sombra
tal como dijeron que hiciéramos los técnicos
de Foncafé, porque dizque produce más así.
Y puede ser que produzca más, pero metiéndole
mucho químico. Y la mata de café también
dura menos tiempo, porque a la sombra se protege más.
Hay cafetales aquí que están a la sombra, y
que tienen más de sesenta años produciendo.
Por eso preferimos la sombra y trabajar sin químicos.
Una de las inquietudes que teníamos era cómo
controlar las plagas
Fue gracias a los asesores Saúl Jiménez
y Bart Pauwels y sus técnicas que nosotros hemos aprendido
a trabajar lo orgánico, incorporando el compostero,
la cría de lombrices y una serie de recetas que ellos
nos han dado para controlar los animalitos y los hongos, sin
matar aquellos bichitos que son beneficiosos para nosotros."

Uno
de los aspectos que más llena de orgullo a los miembros
de la cooperativa de Quebrada Azul fue su "odisea"
para lograr vender su café directamente a una torrefactora
del Estado Miranda, sin tener que recurrir a los mecanismos
monopólicos de la PACCA. Para llegar a ese punto, los
miembros se reunieron cantidad de veces para definir todos
los aspectos logísticos y entender todas las implicaciones
económicas implícitas en una comercialización
propia de su cosecha. No faltaron quienes se burlaron de ellos
e incluso intentaron amedrentarlos poniéndoles trabas
para la venta de su café orgánico. Fue gracias
a los contactos realizados con la iglesia católica,
a través de La Pastoral Social, que lograron contactar
a un empresario socialmente solidario que aceptó probar
la calidad del café de Quebrada Azul. El resultado
fue tan sorprendente tanto para el empresario, quien quedó
impresionado por la calidad del café orgánico,
como para los compañeros de Quebrada Azul, quienes
lograron superar esa prueba de fuego que representa la comercialización,
con ganancias superiores a las que habían calculado
en un principio. De hecho, según cálculos realizados
por ellos, un caficultor afiliado a la PACCA, después
de descontar los gastos por flete, trillado, pago de cuota
a la enigmática Asociación Venezolana de Caficultores
recibe un precio neto de 66 Bs. por kilo de café oro,
sin contar los dos o tres meses de espera para recibir su
pago. Los miembros de la Cooperativa Quebrada Azul, después
de descontar todos los gastos posibles, incluido un 1% de
capitalización para su empresa y el costo del seguro
de viaje, lograron un precio neto de 77,25 Bs. por kilo de
café.

A través
del recorrido de diferentes fincas de los asociados pudimos
observar algunas de las prácticas de manejo biológico
del suelo, como la protección de los suelos con hojarasca
para evitar la erosión provocada por la lluvia, apertura
de canales de desagüe para evitar aguachinamientos, fabricación
de composteros del método "indore" en medio
de las plantaciones a objeto de contar con abono rápido
y accesible, criaderos de lombrices para acelerar los procesos
de fabricación de abono, siembra de árboles
de tártago como primera etapa para reforestar cafetales,
etc.
Sin embargo las actividades de la cooperativa
no han quedado allí. Desde hace algunos meses los miembros
decidieron la compra de un terreno donde construirán
su propia sede. En ese sitio, además de una sala de
reuniones y una biblioteca, se ubicará una pequeña
industria torrefactora que les permitirá producir y
empaquetar su propio café. Por otra parte, las actividades
del grupo de mujeres de la cooperativa se adelantan en función
de una pequeña industria artesanal de fabricación
de cestas y tejidos de fibras naturales, además de
los programas de salud, los cuales consisten en formar a la
comunidad sobre los aspectos preventivos de salud y un programa
de huertas familiares que permita a través de la nutrición
balanceada mejorar el nivel de vida de estos campesinos.
Por todo esto podemos afirmar que la iniciativa
cooperativista de los compañeros de Quebrada Azul,
abre una pauta para nuevas formas de organización campesina,
donde no solo lo económico, sino también la
dimensión ambiental está incluida en los planes
de desarrollo que buscan mejorar la vida del campo venezolano.

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