Cooperativa de Café Orgánico Quebrada Azul
Una pauta ambiental
de organización campesina

A través de programas que buscan mejorar la calidad de vida y organizar políticamente a los campesinos, se ha logrado simultáneamente la protección al medio ambiente.

David Ruiz

 
 
  Quebrada Azul es una pequeña aldea de las 22 que pueblan el Municipio A Andrés Bello del Edo. Mérida. Al igual que sus vecinos caficultores, la gente de Quebrada Azul venía padeciendo las consecuencias de la caída de los precios del café, sumada a la problemática planteada por el deficiente manejo administrativo de las Asociaciones de Productores de Café o PACCAS. (ver cuadro) . Felizmente para ellos, La Fundación Naumann escoge esta zona cafetalera de La Azulita como centro piloto para establecer una base de operaciones con el objetivo de promover la caficultura orgánica, al tiempo de echar bases para el desarrollo de verdaderas asociaciones cooperativas de agricultores.
  Hoy día, apenas un año después de iniciado el trabajo de asesoría por parte de esta institución alemana, los campesinos de Quebrada Azul han constituido la primera cooperativa de productores de café orgánico de Venezuela, y si bien por los momentos son apenas 14 miembros asociados, es fácil distinguir el espíritu emprendedor y la alegría que motiva el trabajo diario de estos campesinos.
  Durante nuestra visita a la aldea, pudimos ser testigos de una de las tantas reuniones que realizan los miembros de la cooperativas, tanto hombres como mujeres y así impregnarnos de su convicción por la novel organización que han formado y por las nuevas técnicas agroecológicas que han adoptado, las cuales empiezan rápidamente a rendir sus frutos en los cafetales.
  ¿Qué pensaron ustedes cuando por primera vez se les propuso unirse para trabajar juntos, y en qué se diferencia ahora el trabajo organizado de ustedes con lo que era la situación anteriormente?
  "Antes uno no tenía instrucciones de nadie. Uno trabajaba lo suyo, pero no trabajaba con guía. antes a uno no le importaba lo que pasaba con el compañero, el vecino. La vida que llevábamos antes era difícil, estábamos fracasados, no teníamos muchas esperanzas de continuar con el café, hasta muchos habían pensado acabarlo para sembrar pasto y criar animales. Y como estábamos sujetos a lo que la PACCA dijera, y que nos pagara cuando quisiera, no teníamos mucho empeño de seguir con aquello.
  Ahora la voz de cada uno de nosotros es escuchada en muchas partes, somos un grupo organizado. Nosotros pensamos que las técnicas que verdaderamente si sirven son las técnicas de los abuelos. Estos días de verano cuando el sol calienta sobre las cabezas, uno recapacita y se lamenta de haber tumbado la

sombra tal como dijeron que hiciéramos los técnicos de Foncafé, porque dizque produce más así. Y puede ser que produzca más, pero metiéndole mucho químico. Y la mata de café también dura menos tiempo, porque a la sombra se protege más. Hay cafetales aquí que están a la sombra, y que tienen más de sesenta años produciendo.
  Por eso preferimos la sombra y trabajar sin químicos. Una de las inquietudes que teníamos era cómo controlar las plagas
  Fue gracias a los asesores Saúl Jiménez y Bart Pauwels y sus técnicas que nosotros hemos aprendido a trabajar lo orgánico, incorporando el compostero, la cría de lombrices y una serie de recetas que ellos nos han dado para controlar los animalitos y los hongos, sin matar aquellos bichitos que son beneficiosos para nosotros."

  Uno de los aspectos que más llena de orgullo a los miembros de la cooperativa de Quebrada Azul fue su "odisea" para lograr vender su café directamente a una torrefactora del Estado Miranda, sin tener que recurrir a los mecanismos monopólicos de la PACCA. Para llegar a ese punto, los miembros se reunieron cantidad de veces para definir todos los aspectos logísticos y entender todas las implicaciones económicas implícitas en una comercialización propia de su cosecha. No faltaron quienes se burlaron de ellos e incluso intentaron amedrentarlos poniéndoles trabas para la venta de su café orgánico. Fue gracias a los contactos realizados con la iglesia católica, a través de La Pastoral Social, que lograron contactar a un empresario socialmente solidario que aceptó probar la calidad del café de Quebrada Azul. El resultado fue tan sorprendente tanto para el empresario, quien quedó impresionado por la calidad del café orgánico, como para los compañeros de Quebrada Azul, quienes lograron superar esa prueba de fuego que representa la comercialización, con ganancias superiores a las que habían calculado en un principio. De hecho, según cálculos realizados por ellos, un caficultor afiliado a la PACCA, después de descontar los gastos por flete, trillado, pago de cuota a la enigmática Asociación Venezolana de Caficultores recibe un precio neto de 66 Bs. por kilo de café oro, sin contar los dos o tres meses de espera para recibir su pago. Los miembros de la Cooperativa Quebrada Azul, después de descontar todos los gastos posibles, incluido un 1% de capitalización para su empresa y el costo del seguro de viaje, lograron un precio neto de 77,25 Bs. por kilo de café.

