El futuro del agua en Venezuela
Perspectivas de los recursos hídricos frente al cambio climático
         
Una de las consecuencias más importantes del Calentamiento Global y de los Cambios Climáticos derivados de dicho calentamiento, es la relacionada con los ciclos hidrológicos regionales y los cambios que podrían ocurrir en la cantidad y calidad de los recursos hídricos y en las obras hidráulicas construidas y por construirse.
 
Rigoberto Andressen *
    El agua es uno de los recursos potencialmente más vulnerables a los cambios climáticos. A pesar del enorme volumen de agua que existe en el planeta, 1,41 mil millones de km3, sólo el 2% es agua dulce, la mayor parte de la cual (alrededor del 87%), se encuentra en capas de hielo, glaciares y aguas subterráneas, y un 13% (unos 2000 km3) es la cantidad de agua disponible, que se encuentra en ríos, lagos y otros cuerpos de agua dulce.
    Los posibles impactos regionales de los cambios climáticos sobre el escurrimiento superficial y el caudal, deben evaluarse por medio de modelos hidrológicos adecuados y
sobre la base de escenarios climáticos plausibles, de cambios en la precipitación, temperatura
 
 
 

y radiación, a objeto de precisar la sensibilidad de las características hidrológicas de una cuenca o región.
    También se requiere evaluar los posibles efectos, directos e indirectos, de los cambios climáticos (precipitación, temperatura y otras variables) sobre la evaporación, evapotranspi-ración y balance hídrico, a objeto de inferir las posibles consecuencias sobre la vegetación, los recursos hídricos y la producción agrícola.

    Las evaluaciones que se han hecho de los cambios climáticos globales, resultantes de las actividades humanas por el uso de combustibles fósiles, deforestación, actividades agrícolas y empleo de clorofluorocarbonos, se basan en los estudios realizados por medio de los modelos de circulación general de la atmósfera (llamados en inglés GCMs). De acuerdo con el Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos (IPCC por sus siglas en inglés), los cambios climáticos conducirán a una intensificación del ciclo hidrológico global, lo que podría generar importantes impactos sobre los recursos hídricos. Un cambio en el volumen y distribución del agua afectaría el suministro de agua subterránea y superficial, para fines domésticos, industriales, agrícolas, generación de energía, navegación, ecosistemas acuáticos, recreación y turismo basados en el recurso hídrico. Aún, pequeños cambios en la temperatura y precipitación, junto con las respuestas no-lineales en la evapotranspiración y humedad del suelo, pueden resultar en cambios relativamente grandes en el escurrimiento y los caudales, especialmente en regiones secas.
    En un estudio realizado en los Estados Unidos para analizar la relación entre la escorrentía anual media y la precipitación anual media (Riebsame, W. E. 1989. “Assessing the social implications of climate fluctuations. PNUMA), se plantea que una disminución en un 25% en la precipitación anual (de 1000 mm a 750 mm), con una temperatura media ponderada de 10º C, generaría una reducción del 50% en la escorrentía. Dicho estudio, tomando en cuenta un rango de temperatura más representativo de la zona tropical, indica una disminución de la escorrentía en función de la disminución en la cantidad de precipitación anual media y de incrementos en la temperatura media ponderada.
    Los impactos de los cambios climáticos sobre los recursos hídricos van a depender de las condiciones que se tomen como base, de los mismos sistemas hídricos y de la habilidad de los administradores de dichos sistemas, para responder no sólo al cambio climático, sino también al crecimiento de la población y de las demandas, mejoras en la tecnología y cambios en las condiciones sociales, económicas y en la legislación. (IPCC, 1996. “Climate Change 1995”, Cambridge Univ. Press). Con respecto a lo anterior, los países menos desarrollados presentan serias desventajas en comparación con los más desarrollados; ya que los costos para enfrentar los problemas hídricos causados por los cambios climáticos podrían ser mayores, en el primer caso, e incluso inmanejables. Los países más desarrollados han implementado sistemas integrados de manejo del agua, mejores infraestructuras, mejor organización institucional; a la vez que han promovido eficientes programas de conservación de aguas, así como de monitoreo y predicción de inundaciones y sequías.
    Entre los enfoques metodológicos desarrollados recientemente para abordar este problema, se señalan los siguientes:

  1.- Análisis de las variaciones a largo plazo en la escorrentía y elementos meteorológicos       durante períodos del pasado,
  2.- empleo de métodos de balance hídrico durante un largo período de tiempo,
  3.- empleo de los modelos de circulación atmosférica, y
  4.- empleo de modelos hidrológicos deterministas.

