Ecología
 
El agua
y el cielo de su escasez y deterioro

El agua es uno de los componentes fundamentales de nuestro planeta,
contribuye a la salud, bienestar y el desarrollo económico de los Seres Humanos.

José Rúnfola

 
   A través de un proceso de evapotranspiración de las plantas y animales, evaporación de lagos, mares y océanos, se forman las nubes, éstas se condensan y forman las precipitaciones, las cuales interceptan el suelo; una parte se almacena superficialmente en ríos, lagos y por escorrentía van hacia mares y océanos. Otra parte del agua se infiltra formando la humanidad del suelo y las aguas subterráneas que también circulan hacia los mares y océanos, para luego volver a la otra de evapotranspiración y evaporación y así cerrar lo que llamamos el ciclo Hidrológico.
  El planeta en esencia es agua. Pero aunque el 70% de la superficie es Océano menos el 3% del agua en el mundo es pura y más de las 3/4 partes de ella está congelada, sobre todo en los Polos. El 98% del agua dulce permanece bajo tierra, y sólo una centésima parte del agua de todo el Planeta es fácilmente obtenible para los seres vivos. La población mundial dispone anualmente de 9.000 km3 de agua dulce para subsanar sus necesidades. Pero debido a que las precipitaciones son desiguales en el planeta y se concentran en las zonas templadas y en los trópicos húmedos, existen áreas en Medio Oriente, Norte de Africa, parte de Centroamérica y Sur Oeste de Estados Unidos, que sufren escasez de agua.
  Las cuencas hidrográficas son las unidades primordiales dentro del ciclo hidrológico, ya que la vegetación regula los suministros de agua, absorbe las lluvias que se infiltran en el suelo y llegan a los ríos, ayuda a regular el clima y proveen de hábitat a una gran variedad de plantas y animales. De no existir esta vegetación en las Cuencas, el suelo queda expuesto; el agua circula con mayor rapidez por la superficie sin poder infiltrarse, causando la desaparición de fuentes de agua en períodos de sequía. Luego, el suelo también se erosiona bajo la acción de las lluvias y transportan el sedimento a los ríos y lagos, causando una grave disminución de la vida útil y hasta el colmatamiento de importantes obras hidráulicas e hidroeléctricas.
 
 

  Hasta los momentos se han destruido más de 200 millones de hectáreas de bosques y las áreas desérticas crecieron más de 120 millones de hectáreas. Según estudios realizados en Estados Unidos por el Consejo Nacional de Investigaciones (NRC) se estima que de continuar la tendencia, de 60 a 80 por ciento de los Bosques Pluviales tropicales del mundo se perderán en un lapso de 30 a 50 años, lo que implica una cuarta parte de las especies animales y vegetales del mundo.
  En la medida que crece la población aumenta el uso del agua y los problemas de abastecimiento. 20 millones de personas no disponen de agua y cerca de 50 millones no están ligados a redes de distribución y reciben agua en situación precaria. Según la Organización Metereológica Mundial, cada europeo dispondrá en el año 2000 de 400 m3 de agua potable menos que en la década de los años 50. Esta reducción en América Latina de 105.000 m3 por habitante en 1950, se habrán reducido a 28.300 m3 en el año 2000.
  Los problemas del agua no son sólo de cantidad sino también de calidad. Gran parte del agua se encuentra contaminada por los desechos industriales y humanos, los nitratos de los fertilizantes, pesticidas, la lluvia ácida y la basura tóxica que fluye de los basureros. El Sistema Mundial de Monitoreo Ambiental (SMMA) del Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente informó que el 10% de los ríos bajo su cuidado están contaminados. Esta contaminación llega a su vez hasta los mares por medio de los ríos. Como resultado de ese proceso destructivo las costas han sufrido alto deterioro. Luego la decoloración de los corales, la contaminación del petróleo y desechos químicos se vuelven en una amenaza para la salud humana: en los países en desarrollo más del 5% de la población obtiene del pescado más del 3% de sus proteínas.
  En Caracas se suministra 1.500 lts/seg. y sin embargo muchas zonas urbanas no se logran abastecer. En el Estado Mérida ocurre algo más sorprendente: se consumen 600 lt/por/día, cuando lo normal debía ser de 250 lts/persona/día. Inclusive esos datos llegan a ser mayores que en ciudades cercanas de mayor población y desarrollo económico.
  Igualmente el 50% de las aguas de la región están contaminadas de pesticidas y fertilizantes químicos. La cuenca del río Mucujún, principal cuenca abastecedora de la Ciudad de Mérida, se encuentra contaminada y presenta una baja fuente de captación en períodos de estiaje en comparación con años anteriores, tanto que no podría garantizarse los caudales de demanda para la ciudad en ese período. Son innumerables los casos de cólera reportados en todo el país, sobre todo en regiones con problemas de abastecimiento.
  En síntesis, se está viviendo un creciente deterioro y contaminación de los ecosistemas y fuentes de agua debido a la mala utilización y derroche, ocasionando crisis socioeconómica y degradación de la calidad de vida de los seres humanos.
  La situación ha rebasado la capacidad de los entes oficiales para dar soluciones de fondo, las mismas han implicado grandes inversiones en obras de carácter puntual, descuidándose la conservación de las cuencas y demás fuentes de suministro de agua.
  Esta es la oportunidad relevante de las ONG's para realizar un trabajo de base que fomente la participación y la autogestión de la comunidad, desde el suministro del preciado líquido hasta la protección las fuentes y áreas naturales que la producen. Es a partir de la Reunión Mundial en Río donde convergemos en la necesidad de implementar el tratado de agua dulce, el cual contiene en conjunto de acciones importantes con las que se pueden enfrentar la contaminación y escasez del agua y lograr así elevar la calidad de vida de las comunidades.


 
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