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un terreno de una hectárea, campesinos con tradición
cooperativista en Monte Carmelo, próximo a Sanare, Estado
Lara, decidieron iniciar el cambio de una agricultura con insumos
artificiales a otra llena de elementos vivos, orgánicos,
como respuesta a la necesidad de cosechar alimentos |
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más
sanos y minimizar las enfermedades ocasionadas por el uso
de plaguicidas.
Omar García rememoró que la cooperativa
surgió como salida al problema de los campesinos sin
tierra por lo que se ayudaban mutuamente en la siembra, "a
mano vuelta". La interrelación de trabajo se convirtió
en amistad, decidiendo los agricultores de Bojó y Monte
Carmelo integrarse en la Cooperativa La Alianza. Años
más tarde, otros trabajadores de la tierra en Palo
Verde se sumaron a la cooperativa. En esta unificación
incidió la presencia de una misión de sacerdotes
que basándose en el evangelio para aportar soluciones
al problema de la cotidianidad campesina hallaron en el cooperativismo
una solución. Hoy la cooperativa tiene tres secciones
acordes a los tres caseríos que la forman. En Monte
Carmelo está la sección Las Lajitas, pioneros
de la Cooperativa La Alianza en iniciar la agricultura ecológica.
Analizando el valor de la salud en Las Lajitas se arrancó
con un pequeño huerto orgánico para consumo
interno.
"En las reuniones -cuenta Omar -analizábamos
el problema de la salud porque a pesar de que Luchábamos
por ella, consumíamos alimentos contaminados. Había
que empezar desde abajo y de ahí se inicio el huerto.
Mejorábamos la alimentación y empezábamos
a dejar esos agroquímicos que nosotros sabemos hacen
daño".
A los campesinos de Monte Carmelo, como a los
de otras regiones, por trastornos en la herencia cultura],
se les vendió la idea de los agroquímicos como
indispensables para la siembra. Hoy, en Las Lajitas saben
que no es así pero que la transformación es
progresiva porque allí se vive económicamente
de la agricultura.
La experiencia orgánica, con talleres con
Fundagrea, investigaciones de propia iniciativa, le ha permitido
a los agricultores ver como se regenera el suelo. La diferencia
en la estructura de la tierra es abismalmente notable a favor
de la siembra orgánica.
"Creo que hemos avanzado bastante. Estamos
rotando el cultivo y metiendo plantas que mejoran el suelo.
Estamos usando mucho el melenosto, el sorgo, como abonos verdes.
Y se ha ido desarrollando un trabajo similar con otras fincas",
comentó Omar.
El trabajo empezó con poca gente y a través
de los resultados se han ido integrando otros agricultores
porque ven que sí es rentable. Incluso, la rentabilidad
permite mantener en la parcela a un técnico En fin,
es la búsqueda de alternativas eficientes para los
agricultores. Ya por ejemplo, el uso de pesticidas ha sido
disminuido a la mitad en las parcelas convencionales de los
cooperativizados.
A la feria
de consumo
Los bienes agrícolas orgánicos de
Las Lajitas son comercializados en las ferias de consumo en
Barquisimeto. Los consumidores han ido diferenciando lo que
significa comer una hortaliza orgánica a una tratada
con químicos. Como testimonio de que lo que se ofrece
es orgánico, el Fonaiap les emite un certificado.
Explicó Omar García que la gente
es receptiva al producto orgánico. Por ejemplo, la
zanahoria química dura tres días sana; en cambio,
una orgánica está el quinto día con buena
presencia y eso lo ven las personas.
Ahora la parcela Las Lajitas se ha convertido
en punto de visita por parte de especialistas y agricultores
para conocer la experiencia.
El Proyecto Las Lajitas sirve de referencia para que otras
zonas experimenten. En este plan se integran los esfuerzos
de la Cooperativa La Alianza, Fundagrea con la instrucción
y Fonaiap-Lara con el financiamiento.
Ya los labradores de Palo Verde comenzaron con
mayor extensión de terreno la agricultura orgánica
bajo la guía de Fundagrea, el financiamiento de Canadá
y toda esa carga de sabiduría ecológica de los
campesinos.
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