¿Cuánta agua tenemos?

Situación actual de la disponibilidad natural del agua en Venezuela

     La planificación del manejo y gestión de los recursos hídricos en Venezuela se inicia hacia la década de los años 1950, y experimenta un desarrollo significativo en las décadas siguientes, debido principalmente al interés en incrementar la oferta, básicamente mediante la construcción de sistemas de presas, embalses e infraestructura de riego. Los aportes provenientes de la exportación de petróleo, en una situación de precios ventajosos, permitió que el Estado hiciera fuertes inversiones en desarrollos de aprovechamiento hidráulico, algunos, aún hoy en día, no plenamente utilizados.
    En 1977, se crea el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), ente que asume gran parte de las competencias del disuelto Ministerio de Obras Públicas y de otros organismos como el Ministerio de Agricultura y Cría. Con la creación del MARNR, tanto la fase de planificación del aprovechamiento de los recursos hídricos como los aspectos relacionados con la protección y conservación, quedan bajo la responsabilidad de un solo ente ministerial.
    La disponibilidad natural de agua en Venezuela está constituida por el balance entre las entradas, representadas por la precipitación y los aportes laterales provenientes de Colombia, y las salidas representadas por las pérdidas por evaporación, evapotranspiración y flujos transfronterizos hacia Brasil y Guyana.

Precipitaciones

    La distribución geográfica de la precipitación en Venezuela presenta un marcado contraste latitudinal entre el sur y el cinturón norte-costero. Las altas precipitaciones de la zona ubicada al sur de los 6º N es el resultado de la combinación de varios factores meteorológicos, entre los cuales uno de los más importantes es la llamada Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) y el tiempo que ella permanece sobre dicha área. El cinturón norte-costero, presenta condiciones de sub-húmedas a secas en gran parte de su extensión. El rango de la precipitación anual es de valores superiores a los 4000 mm, en el sur del estado Bolívar a 260 mm en La Orchila.

Evaporación

    La variación geográfica de la evaporación depende de los patrones espaciales de temperatura, radiación, vientos y de la cantidad de humedad disponible. La evaporación anual medida en tina (evapo-rímetros tipo “A”, de los que a partir de 1984 quedaron muy pocos instalados en el país), presenta una variación geográfica entre valores un poco menores a 1500 mm, en tierras altas, a más de 2500 mm en regiones secas con altas temperaturas, donde es mayor la demanda evaporativa.

Escorrentía

    Con relación a la escorrentía, existen en Venezuela dos grandes vertientes hidrológicas: la del océano Atlántico, que abarca un 82 % del territorio nacional y la del mar Caribe, que incluye los ríos que drenan directamente hacia el mar o indirectamente a través de la cuenca del Lago de Maracaibo. Estas vertientes están delimitadas por el arco montañoso de la cordillera de Mérida, cordillera de la Costa y cordillera Oriental. Las características de caudal y volumen de agua están señaladas en la tabla 1.


    Un aporte muy importante a las cuencas del río Orinoco y del Lago de Maracaibo proviene del territorio colombiano. Entre las salidas transfronterizas, están las aguas que drenan hacia la cuenca del río Amazonas, a través del brazo Casiquiare y a la cuenca del río Esequibo. (Tabla 2)

Aguas subterráneas

    Con relación a las aguas subterráneas la situación es menos conocida que con las superficiales.
    Rodríguez-Betancourt y González-Aguirre en un trabajo sobre el Manejo de los Recursos Hídricos en Venezuela (IWMI, México, 2000), señalan que en el país se han podido identificar:
  (a) acuíferos de gran potencialidad como los de la Mesa de Guanipa (estado Anzoátegui), sur        de Monagas, sistema del río Guárico, Llanos de Barinas y Llanos de Apure;
  (b) acuíferos con potencial medio en Barlovento y Valle de Caracas; y
  (c) acuíferos en vías de agotamiento en el valle de Quibor (Lara) y en Coro (estado Falcón).

