El DDT
a t a c a   d e   n u e v o
Manuel Fernández
 
  En la región andina venezolana ha hecho su aparición una plaga, denominada Polilla Guatemalteca (Scrobipalpopsis solanivora), que ataca el cultivo de la papa. Este insecto fue introducido en Venezuela a finales de 1983 y desde entonces ha causado graves daños en centenares de hectáreas de áreas sembradas.
  La papa (Solanum tuberosum) es el cultivo predominante en la Zona Alta de los Andes Venezolanos, lográndose altos rendimientos por hectárea, con aportes de tecnología que incluyen prácticas agronómicas muy eficientes, basadas en los ensayos realizados por las Estaciones Experimentales del Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias (FONAIAP), ubicados en toda la región.
  Por las características de reproducción y crecimiento de la Polilla Guatemalteca, que penetra en el tubérculo en su fase larvaria (gusano), abriendo galerías en el interior de los tubérculos para alimentarse y de hábitos nocturnos en su fase
 
 
 

adulta (mariposa), se ha hecho muy difícil el control y erradicación de esta plaga.
  A pesar de las recomendaciones hechas por el FONAIAP para su control, la Polilla Guatemalteca persiste, afectando el valor comercial de la papa de consumo y como semilla. Esta semilla, que será utilizada en futuras siembras, posee larvas que mantienen sus hábitos de vida, afectando la calidad del tubérculo y con el peligro inherente de ser introducidas en los suelos libres de plaga de otras fincas, aumentando así el rango de acción de la epidemia.

El uso del DDT

  El DDT (Dicloro-difenil-trieloroetano) es un insecticida del grupo de los clorados, de amplio espectro, que posee características muy especiales: notable persistencia con alta residualidad, manteniéndose estable dentro de los tejidos vegetales y bastantes posibilidades de ser traspasado a las células humanas en el consumo del producto. El uso del DDT para mantener la semilla libre de plagas, aparentemente trae resultados satisfactorios, no así los insecticidas organo-fosforados, ya que algunos son de amplio espectro, pero muy degradables y sin efectividad sobre la Polilla Guatemalteca. En Venezuela, hasta lo momentos, no se han realizado pruebas sobre la residualidad del DDT en semillas de papa, ya que la misma, mantiene un período de latencia hasta la parición de nuevos brotes.
  Existen productores que aplican el DDT a las semillas para ser almacenadas hasta la próxima siembra. Otros aplican el producto al cultivo directamente y con frecuencia; es decir, aspersiones semanales para evitar posibles daños al tubérculo de papa sembrado con fines comerciales. Sin embargo, la alta residualidad del DDT traerá graves daños a la salud, tanto al productor que no guarda las normas mínimas de seguridad con el uso del producto, como a la población consumidora de papas.
  Dos posiciones se contraponen: el productor que defiende sus cosechas y, los altos costos de producción que este cultivo acarrea; y el consumidor final en la gran cadena de comercialización, quien adquiere una papa de aparente alta calidad y buena presencia, pero posiblemente contaminada por el DDT y con consecuencias negativas para la salud de la población venezolana.

Nota de La Era Agrícola

  En nuestro país esta prohibido el uso del DDT en la agricultura. No obstante, existen numerosas denuncias sobre el uso ilegal de este insecticida en los cultivos de papa de los andes venezolanos. Técnicos agropecuarios de institutos del Estado como Corpoandes, FONAIAP y MAC han constatado el uso ilegal del DDT en la horticultura de la región, explicando su existencia como un producto del contrabando que llega desde Colombia. Su centro de distribución estaría en la ciudad de El Vigía, desde donde se comercializa a otras poblaciones agrícolas como Tovar, Bailadores y Mucuchies, bajo el amparo de funcionarios gubernamentales que obtienen sustanciosas ganancias por este tráfico de veneno.


 
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