Los peligros ambientales de las concesiones gasíferas
     
El gran negocio de la Plataforma Deltana
   
Intereses transnacionales comprometen el futuro del gas venezolano
Ramón José Medina*

  Las principales reservas de gas no asociado con que cuenta Venezuela se encuentran en la Plataforma Deltana y en el Norte de Paria, costa afuera del Oriente del país. Las reservas prospectivas asociadas a estos yacimientos los coloca, junto con los nuevos proyectos de gas de Argelia y Arabia Saudita, como los desarrollos de gas más importantes del planeta.
  En febrero de 2003 el gobierno del presidente Chávez otorgó discrecionalmente concesiones de larga duración para ejercer las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos gaseosos en los Bloques 1 y 2 de la Plataforma Deltana, a las empresas Statoil Venezuela A.S. (STATOIL) y Chevron Texaco Global Technology Services Company. Adicionalmente, el Ministerio de Energía y Minas seleccionó “a dedo” otras empresas como Total-Fina-Elf y Exxon Mobil, a las cuales se pretende otorgar la exclusividad para ofertar por los bloques 3, 4 y 5 aún por explorar y explotar.
  Es cierto que las licencias otorgadas contienen dentro de sus Condiciones Generales una regulación amplia en materia ambiental que mejora la dispuesta en la anterior Apertura Petrolera. No obstante, la actual negociación -ademas de comprometer la independencia futura de nuestra industria gasífera frente a intereses transnacionales-, carece de objetivos claros y tasados que impongan un cumplimiento planificado e ineludible de las obligaciones necesarias para preservar el tesoro que implica la megadiversidad biológica que convive con la étnia Warao en el Delta venezolano. Específicamente, no existen penalidades ni garantías concretas para un eventual incumplimiento de la normativa fijada; por lo que, en caso de daños ecológicos que se puedan producir en la exploración y explotación de la zona, no tendremos mecanismos concretos que permita al Estado venezolano exigir una reparación de dichos daños.

Los errores que hipotecan el futuro del gas en Venezuela

  1.- El sistema de selección de las empresas y asignación de áreas no es transparente generándose grandes incentivos para tergiversar los procesos de ley. Consecuencialmente el proceso de preselección ha eliminado la posibilidad para otras empresas de participar en las áreas licitadas.
  2.- Se pretende otorgar el derecho de acceder con exclusividad a los recursos naturales venezolanos, sin un marco para negociaciones futuras que establezca claros compromisos de las empresas preseleccionadas, así como para las ya seleccionadas, lo que debilita la posición negociadora del Estado en el futuro.
  3.- No se ha negociado con Trinidad y Tobago la unificación de yacimientos y la estrategia de desarrollo del sector gasífero, con lo que se debilita la posición de Venezuela frente a su principal competidor.
  4.- No se ha asegurado la participación de Venezuela en las partes más rentables de la cadena de producción y comercialización del gas, por lo que la Nación posiblemente perderá importantes oportunidades para capturar valor.
  5.- El proceso de planificación y licitación de la más importante área gasífera de Venezuela se ha hecho sin tomar en cuenta la opinión del país, por lo que el proceso no goza de un verdadero respaldo popular y sus representantes.

* Abogado. Diputado a la Asamblea Nacional

Próximamente: acceda a la versión original de este artículo, titulado Gas En Venezuela: Un Futuro Negro; consulte la sección Especial Bosques de nuestra página web: www.eraagricola.org

 
 
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