Esta información está basada en datos de la Dirección de Hidrología del MARNR de 1995.


Escenarios del cambio climático en Venezuela

    Como parte del seguimiento de las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), efectuada en Brasil en junio de 1992, se está llevando a cabo en todos los países la preparación de las Comunicaciones Nacionales en Cambio Climático. En este sentido, el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARN) ha venido realizando junto con otros organismos e instituciones las actividades necesarias para la preparación de la Primera Comunicación Nacional de Venezuela en Cambio Climático.
    Entre los objetivos de la Comunicación Nacional está la evaluación de los posibles impactos de los cambios climáticos sobre los recursos hídricos del país; trabajo que actualmente se está ejecutando y que debe generar una visión preliminar hacia las próximas décadas, de las tendencias con relación a la disponibilidad de agua -para distintos usos- en las diferentes regiones del país.

Escenarios de cambio climático

    A pesar de los grandes avances que han experimentado las ciencias atmosféricas en las últimas décadas, aún no estamos en capacidad de hacer predicciones del clima futuro. Los modelos de circulación general de la atmósfera o modelos climáticos, nos permiten hacer proyecciones hacia el futuro, en forma de escenarios basados en premisas de condiciones actuales y en hipótesis de crecimiento demográfico, de comportamiento económico de los diferentes países y de la efectiva implementación de medidas de mitigación.
    Una proyección del clima es la respuesta del sistema climático a escenarios de emisión de gases de efecto invernadero y aerosoles, que resultan de proyecciones del crecimiento demográfico, económico y tecnológico en las distintas regiones del mundo; proyecciones que están sujetas a diferentes grados de incertidumbre.
    Los escenarios de cambio climático, que para Venezuela, se han generado en dicho proyecto, han seguido los lineamientos impartidos por el IPCC. Los resultados generales indican cambios en la precipitación anual entre -2,0 y -8,7 % para los años 2020, 2040 y 2060, y cambios en la temperatura media anual entre 0,5º y 1,8º C para los mismos años.

 

Posibles impactos sobre los recursos hídricos

    La parte del Proyecto relacionada con los posibles impactos de los cambios climáticos sobre los recursos hídricos en Venezuela, aún está llevándose a cabo en el Centro Interamericano de Desarrollo e Investigación Ambiental y Territorial (CIDIAT). En él se plantea la simulación de la escorrentía en cuencas seleccionadas, el análisis y evaluación de las respuestas hidrológicas a cambios en la precipitación y temperatura, producidos por el forzamiento del cambio climático, así como una evaluación preliminar de los posibles efectos sobre los almacenamientos subterráneos y la variación en la oferta en función de los diferentes usos del recurso.
    De manera preliminar, se pueden señalar algunas apreciaciones relacionadas con la parte de impactos. En primer lugar, el problema hay que dividirlo en dos grandes aspectos: el uso consuntivo y el uso no-consuntivo del agua.
    Entre los renglones de uso consuntivo del agua, la destinada para la agricultura reviste cierta importancia, ya que en Venezuela la demanda de agua para riego es cada vez mayor. En un estudio realizado por González (González, A. 2000. “Infor-me Nacional sobre la Gestión del Agua en Venezuela”. Caracas), se indica que la demanda agregada nacional alcanzaba a 11.907 Mm3, para finales de la década de 1990. A pesar de que existe una importante superficie del país dotada de infraestructura de riego, muchos de los sistemas, instalados hace ya varias décadas, requieren cuantiosas inversiones para su eficiente funcionamiento.
    Los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos para uso consuntivo, requieren ser analizados junto con los efectos directos e indirectos sobre los cultivos, que incluyen rendimientos agrícolas, pestes y enfermedades y cría de animales. Sobre estos aspectos se ha hecho un importante progreso en diferentes regiones del mundo, pero muy poco en Venezuela. Las zonas más vulnerables son las que experimentan importantes fluctuaciones pluviométricas interanuales (zonas de transición entre climas subhúmedos y secos), donde la menor cantidad de humedad disponible, junto a mayores pérdidas por evaporación pueden reducir la capacidad de producción. En el caso de agricultura de secano, los efectos pueden conducir a una disminución de la superficie bajo cultivo, y en el caso de agricultura bajo riego, si no se aumenta su eficiencia, se pueden ver afectados los rendimientos o incluso el área sembrada; ya que de acuerdo con los escenarios propuestos habría una disminución significativa de la cantidad de agua disponible y un incremento de las pérdidas por evaporación. Por ejemplo, una disminución de la precipitación en el orden del 10%, acompañada por un incremento en la evapotranspiración del 15%, podría inducir a una disminución de hasta 30% de la superficie bajo riego, si no se toman medidas adecuadas de mitigación y adaptación.
    Además de los posibles efectos, antes señalados, las alteraciones en el patrón de las lluvias (variación temporal) pueden afectar el calendario de las actividades agrícolas; por ejemplo, pueden obtenerse menores rendimientos en zonas semiáridas donde los cambios en las precipitaciones, temperatura y evaporación, reduzcan la cantidad de agua disponible para los cultivos.

