Un
poco magullados de tanto esquivar los zarpasos financieros de la
crisis nacional, llegamos a usted compañero lector, con esta
heróica décimo octava edición. Impuestos por
las crueles circunstancias a un régimen de dieta obligatoria,
nos hemos vísto en la necesidad de adelgazar el espacio de
los contenidos y a disminuir el tiraje de los ejemplares, en aras
de ajustarnos a la Cesta Básica Gráfica que signa
estos tiempos de incertidumbre.
No obstante, y a pesar de los pesares, "La Era"
es y seguirá siendo una realidad conjugada en tiempos verbales
presentes y futuros. Para nosotros es vital la permanencia de la
revista como instrumento difusor de las experiencias, ideas y propuestas
del movimiento ambiental venezolano. Pensamos que la necesidad de
esta presencia se hará aún más aguda en el
futuro inmediato que nos espera después de las elecciones.
Por eso estamos decididos a continuar con La Era Agrícola
a pesar de las dificultades económi . cas. Estas circunstancias
nos obligan a pedir la comprensión de nuestros lectores y
suscríptores por las demoras en la producción. Hoy
como nu Pica necesitamos el apoyo de todas aquellas personas que
ven en nuestra revista un medio de comunicación social al
servicio del ambiente, la agricultura y de un desarrollo sustentable
a la venezolana.
¡Y es que nos sentimos optimistas! Son muchos
los logros alcanzados que pesan en la balanza anual de la Fundación.
quizás el más significativo de ellos sea la consolidación
de u tia nueva sede en Mérida. Esto se traduce en un amplio
espacio para el Centro de Documentación con un área
de servicios de consulta, abierta al público general. También
la nueva sede cuenta con una sala de usos múltiples que estará
al servicio de la comunidad a través de encuentros, talleres,
charlas y video foros que se organizarán con el objetivo
de propiciar la discusión amplía sobre la problematica
ambiental.
Por otra parte, nos sentimos agradecidos por el reconocimiento
que nos hiciera la oficina de la FAO en Venezuela, con motivo del
Día Mundial de la Alimentación, al considerar a la
revista La Era Agrícola como un medio de comunicación
al servicio de la preservación de la biodiversidad genética.
Sin duda un estímulo para seguir adelante. |