Del
mismo modo que pescadores y poetas, Yépez exaltaba
con emoción los dones de este importante reservorio
de1 agua dulce. Agregaba entonces que el "Lago ofrece
un espectáculo de permanente hechizo en su belleza
cambiante y múltiple".
Han transcurrido más de tres décadas
y aunque no falta quien disfrute de la contemplación
maravillosa frente al Lago de Maracaibo, cualquiera puede
darse cuenta que en ese interin de tiempo se ha acelerado
el proceso de contaminación de esas aguas. Esto ha
puesto en peligro el equilibrio del ecosistema y vulnerado
la capacidad natural de asimilación y autodefensa frente
al volumen de nutrientes y otras sustancias que recibe.
El Ministerio del Ambiente difundió públicamente
que el Lago recibe las descargas domésticas -sin tratar-
de 2,5 millones de habitantes, 98 industrias altamente contaminantes,
198 granjas porcinas, 15 derrames de petróleo mensuales
y grandes cantidades de nutrientes y plaguicidas a través
de los ríos tributarios. Con estas descargas se sobrepasa
la capacidad de autopurificación del ecosistema.
Mientras lo anterior ocurre, se hacen esfuerzos
en la línea de adicionar defensas tratando las aguas
servidas antes de ser vertidas al Lago, manejando incluso
la posibilidad de que estas aguas tratadas pudieran ser utilizadas
para riego de los asentamientos agrícolas de la planicie
de Maracaibo. Algunos de estos esfuerzos por tratar las aguas
vertidas no han tenido éxito, como el del ICLAM por
ejemplo. Pero estos proyectos de descontaminación requieren
el apoyo de la colectividad, del Estado y de las empresas.
Por lo pronto, se acelera la velocidad de eutroficación
por efecto de la excesiva descarga de nutrientes y aparecen
poblaciones de algas ocasionando el temprano envejecimiento
de las aguas.
Siguen incorporándose las sustancias de
una buena parte de las industrias, entre las que destaca la
petroquímica de El Tablazo y los continuos derrames
de alguno de los cinco mil pozos petroleros del estuario.
Las filtraciones de los veinte mil kilómetros de oleoductos
sub-lacustres también suman en esta lista
Tampoco se debe olvidar la creciente salinización
desde la barra que comunica con el Golfo, consecuencia del
permanente dragado de los canales de navegación para
barcos de gran calado.
Sabemos que existen diversos estudios sobre la
contaminación del Lago, entre los que se encuentran
investigaciones de La Universidad del Zulia, del Ministerio
del Ambiente, del ICLAM y de las mismas empresas petroleras.
Todos ellos aportan propuestas para la conservación
del Lago. Muchas de esas propuestas han sido incorporadas
a un ambicioso y costoso Plan de Descontaminación que
todavía espera el financiamiento del Congreso y del
Ejecutivo Nacional. Sin embargo, creemos que la realización
de este plan será insuficiente si no se avanza en un
modelo de desarrollo agropecuario e industrial que no sacrifique
la vida útil de las tierras,los ríos y de ese
valioso talismán: nuestro lago, como bien lo decía
Jesús Semprúm.

Un proyecto
de salud para Sinamaica
Pero
eso no es todo. Si navegando por el Lago nos detenemos frente
a Caño Caimán, en Islas de Toas, y observamos
hacia la desembocadura del río Limón, en dirección
a la Península, encontraremos la vía a fluvial
que nos conducirá a otro lugar de exuberante belleza:
la Laguna de Sinamaica.
La laguna, de unos 50 kilómetros cuadrados
y asiento legendario de la etnia Añú o Paraujana,
está en desequilibrio a causa de la sedimentación
de los caños que sirven de afluentes desde el río
Limón. Es esta sedimentación la que ocasiona
la alteración y pérdida progresiva del movimiento
natural de las corrientes.
Más de 400 familias que habita en palafitos
y las que tradicionalmente han basado su sustento en la pesca,
además de aprovechar el agua de la Laguna para el consumo
diario, han empezado a sufrir las consecuencias de los daños
al ecosistema. Diversas especies de peces han desaparecido
y con la pérdida de la capacidad de autopurificación
de la Laguna se agravó la delicada situación
generada por las parasitosis y la reciente aparición
del cólera.
Por su parte, las organizaciones paraujanas, con
apoyo de la Dirección de Cultura de LUZ y del CESAP,
han iniciado un proyecto integral de salud comunitaria, que
busca resolver el problema de los desechos fecales de origen
humano que son vertidos en la laguna. El proyecto para la
disposición de excretas representa una de las iniciativas
que se requieren con mayor urgencia, dada la presencia de
enfermedades transmisibles por el agua y las heces.
El proyecto, que contempla el diseño de
letrinas de hoyo ventilado y un sistema de recolección
de excretas, se encuentra en etapa de diseño ya que
pretende adecuar la propuesta técnica a las condiciones
de los palafitos y a la cultura de la población Añú.
Quienes deseen aportar ideas y conocimientos a
este proyecto o necesiten una mayor información del
tema, pueden dirigirse a las oficinas de Cesap en Mérida
o Maracaibo.