En
los últimos años, en el mundo ha venido creciendo
una propuesta global organizativa de movimientos nacionales y continentales
de agricultura ecológica, nos referimos a IFOAM (Federación
Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica). Esta
organización nace a principios de los años setenta,
conformada básicamente por países desarrollados. La
IFOAM ha impulsado políticas mundiales de intercambio e información
promoviendo la agricultura orgánica como opción productiva
agrícola. De ser una entidad básicamente técnica,
se diversifica y se convierte también en arbitro internacional
del mercado de productos orgánicos a través de su
"Acreditation Program", un sistema de garantías
mundial.
La acreditación se refiere a programas (organismos
certificadores) y es un potente medio para facilitar el intercambio
de productos, principalmente materias primas.
La concesión de licencias (utilización
de una marca de acreditación propiedad de IFOAM, en conjunción
con el propio logo del organismo certificador) se refiere a productos,
y es un potente medio para hacer impacto sobre consumidores.
Según sus propias declaraciones, la IFOAM fomenta principios
éticos relativos a la producción y justicia social.
Sin embargo, para el cumplimiento de esos principios éticos,
muchos miembros de IFOAM han exigido desde hace mucho un proceso
de descentralización interna y mayor democracia. Sabemos
también que la demanda del hemisferio norte determina la
producción del hemisferio sur. Desde este punto de vista,
los criterios de producción y certificación son manejados
por asociaciones de naciones industrializadas.
Plantear una política global sobre la base de
la homogeneización en el sentido de que lo importante son
los aspectos relativos a los modos de producción orgánicos
y no sobre la base del fortalecimiento y respeto de la diversidad
cultural local, son aspectos que se contraponen a una verdadera
justicia social.
El GEPA sociedad para el fomento de la solidaridad con
el tercer mundo, organización que ha sostenido un sistema
de comercio sobre la base de la protección del hombre y M
ambiente, apoya asociaciones de pequeños agricultores y especialmente
grupos étnicos.
A través de sus representantes, Annette Berrid
e Hildegard Fuchs, GEPA nos advierte en su publicación "Comercio
justo y agricultura orgánica" lo siguiente: "El
colonialismo de la agricultura orgánica como peligro para
el tercer mundo es un nuevo aspecto, una variante, del colonialismo.
Hoy existe, todavía, la dependencia de los países
en desarrollo de los países industrializado". El texto
señala la necesidad que en cada país se determine
con autonomía los aspectos relativos a las normas de producción
y certificación de productos orgánicos, así
como el rescate de modos de producción tradicionales ecológicos
en países con fuerte influencia de la revolución verde.
En ese sentido, en Brasil se realizaron dos actos internacionales:
la Novena Conferencia Científica y la Novena Asamblea General
de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura
Orgánica, en el marco de sus veinte años de existencia.
En la novena asamblea se debatieron aspectos relativos
a la descentralización y mayor democracia, elecciones de
nuevos integrantes de la directiva y se aprobó, sujeto a
revisión y mejorías, una propuesta para la política
de IFOAM, llamada Fomentar solidaridad económica, justicia
social Y diversidad cultural dentro de nuestro movimiento mundial
agrobiológico". Es evidente la reflexión hecha
en el seno de esta federación, y es, a nuestro modo de ver,
el comienzo de la transformación de la racionalidad lineal
de la política global de IFOAM (documento a disposición
en el centro de información Fundagrea).

Una
respuesta Inesperada
Por otro lado, el Movimiento Agroecológico Latinoamericano
realizó su segundo encuentro, asumiendo el desafío
de dar un nuevo impulso a la agricultura ecológica en Latinoamérica
y el Caribe.
En ese encuentro se fundó el Movimiento Agroecológico
Latinoamericano, (MAELA), Organización que permitirá
articularse como movimiento continental en y con el movimiento mundial.
Con relación al nacimiento de MAELA se han hecho
muchas especulaciones y comentarios. El principal se refiere a hacer
creer que este movimiento es una división de IFOAM. No es
cierta esta aseveración. La mayoría de miembros de
MAELA son miembros activos de IFOAM y no han retirado su membresía
de la federación.
Por otro lado, en las perspectivas de MAELA está
el establecer acuerdos y relaciones con IFOAM y otros organismos
e instituciones internacionales.
MAELA nace a partir de las necesidades y desarrollo
de los procesos de coordinación entre instituciones y organizaciones
campesinas que trabajan en la agricultura ecológica en cada
país miembro.
Este movimiento se enraíza en las organizaciones
campesinas y con instituciones que vienen trabajando por una agricultura
y desarrollo rural sostenible y con verdadera justicia social.
Existen grandes diferencias en las realidades sociales,
económicas y ambientales entre los países del Norte
y del Sur. Esta realidad ha condicionado tanto las motivaciones
como el avance y orientación práctica que ha tenido
el desarrollo de la agroecología en América Latina.
