La irrigación (riego) de la vagina con duchas vaginales
calientes y frías son efectivas. Las compresas calientes
sobre el vientre durante un largo rato también son
efectivas.
Por regla general, en estos casos se recomienda un baño
de asiento caliente poco profundo antes de dormir. Mantener
los pies calientes, puede ser con medias y una botella de
vidrio llena de agua caliente, tapada con corcho, en la cama
cerca de los pies.
Beber infusiones calientes de salvia, romero y anís
estrellado estimulan el inicio del período.
Fiebre
Debemos saber que la fiebre es natural, no una enfermedad;
es un indicativo de que algo pasa. La fiebre es la temperatura
del cuerpo elevada ante una alteración del equilibrio
(salud) de nuestro organismo (recordemos que nuestro cuerpo
es un conjunto de órganos, que trabajan de diferentes
formas, con diferentes especialidades interconectados entre
sí).
Estamos de parte de las terapias que reducen la fiebre, el
calor; no de suprimir la fiebre con medicamentos, aunque en
casos especiales de fiebre persistente o muy alta debemos
recurrir inmediatamente a un médico.
Debe ser una norma procurarnos un termómetro, saber
cómo se utiliza y mantenerlo fuera del alcance de los
niños, pero a la mano para los adultos.
La hidroterapia para la fiebre consiste en: beber grandes
cantidades de agua a temperatura natural, toda la que se pueda;
colocar gorros de hielo en la cabeza; esponjas frías(no
heladas) para pasar sobre el cuerpo, masajes de fricción
fríos; compresas corporales (que cubren todo el cuerpo);
compresas parciales (que cubren determinada parte del cuerpo
), duchas y baños fríos, etc.
Podemos reducir has ta un grado de temperatura corporal si
tomamos un litro de agua fría en diez minu tos (beber
varios litros en 24 horas). El agua absorbe el calor; provoca
que el calor se evapore a través de la piel, pone los
riñones a trabajar (los refresca) desintoxica los órganos
de nuestro cuerpo, estimula al hígado a desechar los
tóxicos que tengamos y evita la deshidratación.
Si no provoca beber tanta agua pura, puede beberse infusiones
muy suaves de salvia o delechuga.
Sin suspender la ingestión de mucha agua, podemos aplicar
la terapia de la compresa húmeda completa. Para esto
necesitamos una sábana limpia y humedecida con agua.
Se debe envolver todo el cuerpo con la sábana humedecida
(podemos dejar los brazos por fuera). Humedecer la sábana
cada cinco o diez minutos, pues la sábana absorberá
rápidamente el exceso de calor corporal. Se puede recurrir
a esta compresa o paquete varias veces al día. Los
cambios de compresa cada diez minutos son más eficaces
que los cambios en tiempos más largos.
La fiebre se baja masajeando el cuerpo del afectado con una
esponja y agua fría (natural) y luego rociándolo
con agua caliente (que no queme).
La compresa fría parcial sobre el abdomen (usar una
sábana o funda mojada con agua) es efectiva sobre las
fiebres altas y refresca el estómago. Cambiar la c
o m p r e s a cuando se haya calentado (cada media hora, más
o menos).
Las compresas frías en la columna, cabeza, cuello y
abdomen son fundamentales. Los enemas de agua tibia colaboran
eficientemente en nuestros deseos de bajar fiebres muy altas
mientras acudimos al doctor o cuando estas se presentan.
Otras previsiones son: mantener ventilada (sin corrientes
de aire) la habitación de quien sufre la fiebre; limpiar
la cama y el cuarto del enfermo; quizás, refrescar
al afectado con aguas de algunas hierbas harán más
llevadera la situación y garantizarán más
rápido la recuperación.
Fuente: Viñas,
Frederic: Hidroterapia. La curación por el agua. Tercera
edición, Integral, Barcelona, 1990.
Buchman Dian: La Curación por el Agua. Hidroterapia.
Martínez Roca, Barcelona. 1983.

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