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El
tiempo es una eterna incógnita para los seres humanos. Cuando nos
preguntan sobre él apenas llegamos a ubicarnos en el marco de los
relojes, los calendarios y, cuando mucho, las variaciones del clima. Desde
épocas muy remotas medimos el tiempo de acuerdo a los movimientos
astronómicos: rotación traslación, presesión,
nutación, etc. Pero, para considerar la posibilidad de acercarnos
a la imagen del tiempo, necesitamos comprender en primer lugar que, frente
al Cosmos, cada momento que pasa es un instante que no se repetirá
jamás. Nunca estaremos en el mismo lugar del universo por el cual
acabamos de pasar, el medio ambiente cósmico es siempre diferente.
La confluencia especial e irrepetible de las fuerzas cósmicas,
en cada momento que transcurre, es una definición breve para expresar
lo que se concibe como medio ambiente cósmico. Una manera de acercarse
a la imagen del tiempo, en cualquier momento, es ubicarse en el medio
ambiente cósmico específico e irrepetible de dicho momento.
La luna, por su cercanía, es uno de los
elementos más importantes de nuestro medio ambiente cósmico.
Mucho antes de las modernas investigaciones cosmobiológicas, la
antigua ciencia astrológica ya había reconocido la influencia
decisiva de nuestro satélite en la vida humana y en los demás
reinos de la naturaleza.
Como ejemplo de ellos se conocen numerosos textos
de La India, Medio Oriente y Europa, donde se señalan, entre otras
cosas, las fases lunares más apropiadas para la siembra de frutales,
granos y hortalizas. |
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Los
conocimientos acerca de la luna son parte esencial de la sabiduría
tradicional del campesino americano, la siembra, la poda, la cosecha
y otras operaciones agrícolas o pecuarias toman muy en cuenta
los cambios en el aspecto de la Luna . Rueda en el Sol, agua en
montón; rueda en la Luna, agua ninguna, enseña la
tradición local. Por otra parte, científicos modernos
han realizado investigaciones sobre la influencia de los astros
y en especial la Luna, sobre los seres humanos. Tal es el caso del
psiquiatra Arnold Liebre, a quien sus estudios lo han llevado a
formular la Teoría de las Mareas Biológicas, en el
cual señala que: “ vivimos en un mundo electromagnético,
mi hipótesis de las mareas biológicas establece que
el cuerpo humano se ve afectado por las mismas influencias que la
tierra y que los procesos corporales fluyen y refluyen con las mareas
gravitacionales y electromagnéticas (…) el descubrimiento
de la tendencia hemorragias excesivas en los humanos en los momentos
de luna nueva y luna llena, nos provee de nuevas evidencias de las
mareas biológicas”. ( Arnold Liebre. “El influjo
de la Luna”, p. 14.1979).
* Cosmobiólogo,
miembro del Programa de estudios Abiertos de Desarrollo Social de
la U.L.A |
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El
calendario lunar
del año cósmico |
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Hablamos
de año cósmico cuando nos referimos al ciclo anual de
un evento astronómico y no solamente a una fecha del calendario.
El momento exacto del paso del Sol o la Tierra, lo cual es equivalente,
por el equinoccio de primavera (encuentro de los planos de rotación
y traslación de la Tierra) se toma como referencia para establecer
el inicio de un ciclo del Sol llamado año trópico o
año solar. El Sol inicia así su recorrido hacia el norte,
el cual culminará en el Solsticio de Verano, en el mes de junio,
para luego ir nuevamente al punto equinoccial, esta vez el Equinoccio
de Otoño en el mes de septiembre, dirigiéndose luego
hacia el Sur para culminar en el Solsticio de Invierno en el mes de
diciembre, retornando desde allí nuevamente al equinoccio de
primavera en el mes de marzo, para dar inicio a un nuevo año.
El calendario lunar del año cósmico toma esta referencia
para conjugar en un mismo instrumento los ciclos de los dos astros
más importantes para nosotros. De alguna forma esto puede mover
nuestra conciencia para asimilar el equilibrio y el ritmo de las dos
polaridades básicas de nuestro ser, de cuya integración
depende el despertar a nuestra naturaleza superior. Para trabajar
conscientemente en esto es recomendable, el día de la Luna
Nueva, especialmente desde 17 horas antes del momento exacto que aparece
en el calendario, activar procesos de depuración interna, tanto
físicos como psicológicos, como ayunos o terapias del
perdón. Los días de Luna Llena son especiales para dedicar
más tiempo a la meditación u otras prácticas
que faciliten el despertar y expansión de la conciencia. Los
equinoccios y solsticios nos dan impulso para plantear, evaluar o
reorientar nuestros objetivos y metas. El realizar lo indicado facilitará
la armonía e integración de nuestra energía individual
con la del entorno geofísico - cósmico. |
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