Viéndolo así, es necesario decir que como continente
debemos insertarnos en la dinámica agroecológica mundial
desde un marco de referencia propio, con puntos de identidad definidos,
con criterios que correspondan a nuestra realidad.
América Latina ha madurado en experiencias prácticas,
generación de conocimientos científicos y organizativamente.
Es el momento de hacer entender al resto del mundo que sólo
llegaremos a acuerdos globales sobre la base del respeto y las relaciones
de igual a igual.
MAELA es una opción de dignificación cultural
y autonomía política. La valoración de lo local
como base del movimiento, le da al mismo un sentido altamente participativo.
Los grandes principios holísticos de la agroecología
deben ser interpretados y redefinidos desde nuestra propia óptica;
de lo contrario, estaríamos aceptando ciegamente interpretaciones
desde una racionalidad ajena a la nuestra.
La estructura continental de MAELA se articula en cinco
coordinaciones regionales, formadas por delegados de cada país.
Estas regiones son: Cono Sur: Uruguay, Paraguay, Argentina y Chile;
Andina: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia; Amazonia: parte
de la región amazónica de Brasil, Trópico no
amazónico: otra parte de Brasil; Mesoamerica y el Caribe:
México, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Puerto Rico, Venezuela,
Cuba y República Dominicana.
Los objetivos del Movimiento Agroecológico Latinoamericano
son: Contribuir al proceso de cambios sociales y políticas
que posibiliten la construcción de un nuevo modelo de desarrollo
basado en el desarrollo sostenible con justicia social y recuperación
y conservación de nuestros ecosistemas para nuestros pueblos.

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Cómo
deberá ser el nuevo modelo
Socialmente
justo
Basado en una agricultura de pequeños y
medianos propietarios y/o productores libremente organizados
para producir y vender sus productos . Garantizar el autoabastecimiento
de nuestros pueblos con alimentos sanos y suficientes.
Económicamente
sustentable
Capaz de producir en forma estable utilidades
razonables, compatibles con la afirmación de la dignidad
de las familias campesinas.
Ecológicamente
estable
Que respete los ecosistemas locales y recupere
los ecosistemas degradados por los altos insumos y tecnologías
de la depredadora agricultura "moderna".
En general, se busca aumentar la calidad de vida
de los agricultores y consumidores-, presionar para crear
y hacer cumplir leyes que protejan a la familia campesina,
al consumidor y a la naturaleza; influenciar las políticas
gubernamentales en las áreas de agricultura, medio
ambiente, salud, educación, ciencia y tecnología
que nos dirijan a un nuevo modelo de desarrollo.
Actividades
El movimiento ha priorizado para este período
las actividades de capacitación, información
y comunicación, y el trabajo sobre normas para la producción,
certificación y comercio de productos ecológicos.
Capacitación
Las organizaciones campesinas y de promoción
requieren de técnicas con una visión holística,
que manejen las dimensiones técnica, económica,
social, cultura¡ y ambiental. Para ello hemos programado
para los años 93 y 94 cursos de formación de
instructores de capacitadores en agricultura ecológica,
a realizarse en cada región, adecuando su contenido
a las particularidades y énfasis propios.
Normas
La creciente demanda de productos ecológicos
en los países del primer mundo está creando
distorsiones incompatibles con el desarrollo sostenible. Esto
atenta contra el desarrollo de nuestros pueblos, comerciando
productos no orgánicos como tales, aprovechando la
pobreza de nuestros campesinos y la confianza de los consumidores.
Una vez más, nuestras economías pueden terminar
sujetas a la presión del comercio hacia el norte. Ello
exige una reglamentación que busque frenar la avidez
puramente comercial.
Hemos decidido participar organizadamente en normar
desde las condiciones de América Latina la producción,
la certificación y el comercio orgánico. Necesitamos
que se impulse la diversidad y no el monocultivo, sistemas
de bajo uso de insumos y no los sistemas abiertos; el mejoramiento
y defensa de la fertilidad natural del suelo; el equilibrio
ecológico y el pago justo a los agricultores y no el
beneficio de unos pocos.
Información
y comunicación
Nuestra región es enorme y tiene grandes
requerimientos de intercambio de información. Necesita
de un instrumento centralizador que sirva de canal de intercambio
entre los movimientos nacionales organizados y de apoyo a
sus tareas de capacitación, sistematización
de experiencias e investigación.
Nuestra revista trimestral será ese instrumento
que necesitamos. Además, haremos inventario de todos
los recursos y servicios ya disponibles en el área
de la información y la documentación, para potenciar
el uso eficiente de todos los medios tradicionales, masivos
y alternativos de comunicación. |
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