Terapia de agua

Carina Salazar

 
A parte de calmar la sed, el agua tiene propiedades curativas insospechadas por muchos de nosotros. En esta segunda entrega (la primera salió en LEA número 16) se ofrecen orientaciones fáciles de hacer para mejorar la salud con la hidroterapia.
 

Tal como lo explicamos en nuestro anterior artículo, entendemos a la hidroterapia como el uso del agua con fines terapéuticos y curativos.
El agua puede utilizarse a diversas temperaturas (fría, caliente, en vapor); con diferentes presiones; de uso externo, interno o indirectamente (compresas), etc.

¿Qué necesitamos?
1) Agua en nuestra casa.
2) Paños de algodón limpios, destinados al uso de hidroterapia.
3) Una sábana vieja y limpia sólo para las compresas.
4) Una funda o tela limpia y grande para compresas.
5) Poncherita donde quepan los pies con agua hasta los tobillos.
6) Ponchera donde quepan nuestra nalgas (con los pies afuera) para los baños de asiento poco profundos o aquellos en que debe llegar el agua hasta el ombligo.
7) Paños o trapos pequeños para pequeñas compresas (en la frente, brazos, cabeza, etc.)
8) Una bolsa de hielo para la cabeza.
9) Un plástico grande para poner en la cama cuando se usan compresas o fricciones.
10) Una ducha de mano (si es posible) o una regadera de plástico de las que se usan para regar plantas (no muy grande o pesada).
11) Hierbas aromáticas.

 
 

Vamos a dar algunas sugerencias de uso del agua en trastornos transitorios de la salud que generalmente pueden sobrellevarse mejor si conocemos las causas, el cuerpo humano y cómo mejorar la situación.

Menstruación abundante

Las menstruaciones abundantes tienen diversas causas, tantas como diversos tipos de mujeres existen. Generalmente, debemos cerciorarnos cómo está nuestro nivel de hierro en la sangre. Si tenemos algún dispositivo intrauterino que ocasione el exceso de flujo sanguíneo, tratar en lo posible de conseguir una cita con el ginecólogo. Sin embargo, muchas mujeres debemos aprender a sobrellevar inteligentemente esta situación física inherente a nuestro sexo.
Cuando la mujer es capaz de preveer la llegada de la menstruación, debe tomar baños de asiento calientes y poco profundos, beber agua fría cada mañana en ayunas y aplicarse enemas frecuentemente para descongestionar la zona.
Cuando llega el período, suspender los baños de asiento calientes el primer día. Los días posteriores darse baños de asiento fríos y poco profundos. Recomendamos sumergir simultáneamente los pies en una poncherita con agua caliente.
En casos extremos de congestión y dolor del vientre, es recomendable aplicar una bolsa de hielo entre los muslos para disminuir el flujo sanguíneo.
Por último, se recomienda no exponerse a la luz excesiva de¡ sol de mediodía donde la temperatura del piso y de los rayos solares es alta.

 
 
Retrasos de la menstruación que no tienen que ver con el embarazo

  La falta de menstruación generalmente se debe a falta de sangre. En las mujeres muy jovencitas es normal; en las mujeres urbanas sometidas a grandes presiones de trabajo y de tensión nerviosa, el ciclo menstrual es constantemente alterado, si no controlado por la pastilla anticonceptiva. Un enema diario antes de acostarse y beber mucha agua estimularán tu cuerpo al funcionamiento normal.
  Varios días antes de la fecha que se espera la menstruación, sumergirse en baños de asiento poco profundos calientes y fríos alternativamente. También se pueden aplicar compresas calientes y frías en la zona pélvica (del vientre).
 

  La irrigación (riego) de la vagina con duchas vaginales calientes y frías son efectivas. Las compresas calientes sobre el vientre durante un largo rato también son efectivas.
Por regla general, en estos casos se recomienda un baño de asiento caliente poco profundo antes de dormir. Mantener los pies calientes, puede ser con medias y una botella de vidrio llena de agua caliente, tapada con corcho, en la cama cerca de los pies.
Beber infusiones calientes de salvia, romero y anís estrellado estimulan el inicio del período.

Fiebre

Debemos saber que la fiebre es natural, no una enfermedad; es un indicativo de que algo pasa. La fiebre es la temperatura del cuerpo elevada ante una alteración del equilibrio (salud) de nuestro organismo (recordemos que nuestro cuerpo es un conjunto de órganos, que trabajan de diferentes formas, con diferentes especialidades interconectados entre sí).
Estamos de parte de las terapias que reducen la fiebre, el calor; no de suprimir la fiebre con medicamentos, aunque en casos especiales de fiebre persistente o muy alta debemos recurrir inmediatamente a un médico.
Debe ser una norma procurarnos un termómetro, saber cómo se utiliza y mantenerlo fuera del alcance de los niños, pero a la mano para los adultos.
La hidroterapia para la fiebre consiste en: beber grandes cantidades de agua a temperatura natural, toda la que se pueda; colocar gorros de hielo en la cabeza; esponjas frías(no heladas) para pasar sobre el cuerpo, masajes de fricción fríos; compresas corporales (que cubren todo el cuerpo); compresas parciales (que cubren determinada parte del cuerpo ), duchas y baños fríos, etc.
Podemos reducir has ta un grado de temperatura corporal si tomamos un litro de agua fría en diez minu tos (beber varios litros en 24 horas). El agua absorbe el calor; provoca que el calor se evapore a través de la piel, pone los riñones a trabajar (los refresca) desintoxica los órganos de nuestro cuerpo, estimula al hígado a desechar los tóxicos que tengamos y evita la deshidratación. Si no provoca beber tanta agua pura, puede beberse infusiones muy suaves de salvia o delechuga.
Sin suspender la ingestión de mucha agua, podemos aplicar la terapia de la compresa húmeda completa. Para esto necesitamos una sábana limpia y humedecida con agua. Se debe envolver todo el cuerpo con la sábana humedecida (podemos dejar los brazos por fuera). Humedecer la sábana cada cinco o diez minutos, pues la sábana absorberá rápidamente el exceso de calor corporal. Se puede recurrir a esta compresa o paquete varias veces al día. Los cambios de compresa cada diez minutos son más eficaces que los cambios en tiempos más largos.
La fiebre se baja masajeando el cuerpo del afectado con una esponja y agua fría (natural) y luego rociándolo con agua caliente (que no queme).
La compresa fría parcial sobre el abdomen (usar una sábana o funda mojada con agua) es efectiva sobre las fiebres altas y refresca el estómago. Cambiar la c o m p r e s a cuando se haya calentado (cada media hora, más o menos).
Las compresas frías en la columna, cabeza, cuello y abdomen son fundamentales. Los enemas de agua tibia colaboran eficientemente en nuestros deseos de bajar fiebres muy altas mientras acudimos al doctor o cuando estas se presentan.
Otras previsiones son: mantener ventilada (sin corrientes de aire) la habitación de quien sufre la fiebre; limpiar la cama y el cuarto del enfermo; quizás, refrescar al afectado con aguas de algunas hierbas harán más llevadera la situación y garantizarán más rápido la recuperación.

Fuente: Viñas, Frederic: Hidroterapia. La curación por el agua. Tercera edición, Integral, Barcelona, 1990.
Buchman Dian: La Curación por el Agua. Hidroterapia. Martínez Roca, Barcelona. 1983.


 
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