Degradación de suelos por el uso de plaguicidas

Elsa Nivia

La pérdida de la fertilidad natural del suelo como consecuencia de la utilización de químicos para la producción de alimentos vegetales está convirtiendo a los campos agrícolas en depósito de desechos tóxicos por la acumulación contínua de agrovenenos. Esta realidad obliga a adoptar una agricultura centrada en el proceso vital del suelo y descontinuar el arsenal de labranza química que se revierte contra nosotros mismos.
     
  Sea que los plaguicidas estén en estado libre, combinado o adsorbido o si se degradan, representan un cambio en las propiedades químicas del suelo.
  Acumulación de residuos de Manganeso, Zinc, Cobre, Arsénico u otros, por prolongado uso de plaguicidas que los contengan pueden llegar a ser fitotóxicos. La descomposición de plaguicidas que con tengan Nitrógeno, Cloro, Bromo, Azufre pueden conducir directamente o indirectamente a la formación de ácidos, que reaccionen con carbonatos u otros minerales del suelo para formar sales.
  Se ha planteado que plaguicidas que contienen nitrógeno actúan como cationes, pudiendo desplazar de los coloides el Calcio, Magnesio o Zinc. Con la destrucción de organismos nitrificantes, causada por muchos plaguicidas, el amonio liberado de la descomposición de materia orgánica y el nitrógeno amoniacal se acumularán en la forma reducida.
  La estructura del suelo también puede afectarse. Hongos y bacterias producen sustancias que "pegan" el suelo, manteniéndolo
en agregados estables. Hay evidencias de que plaguicidas o alta fertilización inhiben la degradación microbial de la celulosa en residuos de plantas, interrumpiendo la formación del "pegante microbial" y afectando por tanto la agregación (Davis, 1992).
Efectos sobre microorganismos
  Como la mayoría de los organismos, los microorganismos muestran una respuesta altamente variable a factores de estrés naturales y artificiales. En muchos casos los efectos reportados sobre actividad y cantidad de microorganismos en suelo son bajos, pero debe tenerse en cuenta que pequeños déficit en fijación de nitrógeno atmosférico o en mineralización del nitrógeno pueden ser de importancia ecológica en suelos pobres de trópicos y subtrópicos.
  Pueden hacerse generalizaciones sobre la interacción
 

plaguicida-microorganismo, por lo que no es necesario considerar cada compuesto o cada proceso microbial separadamente, sin desconocer lógicamente que hay excepciones. Por ejemplo, nemátodos, hongos y organismos nitrificantes se han reportado que mueren fácilmente; esporas y esclerocios de hongos generalmente son más sensibles que las hifas; endosporas bacteriales usualmente son más resistentes que formas vegetativas y a menudo muestran incremento en resistencia con la edad; mientras los hongos son generalmente más sensibles a fungicidas y fumigantes que las bacterias; los actinomicetos con frecuencia muestran mayor tolerancia que estos grupos; algunos grupos bacteriales, como nitrificantes y descomponedores de celulosa, son más susceptibles a los fumigantes del suelo que a amonificadores y denitrificadores.
  Los fungicidas, nematicidas y fumigantes del suelo indudablemente causan alteración más drástica del equilibrio microbiológico, porque se aplican como agentes antimicrobianos y exhiben varios grados de especificidad hacia patógenos de plantas residentes en el suelo. Su acción, sin embargo, rara vez se limita al patógeno. El efecto completo es una esterilización parcial resultando en marcados cambios cualitativos y cuantitavos en la microflora del suelo, y pueden requerirse meses o años para restablecer el nuevo equilibrio. En el proceso pueden verse gravemente afectados microorganismos benéficos por largos períodos.
  Las algas son marcadamente inhibidas por los herbicidas, lo cual no es extraño porque estos químicos se escogen por su efectividad contra organismos que contienen clorofila.
  Mientras hay datos considerables sobre efectos agudos en microorganismos del suelo, poco se sabe sobre efectos subletales o crónicos por exposiciones repetidas en dosis recomendadas por largos períodos.

Efectos sobre organismos amonificantes y nitrificantes
  Como regla general, excepto para los fungicidas y fumigantes, la mineralización del nitrógeno o amonificación y la denitrificación no son procesos particularmente sensibles. La nitrificación, por el contrario, es una transformación muy sensible. Mientras algunos plaguicidas aparentemente tienen poco o ningún efecto cuando se aplican en dosis normales, otros causan marcada inhibición por largos períodos.

Elsa Nivea es miembro de la Red de Acción de Plaguicidas de América Latina.


 
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