Existen
en el mundo entre 30 y 4O millones de ganaderos y pastores que
cuidan 4.000 millones de bovinos, cabras y ovejas.
Esas personas dependen totalmente de su ganado, y la
pérdida de los pastizales amenaza su sustento, e incluso
su supervivencia.
Los árboles y los arbustos ayudan a proteger
los suelos del pastoreo a la vez que proporcionan forraje para
los animales.
Los árboles y las plantas de los bosques
también proporcionan forrajes para el ganado, y frecuentemente
son la única fuente de alimentos cuando los pastizales
se han secado.
El forraje puede recogerse y almacenarse, o bien
los animales pueden arrancar directamente brotes, hojas y frutos
del bosque; esto último se conoce como "ramoneo".
En
plantaciones forestales se puede mejorar el rendimiento forrajero
mediante un espaciamiento amplio, una poda alta y la siembra
de una cubierta vegetal nutritiva que puede ser pastos o arbustos
forrajeros.
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Un nuevo
método de producción de forraje es la plantación
de especies forestales de elevado rendimiento, en lo que se
ha llamado "huertos forrajeros".
Algunas leguminosas producen alimentos muy ricos
en proteínas. En ciertas circunstancias los árboles
pueden producir más pienso que los cereales, caso del
algarrobo de las zonas secas de] norte de Africa. En el Nepal
algunos arbustos proporcionan forraje, incluso el primer año
después de la plantación.
Los árboles y los arbustos pueden contribuir
a asegurar una dieta nutritiva para el ganado. Muchos árboles
forrajeros son originarios de zonas áridas y semiáridas,
donde las condiciones del medio son difíciles para
el cultivo de los pastos tradicionales; y en estos casos los
animales no podrían sobrevivir; sin embargo, el pastoreo
depende exclusivamente de estos.
En muchas zonas, la mayor parte de los ganaderos
y pastores reconocen el valor de los árboles y han
establecido medidas para su protección pero en otras,
estas medidas se las dejan a la naturaleza que actúa
sobre la regeneración espontánea de las especies.
Cuando hay exceso de pastoreo la tierra se erosiona
y por lo tanto disminuye su capacidad productiva que se refleja
en la pérdida de muchos árboles que podrían
seguir suministrando forraje durante muchos años.
Cuando la tierras se someten a cultivos intensivos
el espacio para los árboles es poco o nulo. Muchas
veces las necesidades de alimentación de los rebaños
son satisfechas por el forraje producido de árboles
plantados en los linderos, como cercas vivas y cortinas rompevientos.
Es
importante destacar que los pastizales permanentes cubren
el 23% de la superficie terrestre, porcentaje éste
que no llena las expectativas para alimentar 4.000 millones
de cabezas de ganado.
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Este
último número constantemente
se incrementa y mientras las tierras con pastizales disminuyen
aceleradamente, para dar paso a una agricultura intensiva
y a un desenfrenado desarrollo urbanístico.
La situación planteada anteriormente hace
que tanto ganaderos, pastores y agricultores demanden soluciones
para resolver el creciente problema de disponer de un suministro
seguro de forraje para sus rebaños. En este punto muchos
países han formulado programas de plantación
de árboles y arbustos forrajeros, que en parte podrían
paliar esta situación.
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