El árbol
como fuente de forraje

Judith Petit
 
  Existen en el mundo entre 30 y 4O millones de ganaderos y pastores que cuidan 4.000 millones de bovinos, cabras y ovejas.
  Esas personas dependen totalmente de su ganado, y la pérdida de los pastizales amenaza su sustento, e incluso su supervivencia.
  Los árboles y los arbustos ayudan a proteger los suelos del pastoreo a la vez que proporcionan forraje para los animales.
  Los árboles y las plantas de los bosques también proporcionan forrajes para el ganado, y frecuentemente son la única fuente de alimentos cuando los pastizales se han secado.
  El forraje puede recogerse y almacenarse, o bien los animales pueden arrancar directamente brotes, hojas y frutos del bosque; esto último se conoce como "ramoneo".

  En plantaciones forestales se puede mejorar el rendimiento forrajero mediante un espaciamiento amplio, una poda alta y la siembra de una cubierta vegetal nutritiva que puede ser pastos o arbustos forrajeros.
 
 

  Un nuevo método de producción de forraje es la plantación de especies forestales de elevado rendimiento, en lo que se ha llamado "huertos forrajeros".
  Algunas leguminosas producen alimentos muy ricos en proteínas. En ciertas circunstancias los árboles pueden producir más pienso que los cereales, caso del algarrobo de las zonas secas de] norte de Africa. En el Nepal algunos arbustos proporcionan forraje, incluso el primer año después de la plantación.
  Los árboles y los arbustos pueden contribuir a asegurar una dieta nutritiva para el ganado. Muchos árboles forrajeros son originarios de zonas áridas y semiáridas, donde las condiciones del medio son difíciles para el cultivo de los pastos tradicionales; y en estos casos los animales no podrían sobrevivir; sin embargo, el pastoreo depende exclusivamente de estos.
  En muchas zonas, la mayor parte de los ganaderos y pastores reconocen el valor de los árboles y han establecido medidas para su protección pero en otras, estas medidas se las dejan a la naturaleza que actúa sobre la regeneración espontánea de las especies.
  Cuando hay exceso de pastoreo la tierra se erosiona y por lo tanto disminuye su capacidad productiva que se refleja en la pérdida de muchos árboles que podrían seguir suministrando forraje durante muchos años.
  Cuando la tierras se someten a cultivos intensivos el espacio para los árboles es poco o nulo. Muchas veces las necesidades de alimentación de los rebaños son satisfechas por el forraje producido de árboles plantados en los linderos, como cercas vivas y cortinas rompevientos.
  Es importante destacar que los pastizales permanentes cubren el 23% de la superficie terrestre, porcentaje éste que no llena las expectativas para alimentar 4.000 millones de cabezas de ganado.

Este último número constantemente se incrementa y mientras las tierras con pastizales disminuyen aceleradamente, para dar paso a una agricultura intensiva y a un desenfrenado desarrollo urbanístico.
  La situación planteada anteriormente hace que tanto ganaderos, pastores y agricultores demanden soluciones para resolver el creciente problema de disponer de un suministro seguro de forraje para sus rebaños. En este punto muchos países han formulado programas de plantación de árboles y arbustos forrajeros, que en parte podrían paliar esta situación.

 
 

 
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