Ecología
 
Una perspectiva del Forum Global
Mujer, Ambiente
y Población

Coromoto Hernández
  Aún cuando la Conferencia de Eco '92 no produjo todos los éxitos esperados, sirvió para profundizar la conciencia sobre la complejidad y repercusión de los problemas ambientales en nuestras vidas. Allí se reconoció la necesidad de producir cambios profundos en el comportamiento cotidiano de las actividades humanas. Por ello, todos nosotros y nuestros intereses estuvimos representados de alguna manera en la Cumbre de la Tierra. Tal fue el caso del Tratado sobre Mujer y Ambiente, en el cual participó La Era Agrícola, realizado en el Foro Global de Organizaciones No Gubernamentales.
 
   Para millones de mujeres de los países en desarrollo, la lucha por la sobrevivencia y la protección del medio ambiente son inseparables. Sería largo de enumerar la diversidad de problemas que enfrentan las mujeres a nivel mundial, pero lo cierto es que son las mujeres las primeras en padecer las consecuencias del deterioro y contaminación de la tierra.
  El tema de la población es uno de los que más ha enfrentado a las mujeres con las posiciones oficiales de la CNUMAD, por lo que en el Tratado no gubernamental sobre Mujer y Ambiente se enfatiza el derecho a controlar sus propias vidas, que es la base de toda acción sobre población, medio ambiente y desarrollo.
  "Es cierto que de nosotras depende el crecimiento poblacional mundial, pero la tendencia oficial quiere que, sobre todo las mujeres del Sur, controlemos nuestra reproducción", era lo que se comentaba entre pasillos. La posición de las organizaciones de mujeres brasileñas era contundente al respecto:
 
 
 
"Rechazamos y denunciamos toda forma de control del cuerpo de la mujer por parte de gobiernos o instituciones internacionales». En Brasil, según afirmaban, la represión que existe por parte del gobierno es fuerte, queriendo imponer la esterilización en forma radical, sin ningún tipo de consideración.
  Sin embargo, no deja de ser verdad que enfrentamos un grave problema poblacional a nivel planetario, si tenemos en cuenta que existen 5.480 millones de habitantes en el mundo y que en cada segundo que pasa nacen 3 más. Se preveé que al finalizar el decenio, tendremos 1.000 millones de habitantes más, en América Latina y en Africa. La población mundial llegará a 8.500 millones de hombres y mujeres.
 
  Probablemente muchas mujeres desconocen que fueron protagonistas principales de la discusión sobre desarrollo sustentable. Como parte de la problemática del crecimiento demográfico, las mujeres juegan un papel determinante como administradoras y agentes de cambio del medio ambiente. Sin embargo, varían las opiniones sobre la naturaleza de ese papel, los orígenes de los modelos actuales de desarrollo, sus efectos sobre la mujer y los cambios que son necesarios introducir.
  Con este propósito se dejó sentado en la declaración de las mujeres del Foro Global los derechos de la mujer frente a las políticas de población y se pidió cuotas de poder en la dirección del mundo para garantizar la participación integral e igualitaria de la mujer en todas las actividades del desarrollo y en particular en el manejo del Medio Ambiente.
  Queremos destacar aquí cinco puntos de esa declaración, que no fueron incluidos en la Agenda 21 del documento de Naciones Unidas pero que a nuestro entender reflejan parte de la problemática sentida por las mujeres. La exclusión de estos puntos por los«oficiales» nos ratificó la separación profunda entre los gobiernos y sus ciudadanos, y la convicción de que es la
 
gente común la que se preocupa por el destino de La Tierra. Los cinco puntos son los siguientes:
1. Los países ricos deben cancelar la deuda del Sur, reconociendo que ésta ya ha sido más que pagada con décadas de esclavitud, precios no equitativos, con su trabajo, recursos naturales, exorbitantes intereses cargados a la deuda; dando todo ello como consecuencia el empobrecimiento de sus pueblos y del medio ambiente. También se quiere asegurar que los beneficios de la cancelación de esta deuda tenga efectos en el progreso de la población pobre.
2. Impedir que el Banco Mundial y el FMI continúen imponiendo a los países pobres sus condiciones y políticas de ajuste estructural por las ayudas y prestamos realizados, excepto aquellas que están basadas en el respeto de las personas, sobre todo de las mujeres y del medio ambiente.
3. El cese inmediato de la militarización del espacio, de la producción y pruebas de armas biológicas, químicas y nucleares y de la generación de desechos tóxicos, así como la incineración de todo tipo de residuos dañinos.
4. La adopción e implementación de un código de ética, respetuoso de las personas, animales, medio ambiente, en la investigación científica y en sus aplicaciones.
5. La condena de todo intento de privar a la mujer de sus preferencias sexuales, de su libertad reproductiva y del conocimiento de los medios necesarios para ejercer esa libertad de acuerdo con sus principios y su consentimiento. Se pide la provisión de atención integral a su salud reproductiva y a la planificación familiar, incluyendo el derecho a los cuidados pre y post natal, a los
 
 
anticonceptivos voluntarios seguros, el aborto legalizado, a la educación sexual y a la información. Se debe evitar toda forma de explotación sexual y racista de las mujeres, especialmente las migrantes. Reconoce igualmente la existencia de una epidemia global de cáncer que requiere remover todas las sustancias cancerogenéticas del ambiente, especialmente de aquellas que producen efectos adversos sobre las mujeres y los niños. Se propone estar en alerta sistemática, buscando la educación de todos sobre los peligros del Sida, la previsión de programas para educar a los hombres sobre anticonceptivos y sobre sus responsabilidades.
 
  Los gobiernos saben que las mujeres se están organizando. Las ONG de mujeres señalan que sobre población, son ellas las que tienen derecho de escoger y dirigir sus propias opciones de vida y controlar su fertilidad y la planificación de sus familias. Las mujeres reclaman por su exclusión del liderazgo y de la toma de decisiones, exigen un «balance de géneros» en los análisis de las políticas públicas en los más altos niveles internacionales y locales. Al reivindicar los derechos reproductivos de la mujer, incluyen el del aborto, en los embarazos no deseados.
  Durante el Foro Global todas las propuestas fueron consideradas, pues la estrategia planteada no termina con el encuentro de Río. Esta conferencia va a aumentar el nivel de conciencia en lo que concierne a los problemas de las mujeres, y sobre todo va a generar más respeto para el debate en torno de los temas de población. El trabajo comienza a partir de Río, y somos nosotros las ONG que participamos con nuestro trabajo las que tenemos que luchar, ampliar la base de discusión, cada una en su país respectivo, en favor de la ecología.
  La crisis ambiental nos concierne a todos. La lucha es difícil, pero con la información y la creación de una red de comunicación que nos una, todas las Organizaciones No Gubernamentales serán instrumento para consolidar un gran movimiento que impulse la toma de decisiones a nivel oficial hacia las metas de un desarrollo sustentable, justo y equitativo.
  ¡La Tierra está Observando!
 
 

 
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