Otros usos consuntivos del agua

    Entre estos el más demandado es el suministro de agua para uso doméstico, municipal, industrial y generación de energía. El informe del IPCC antes citado, señala un incremento mundial en la demanda per-cápita del 21% para el período 1991 - 2021, con un aumento adicional del 5% debido al efecto del calentamiento global.
    Sobre el uso industrial del agua, los diferentes estudios indican que las repercusiones directas podrían ser despreciables, ya que la mayor parte de las actividades industriales no dependen tanto del clima; o en aquellos casos en que hay cierta influencia se pueden encontrar soluciones tecnológicas, por ejemplo a través de la climatización de los espacios de trabajo.
    En Venezuela, alrededor del 70% de la electricidad se genera en centrales hidroeléctricas. Setenta y cinco por ciento de la hidroelectricidad proviene de los sistemas instalados en las cuencas de los ríos Caroní y Caura, 17% se hace a través de los sistemas instalados en Los Andes y 8% en la región de la Sierra de Perijá. Reducciones en la precipitación (como las señaladas en los escenarios antes indicados) podrían afectar los caudales de las cuencas en las que se encuentran instalados estos sistemas hidroeléctricos.

Uso no consuntivo del agua

    En el informe sobre “Cambio Climático y Gestión del Agua en América Latina y El Caribe” (CEPAL, 1993), se indica que ante un escenario de mayores temperaturas del agua y menores caudales, los problemas de contaminación de este elemento se agravarán y se requerirá la adopción de normas más estrictas de tratamiento de aguas residuales para mantener los niveles de calidad del recurso. Entre los aspectos que se verían afectados están: la proporción de oxígeno disuelto, sedimentos en suspensión, coliformes fecales, efluentes químicos tóxicos, nitrógeno, fósforo, así como el grado de salinidad y acidez.
    Los caudales bajos, son un aspecto preocupante en nuestro país, ya que prácticamente la mayor parte de los desechos humanos e industriales se vierten a los cursos de agua, sin tratamiento previo, y una parte importante de la población no tiene acceso al agua potable.
Otros cuerpos de agua, como lagos, lagunas y ciénagas podrían disminuir sus volúmenes y debido al aumento de temperatura se intensificaría el crecimiento de algas.

Comentarios finales

    Venezuela presenta un marcado contraste entre la distribución de la población, concentrada principalmente en el norte, y la de la oferta de agua, muy abundante en la franja sur del territorio. Ante este panorama, los efectos adversos del cambio climático podrían agravar, aún más, la situación de presión que sobre los recursos hídricos ejercen otros factores, aunado al hecho de que el problema no es sólo de la oferta del recurso, sino también su calidad.
    La adopción de adecuadas medidas de adaptación y mitigación, frente al cambio climático, podrá garantizar que podamos armonizar el crecimiento demográfico y económico de las próximas décadas con las limitaciones que se puedan presentar en la oferta de agua. En este sentido, se deben implementar planes de manejo de los recursos hídricos, que sean el resultado de una interacción bien planeada y concebida entre la tecnología, la sociedad, la economía y las instituciones, con el pro-pósito de balancear la oferta y la demanda del recurso, ante escenarios de ocurrencia de extremos hidrológicos.

* Profesordel Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas (ICAE). Facultad de Ciencias. Universidad de Los Andes.


 
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