  A través del recorrido de diferentes fincas de los asociados pudimos observar algunas de las prácticas de manejo biológico del suelo, como la protección de los suelos con hojarasca para evitar la erosión provocada por la lluvia, apertura de canales de desagüe para evitar aguachinamientos, fabricación de composteros del método "indore" en medio de las plantaciones a objeto de contar con abono rápido y accesible, criaderos de lombrices para acelerar los procesos de fabricación de abono, siembra de árboles de tártago como primera etapa para reforestar cafetales, etc.
  Sin embargo las actividades de la cooperativa no han quedado allí. Desde hace algunos meses los miembros decidieron la compra de un terreno donde construirán su propia sede. En ese sitio, además de una sala de reuniones y una biblioteca, se ubicará una pequeña industria torrefactora que les permitirá producir y empaquetar su propio café. Por otra parte, las actividades del grupo de mujeres de la cooperativa se adelantan en función de una pequeña industria artesanal de fabricación de cestas y tejidos de fibras naturales, además de los programas de salud, los cuales consisten en formar a la comunidad sobre los aspectos preventivos de salud y un programa de huertas familiares que permita a través de la nutrición balanceada mejorar el nivel de vida de estos campesinos.
  Por todo esto podemos afirmar que la iniciativa cooperativista de los compañeros de Quebrada Azul, abre una pauta para nuevas formas de organización campesina, donde no solo lo económico, sino también la dimensión ambiental está incluida en los planes de desarrollo que buscan mejorar la vida del campo venezolano.


Una óptica sobre las PACCAS de Café

  Saúl Jiménez, asesor en organización de la Cooperativa Quebrada Azul, por la Fundación Naumann, nos explica su punto de vista respecto al fracaso de las Asociaciones de Productores de Café, PACCAS, en relación al rol histórico que debían cumplir en la defensa de los intereses de los caficultores. He aquí algunos extractos de la conversación:
  "Todo surge de la tergiversación de la política de las PACCAS. Estas, si bien son una organización democrática, no obstante el Estado tiene acciones en ellas. Así, por Ia vía política se forman grupos que tratan de controlar las PACCAS, controladas por el gobierno central a través del Fondo Nacional del café y forman sus propias roscas en función de que el campesino, como socio, no participe participando, pues no se les da la capacitación ni la información.
  ¿Qué podían reclamar los campesinos?. Por esta vía las PACCAS controlaban todo el mercado del café a nivel nacional e internacional, porque estaban en juego millones de dólares, no de bolívares. ¿Cuanto les quedaba a las PACCAS y a sus directivos por vía de la comercialización del café internacional?. Las cifras que no se pueden cuantificar porque ningún campesino sabe realmente cuanto café de calidad de exportación entregaba. Aquí, a nivel de las PACCAS funcionaba una sola calidad de café, pero la selección para la exportación la hacían las PACCAS. Necesariamente se necesitaba una directiva complaciente y ¿cómo se complacían los directivos de las PACCAS?: a través del dinero y así entonces se tergiversó todo el proceso..
."


El papel de la Fundación Naumann

  El trabajo con pequeños campesinos de escasos recursos para quienes las posibilidades económicas están sujetas a la producción cafetalera, sea por cuestiones culturales, dimensiones de parcelas de no más de 10 hectáreas, agricultores que no tienen acceso a fuentes de crédito, ni asesoría técnica. Este es el campo de acción de la labor que realiza la Fundación Friedrich Naumann dentro de la filosofía que impulsa el proyecto de promoción al desarrollo rural en Venezuela, Además, el proyecto cooperativo de Quebrada Azul tiene desde el punto de vista ambiental una justificación clara, ya que el trabajo en zonas cafetaleras es en función de la naturaleza del café, el cual es una siembra que generalmente se presta para una recuperación del bosque en plazos relativamente cortos.
  Tal como lo expresa Gerardo Schnepel, representante de la Naumann en nuestro país, esta institución "se ha propuesto impulsar ¡in desarrollo rural sostenible, en un esfuerzo por contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida en las zonas donde se realiza el trabajo. Se aspira a lograr ¡in avance socio-económico, exhortando a la producción y comercialización de hortalizas y café biológico de pequeños productores y cooperativistas. En cuanto a la protección ambiental, promueve la práctica de la agricultura ecológica y el control natural de plagas con la siembra del árbol NIM y su uso como insecticida natural. Todo esto va tras el fortalecimiento de las estructuras democráticas, al crear perspectivas para la población rural que ayuden a frenar la migración hacia los centros urbanos ".


 
 inicio