localizados en regiones afectadas por serios problemas socioeconómicos,
es de esperar confrontaciones interestatales que pondrían
en peligro la paz y la seguridad mundial. De hecho, se habla de
que asistiremos en este siglo que comienza a conflictos geopolíticos
jamás imaginados vinculados con el recurso agua.
En el aspecto cuantitativo, el agua aparece
como más escasa con la implantación de nuevos usos,
así como con la expansión de unos usos tan tradicionales
como por ejemplo la irrigación, cuya área mundial
de extensión ha sido ya doblada varias veces desde mediados
del siglo XIX, y también con el crecimiento del consumo mundial
que se duplica cada 21 años, consecuencia directa de la expansión
demográfica. En el aspecto cualitativo se refleja en la degradación
del capital hídrico por incremento de los vertidos de aguas
residuales sin control a las cuencas y de alterógenos específicos
que abarcan desde desperdicios tóxicos (agroquímicos,
por ejemplo), hasta las rupturas de equilibrios vinculados con la
dinámica inherente a las grandes obras estructurales y la
expansión incontrolada de industrias contaminantes.
Es evidente que por todos los medios hay
que estimular el desarrollo de una conciencia colectiva sobre los
peligros que se ciernen a nivel planetario como resultado de problemas
ambientales (la desertificación, por ejemplo), y socioeconómicos
de amplio carácter mundial (como las migraciones hacia las
grandes ciudades, debidas entre oras cosas a la escasez del agua).
El PNUD (1999) refiere que la polución de las aguas provoca
numerosas enfermedades intestinales, diarreas y disentería,
especialmente en los 1.300 millones de personas que no tienen actualmente
acceso al agua en buen estado; pero también que, de no tomarse
medidas adecuadas, para el año 2100 sólo el 20% de
los habitantes del planeta contará con el preciado líquido.
La creación de la Comisión
Mundial sobre el Agua para el Siglo XXI (El Cairo, 1999), destinada
a sensibilizar a la opinión mundial sobre los riesgos de
penuria de agua dulce a corto plazo, constituye un punto de inflexión
en la problemática apuntada. La provisión de agua
dulce está disminuyendo a ritmo acelerado para la población
mundial. Una persona de cada cinco ya no tiene acceso al agua potable.
Casi una de cada tres no dispone de medios adecuados de saneamiento.
Por el agua, de las diferencias verbales, se pasará cada
vez más a cruentos enfrentamientos armados por el control
de los acuíferos.
Dentro de estos escenarios cabe preguntarse,
¿cómo manejará Venezuela sus necesidades y
disponibilidades del recurso agua, de cara a las crecientes desigualdades
que genera el proceso de globalización en intensa competencia
y en el medio de los pesados intereses económicos particulares?
Aún cuando Venezuela es privilegiada en materia hídrica
ya estamos sufriendo consecuencias que vienen incidiendo notablemente
en el deterioro del mismo, producto de los patrones de crecimiento
poblacional y de las actividades económicas, particularmente
sus formas de ocupación del territorio, generando importantes
problemas de intervención de los ecosistemas y de abastecimiento
de agua apta para el consumo humano, lo cual amerita urgentemente
una atención especial donde la participación de la
ciudadanía se haga prioritaria en el manejo y administración
de dicho recurso.
Esto quedó reflejado en el sondeo
de la percepción de la ciudadanía, cuando en medio
de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable (Johannesburgo,
2001), el MARN convocó a un proceso nacional de consulta
pública con fines de enriquecer la posición venezolana
ante la misma, a través de lo que se denominó un "Perfil
de País para Mostrar al Mundo". Entre los principales
obstáculos apreciados por la participación ciudadana
relacionados con el agua, destaca la violación de los Planes
de ordenación Territorial por autoridades regionales y locales,
lo que ha conllevado la inadecuada ocupación del territorio
nacional, constituyéndose así el principal problema
estructural del desabastecimiento del agua, el cual, aparte de la
reposición anual de 15% de la red para garantizar la continuidad
del servicio, requiere de una alta inversión para satisfacer
la creciente demanda del recurso. Por otro lado, también
se están presentando conflictos de uso del recurso agua en
cuencas eminentemente agrícolas que han derivado en victimas
de violencia (caso del Municipio Rangel, Estado Mérida).
De este modo, el recurso hídrico está siendo sometido
a presiones crecientes a nivel nacional que inciden notablemente
en su calidad y disponibilidad.
A nivel de cooperación internacional
en torno al bien más importante de la humanidad, es fundamental
esbozar lo resaltado por la esencia normativa de la Carta de la
Tierra (Río de Janeiro, 1992), sobre la necesidad de "aceptar
que el derecho a poseer, administrar y utilizar los recursos naturales
conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger
los derechos de las personas". Igualmente, la Conferencia que
se celebró el París en 1998, fue un esfuerzo, sin
duda, por parte de la comunidad internacional, por hacer un llamado
de alerta ante los peligros que se ciernen debido a la disminución
de los recursos de agua dulce y a la necesidad de tomar conciencia
con el propósito de que la humanidad se apreste, individual
y colectivamente, a luchar por la conservación integra del
vital recurso, es decir, desde una óptica en la cual la cuenca
vertiente aparece a la vez como marco de vida, unidades de gestión,
como ámbitos de acción para obtener mejor provecho
del mismo y, finalmente, como focos de ósmosis cultural.
Todo ello nos lleva a dilucidar que el manejo del recurso agua tiene
que ser integral, vinculado con la sustentabilidad de los paisajes
geográficos, en su función como generadores de agua,
servicio ambiental de primerísima importancia para la sociedad
en general.
Podemos indicar, entonces, que la consecución
del fin deseado lejos de ser distante es relativamente sencillo
si nos abocamos a ello, mediante la masificación cultural
y la voluntad ciudadana y gubernamental por parte de la comunidad
mundial en pleno o al menos de las principales organizaciones internacionales,
tanto oficiales como no gubernamentales.
*
Geógrafo
BIBLIOGRAFÏA:
_Geografía de la Utilización de las Aguas Continentales:
Jacques Bethemont. Oikos.tau ediciones. Barcelona, 1980.
_Informe Venezuela Río + 10 : Cumbre Mundial de Desarrollo
Sustentable 2001-Johannesburgo.
IFLA ediciones. MARN, Caracas, 2002.
_Una Mirada Al Mundo: Oscar Oramas Oliva. Ediciones Gitanjali-IMC.
Mérida, 2003.
REFERENCIAS PERIODÍSTICAS:
_El Nacional: Caracas, 11/04/99. "La agonía de las fuentes",
p. E-9
_El Nuevo País: Caracas, 18/03/99. "El agua, poder del
futuro", p. 10
_Frontera: Mérida, 18/07/03. "Carta de la Tierra",
p. A4 |