Un hecho que despierta preocupación es la extracción
de oro en parques nacionales y reservas forestales del estado
Amazonas; a pesar que desde 1989, por Decreto Presidencial Nº
269, quedó prohibida la minería en esa entidad.
El regreso de la explotación minera, además de ser
ilegal, causa daños ecológicos y problemas a la
población autóctona. La subcomisión de Diversidad
Biológica de la Comisión de Ambiente de la AN, constató
las actividades de extracción de oro que se realizan en
tres parques nacionales y dos reservas, con 12 focos de extracción,
en los que se presume están involucrados decenas de mineros
brasileños, colombianos y venezolanos. La deforestación
se estima en no menos de 500 hectáreas.
La zona protectora sur del estado Bolívar es
un área donde nacen importantes afluentes del río
Caroní -el cual alimenta al Complejo Hidroeléctrico
de Gurí-, responsable de la producción de más
del 75 % de la energía que consume el país. Esta
zona se encuentra seriamente degradada por la intensiva explotación
minera, en especial en el río Icabarú. Las autoridades
venezolanas tienen más de 20 años tratando de controlar
la explotación minera en la cuenca del río Caroní,
sin obtener resultados efectivos. El MARN estudia la posibilidad
de declarar la Cuenca del Caroní zona libre de minería,
como medida de preservación de la Represa de Guri.
Areas
Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE)
Los parques nacionales y otras ABRAE atraviesan una
situación difícil. Por una parte, debido a la falta
de una efectiva vigilancia y control; y por otra, por el incumplimiento
de los planes de manejo y reglamento de uso de las mismas, en
tanto que instrumentos legales diseñados para su protección.
El déficit de control y vigilancia está asociado
con la insuficiencia presupuestaria de Inparques. En septiembre
de 2002, la presidenta de este organismo, Carmen Castillo, declaró
que el presupuesto aprobado para la ejecución 2002 era
deficitario. Según la ONG Forja, “nuestros 43 parques
nacionales y 41 monumentos naturales están desprotegidos
ya que hay pocos técnicos y guarda parques”.
La violación de los instrumentos legales que
protegen estas áreas, por parte del sector gubernamental
y privado. No existe una adecuada conciencia sobre la importancia
de respetar la normativa que los protege, ni tampoco de aplicar,
tanto al sector gubernamental como privado, las leyes penales
ambientales establecidas a los efectos.
Otros problemas que se presentan en los parques nacionales
son los incendios forestales, deforestaciones, cacería
ilegal, invasiones, minería, construcción de infraestructuras,
entre otros. En el año 2001 se registró, en ámbito
nacional, la alarmante cifra de 4.000 incendios forestales y 60.000
hectáreas afectadas. Los parques nacionales más
perjudicados por los siniestros fueron, entre otros, Canaima (Edo.
Bolívar), Henry Pittier (Edo. Aragua), San Esteban (Edo.
Carabobo), Sierra de la Culata (Edo. Mérida), El Ávila
(Distrito Capital). Los incendios tienen múltiples consecuencias,
como deslaves, erosión, pérdida de la flora y fauna
silvestre, merma de los niveles de agua, pérdidas económicas,
contaminación ambiental y emisiones de gases que aceleran
el recalentamiento de la atmósfera. Debido a la gravedad
del caso, el Ejecutivo acordó elaborar un plan de acción
para los próximos 6 años, a partir de 2002, con
un costo estimado de 53 millardos de bolívares, que se
obtendrán a través de una ley de endeudamiento del
sector público. Esto, aunado al Plan de Reforestación
Nacional, que se inició en el año 2001, bautizado
con el nombre de Chuquisaca, constituyen esfuerzos del Gobierno
para frenar los incendios y mejorar las condiciones naturales
de las Áreas Protegidas y otras áreas naturales
del país. El Plan Chuquisaca abarca 500 hectáreas
ubicadas en 15 cuencas de 12 estados del país, con un costo
de cinco millardos de bolívares
La cacería indiscriminada es otro de los problemas
que sufren las ABRAE. En la reserva forestal de El Caura (Edo.
Bolívar) “los caveros” sortean los controles
de la GN, dando muerte a varias especies entre las que se encuentran
la tortuga Terecay y Aro, la danta o tapire, la lapa, el venado
y el paují, especies que posteriormente venden libremente
en Maripa y Ciudad Bolívar (Edo. Bolívar).
Las zonas protectoras sufren impactos considerables
por la ocupación ilegal de tierras, la tala indiscriminada,
los incendios, entre otros. El caso de la zona protectora del
embalse de Macagua (Edo. Bolívar) es un ejemplo. Según
sostienen algunos denunciantes, la venta ilegal de terrenos pertenecientes
al Estado ha provocado la ocupación ilegal de terrenos
que conforman esta área. Los bosques ralos de esta ABRAE
han sido los más atacados. Los mismos fueron deforestados,
quemados y removidos para la demarcación de parcelas, construcción
de vías y picas de accesos para la ocupación. Esta
actividad pone en peligro el principal reservorio de agua con
que cuenta Ciudad Guayana (Edo. Bolívar).
* Miembros fundadores de la Sociedad de Amigos en Defensa de la
Gran Sabana, AMIGRANSA. Investigadoras del capítulo ambiental
de PROVEA. Representantes para Venezuela de la Red Alerta Petrolera-Orinoco
Oilwatch.
Próximamente: Los lectores
interesados pueden acceder a la versión original de este
informe a través de la página web de la Fundación
La Era Agrícola: www.eraecologica.org
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