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Recuerdos
de una crisis citadina
Basura y salud inconjugable relación
Fernando Llanos |
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En
un verdadero problema de salud pública puede convertirse
la disposición final de la basura del área metropolitana
de Mérida en los próximos seis meses. La presunción
tiene fundamento en la crisis que produjo el cierre del vertedero
de basura de Lagunillas a mediados de 1993, lo cual tiene altas
probabilidades de repetirse con el actual vertedero que día
a día se llena.
Como solución al problema, las mismas autoridades
municipales han propuesto la construcción del relleno
sanitario en terrenos aledaños a Lagunillas mientras
las organizaciones vecinales y la Universidad de Los Andes indican
que a la par del relleno debe asumirse un plan educativo que
cambie progresivamente la mentalidad de consumir y botar.
La generación de desechos tiene directa relación
con la calidad ambiental del lugar donde vivimos. Esto a su
vez, incide en las condiciones de salubridad del entorno y sus
efectos se notarán en la recurrencia o no de enfermedades,
especialmente en sectores densamente habitados.
El área metropolitana de Mérida está
en creciente expansión. Los 250 mil habitantes de la
ciudad producen diariamente 180 mil kilos de basura. De esa
cantidad, el treinta por ciento queda sin recoger por el servicio
de aseo urbano. 0 sea que las calles, quebradas y peleemos son
los depósitos potenciales de alrededor de 50 toneladas
de desperdicios. Con estos datos es posible ilustrar lo que
podría suceder no sólo si el vertedero de Lagunillas
cierra sino también los efectos de la constante producción
de basura.
Según lo visto, la salud de los ciudadanos
de Mérida ya no es amenazada por el agua que consumen,
con altos índices de Cloro, los níveles de humo
del parque automotor o los residuos de plaguicidas en los alimentos.
Diversos análisis demuestran que simultáneamente
al aumento de las cantidades de basura, la insalubridad crece.
Si nos atenemos a los números de pobreza crítica
en nuestro país que arrojan las investigaciones de institutos
especializados, es mucho lo que tenemos que pensar con respecto
a la basura como elemento importante dentro del cuadro de miseria.
Ocurre entonces que no basta tener un eficiente sistema de recolección
y un relleno sanitario con todos los adelantos técnicos
para compactar desechos bajo tierra.
El concepto de aseo urbano obligatoriamente tiene
que abarcar otros rasgos. En Mérida, la variable de cantidad
poblacional aún permite redimensionar la simple recolecta
de basura. El énfasis en un plan municipal de manejo
de los desechos lo origina el hecho de que los desperdicios
no pueden tratarlos individuos aislados de acuerdo a intereses
personalistas, rasgos que en definitiva son palpables en Mérida
con los enfrentamientos entre concejales y alcaldes. La última
propuesta municipal de manejo integral de desechos fue presentada
por organizaciones no gubernamentales interesadas en asumir
el proceso educativo que implica la reducción de los
desechos. Sesiones en el concejo municipal, asociaciones vecinales,
gremios profesionales y otros escenarios justamente durante
el cierre del botadero de basura de Lagunillas conocieron los
planteamientos que tienden a gerenciar el manejo de los desechos.
Los promotores del plan expusieron la necesidad de aprovechar
ambiental y económicamente el manejo de los desechos
pero todavía las autoridades no han dado la respuesta.
En 1974 ocurrió algo similar a lo que hoy vive
Mérida con el problema de qué hacer con la basura.
Sin embargo, el asunto ahora es más grave y seguirá
empeorando. Continuar matando los ríos por echarles basura
contaminando el aire con la quema de desperdicios, afeando la
vía por donde todos circulamos es una obstrucción
mental suicida. La oportunidad de revertir el proceso está
vigente. A los grupos ambientalistas y a los vecinos en general
les corresponde actuar desde su ámbito para no proseguir
la carrera de llenar el medio con desechos. A los gobernantes,
obligados por el compromiso de velar por la seguridad social,
les corresponde avalar las propuestas técnicas y educativas
que contribuyan a que la zona metropolitana de Mérida
retome la calidad ambiental como ingrediente de la salud. |
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