otra Ley para el ambiente

  Desde Abril se iniciaron en varios estados de Venezuela, los talleres de discusión del Proyecto de Ley Orgánica de Conservación Ambiental, que llevará a los diputados de la Asamblea Nacional las observaciones y críticas de la socie-dad a la propuesta de Ley.
  Esta nueva Ley, aprobada en primera discusión en Septiembre del 2002, derogará la Ley Orgánica del Ambiente de 1976.
  Si bien la consulta ha estado marcada por una iniciativa de excelentes inten-ciones lo que importa es que realmente se plasmen en el texto final los cambios propuestos por la gente que participo. También vale comentar que se apreció que en los objetivos de la Ley que no se nombra el objetivo de la TRANSFORMACIÓN paulatina de las estructuras socioeconómicas, que son en definitiva causa y origen de los cambios e impactos producidos por la especie humana. Requerimos una ley PROACTIVA que incluya dentro de sus objetivos una propuesta para la puesta en marcha de un proceso de cambio estructural. Es decir, que la ley además de tener un objetivo de conservación debe incluir un objetivo de transformación el cual debería llevarse a cabo a través de las normas, leyes y políticas que conduzcan hacia la reconversión de estructuras no sustentables hacia estructuras sustentables.



Una Selva en el Jardín
Botánico de Mérida

  La selva nublada es una franja de vegetación que en los Andes se localiza desde los 2.000 a los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Con gran diversidad de árboles y hierbas, el suelo y el dosel recubierto de musgos, helechos y con características plantas epifitas (plantas que crecen sobre otras plantas sin extraer de ellas el sustento) como las orquídeas, bromelias y anturios, la selva o bosque nublado tiene una composición única entre los ecosistemas terrestres.
  La diversidad y la biomasa de plantas epifitas corresponde aproximadamente a mas de la mitad de la diversidad total de plantas del ecosistema y es por eso que se habla de un complejo ecosistema ubicado en lo alto de los árboles.
  La tasa de destrucción de los bosques montanos es muy alta en todo el mundo y no menos alarmante en los estados andinos de Venezuela. De acuerdo a Alwyn Gentry, gran estudioso de la botánica tropical “los bosques nublados son los ecosistemas mas amenazados del planeta”.
  Una estrategia para la conservación de las plantas y animales de ecosistemas amenazados es la creación y manteni-miento de bancos de germoplasma dentro de programas de conservación ex situ, educación ambiental a las comunidades, planes adecuados de conservación y estudios de los diversos procesos naturales de las poblaciones de plantas y animales que allí habitan.
  Hoy en día los Jardines Botánicos son reconocidos por realizar todas las tareas arriba señaladas y en el Jardín Botánico de Mérida un equipo de técnicos y científicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes están abocados a la conservación de la Selva Nublada andina.
  En la actualidad el bosque nublado cultivado en el Jardín Botánico tiene un área de 5.000 m2 en la que se cultivan especies de plantas de todos los estratos del bosque. Al mismo tiempo el equipo técnico y de investigación de bosque nublado se encarga de la propagación de especies con potencial en horticultura, o con posibles usos en reconstrucción de áreas degradadas.

Si deseas mayor información contacta al Jardín Botánico de Mérida en la siguiente dirección electrónica: yeltleon@ciens.ula.ve


 
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