Historia de un desastre natural provocado por el hombre
El cierre de Caño Manamo
y sus impactos ambientales

La inexistencia de estudios de impacto ambiental para un proyecto agrícola en el Delta del Orinoco, provocó uno de los mayores fracasos de planificación "Desarrollista de la Corporación Venezolana de Guayana.

Eliseo Rodríguez

  Desde 1965 la Corporación Venezolana de Guayana inicia en el Delta del Orinoco el más vasto proyecto para saneamiento de tierras que se haya planificado en el país. Proyecto que se sustentaba en juicios fundamentados en la supuesta riqueza agropecuaria de los suelos deltáicos, los cuales no han podido desarrollarse a consecuencia de las inundaciones que ocasiona el río Orinoco y en la posibilidad de sanear esas tierras anegadizas para la explotación agropecuaria, cuyos productos resolverían las grandes deficiencias de alimentos en la población del vecino complejo minero-industrial de Ciudad Guayana y alrededores.
  Las estimaciones preliminares de tierras a sanear de las inundaciones se situaban en 900 mil hectáreas, de las cuales de 140 a 170 mil eran aptas para la agricultura.
  El proyecto se inicia con la construcción de un sistema de diques, el primero y más importante de ellos fue el del Caño Manamo, entre la isla de Macareo y tierras del estado Monagas. Los demás diques se construyen en algunos sectores que rodean a las islas de Macareo y Tucupita. Con estos diques se protegían de las inundaciones del Orinoco las islas de Tucupita, Macareo, Manamito, Cocuina y Guara. En ellas se concentra la mayoría de la población (más del 80 por ciento) y las actividades económicas y administrativas de la planicie deltáica.
  Es necesario indicar que las islas de la planicie deltáica presentan una estructura geomorfológica muy
 
 
sencilla: "bancos" fluviales en los bordes y depresiones internas. Los "bancos" conformados por sedimentos areno-limosos, ocupan una estrecha franja de unos pocos metros hasta dos kilómetros aproximadamente, y representan entre el 5 al 10 por ciento de la superficie de las islas. En su mayoría estas islas son afectadas por las inundaciones durante pocos días, dependiendo de sus alturas y de la crecida del Orinoco. En los "bancos" se realizan las actividades agrícolas, en especial cultivos de cacao, y son las áreas aptas para los asentamientos humanos. En cambio, las depresiones están conformadas por sedimentos más finos arcillo-limoso y arcillosos. En las porciones más elevadas de las depresiones crecen abundantes pastos durante el pe período de aguas bajas y en el lapso de aguas menos altas predominan ciénagas, materia orgánica semidescompuesta, vegetación hidrófila y lagunas durante todo el año. Estos sedimentos fluviales descansan sobre sedimentos marinos antiguos, ricos en compuestos sulfurosos.
 
  El Orinoco y sus caños juegan un papel importante en las cualidades del sistema deltáico. Entre sus efectos podemos decir que sus crecidas aportan sedimentos nuevos a los suelos, manteniendo así la fertilidad en los terrenos mejor drenados de los "Bancos". La fuerza del agua durante las crecidas ejerce un efecto de limpieza en todos los caños, arrastrando hacia el mar materiales de desechos orgánicos e inorgánicos acumulados durante las aguas bajas. Las crecidas del Orinoco, por otra parte, suministran agua suficiente para que los suelos, durante las aguas bajas, mantengan un grado óptimo de humedad, permitiendo la presencia de pastos de buena calidad para el ganado, cultivos de cacao, plátanos, tubérculos y, esencialmente, adecuada hidratación para impedir la oxidación de las piritas sulfurosas; estas, en algunos sectores, se hallan a poca profundidad del suelo.
  Diques y drenajes de tierras, como
 
es fácil deducir, rompieron los suministros naturales de materia y energía desde el Orinoco hasta el delta, los cuales mantenían el equilibrio dinámico entre los componentes del sistema. Los primeros efectos se dejan sentir cuando, a raíz del cierre total de Manamo, las aguas salobres se desplazan desde su área normal, linos 45 kilómetros aguas arriba por el Manamo y demás caños conexos. Este efecto de salinización causó pánico entre los pobladores que utilizaban las aguas para uso doméstico y actividades agrícolas. La solución inmediata fue la construcción de compuertas en el dique para dar paso controlado a las aguas dulces por el Manamo y contrarrestar la acción de las aguas salinas. La disminución hídrica de los suelos afectó a las plantaciones de cacao, producto de tradicional importancia en el delta, y las especies de gramíneas palatables al ganado fueron sustituidas por otras de baja calidad. El agrietamiento de los suelos arcillosos permitió que las piritas sulfurosas se pusieron en contacto con la superficie, creándose condiciones favorables para la formación de suelos ácidos sulfúricos con ph por debajo de 3,5, inútiles para las actividades agropecuarias. La disminución de los volúmenes de agua y de su fuerza de arrastre permitió acumulación de desperdicios y proliferación de plantas acuáticas en los caños menores, obstruyendo la navegación, propiciando procesos de eutroficación y, lo más probable, de plagas y disminución de la fauna acuática.
  Al contrario, en las áreas no protegidas, los niveles de anegamiento se incrementaron en altura, amplitud y mayor permanencia de las aguas. Tales condiciones hídricas dieron como consecuencia muerte de árboles, destrucción de sembradíos y desaparición de pueblos, en especial entre el caño Macareo y otros, próximos a este, de menores magnitudes. La destrucción de estos poblados, fundamentalmente indígenas, unido a los abandonados por los efectos de la salinización de las aguas al Norte de las islas Manamo y Cocuina, propician el éxodo hacia la ciudad de Tucupita y sectores vecinos.

 
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