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La
región donde habitan los yanomami, la cual comprende
una vasta área compartida por Brasil y Venezuela, siempre
ha constituido el centro de preocupación de varios ideólogos
militares brasileños, como el General Bayma Denys, Jefe
del Gabinete Militar y Secretario del Consejo de Seguridad Nacional
durante el gobierno de José Sarney. En 1986 éste
oficial presentó al entonces Presidente de Brasil un
ambicioso proyecto de intervención de toda la parte norte
de la Cuenca Amazónica o Canaleta Norte (Calha Norte).
Los argumentos
del jefe militar tomaban como base el supuesto "vacío
demográfico" de esa zona en un "medio ambiente
hostil", acentuando una exagerada preocupación por
la política indigenista que contemplaba a su parecer
"demasiadas reservas indígenas".
El
general Denys señalaba: "Hace bastante tiempo se
observan presiones tanto nacionales como extranjeras en el sentido
de constituir, a partir del actual territorio brasileño
y venezolano, un Estado Yanomami". |
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Esta
preocupación llevó a la tendencia de no comprometer
territorios de la selva que podían ser atravesados por
carreteras, fajas de fronteras, cableados eléctricos,
etc., originando como consecuencia un fuerte rechazo del Consejo
Nacional de Seguridad Nacional brasileño para la demarcación
de las tierras indígenas.
A pesar
de la antiguedad precolombina de los asentamientos indígenas,
no fue sino hasta 1988 en que 19 aldeas Yanomami fueron autorizadas
y reconocidas por el gobierno brasileño, ubicándose
a 300 km. de Boa Vista, capital del Estado Roraima.
Sin
embargo el propio gobierno brasileño también autorizó
posteriormente tres reservas garimpeiras muy próximas
unas a otras y en las inmediaciones de las aldeas indígenas,
apoyando tácitamente la explotación del oro. Para
1990, mientras se calculaba una población de alrededor
de 10.000 yanomamis en territorio brasileño, la población
de garimpeiros alcanzó a un número de 30.000.
Esta
situación originó fuertes reacciones de diversos
sectores brasileños como el Consejo Indigenista Misionero,
con sede en Boa Vista. Su fundador, Erwin Krautler, denunciaba
una temida militarización del área bajo concepciones
autoritarias y paranoicas. Igualmente se produjeron denuncias
y presiones internacionales de organizaciones como Anmistía
Internacional, ante las muertes masivas de más de 1.500
Yanomamis por enfermedades, asesinatos y violencia directa de
estos buscadores de oro.
¿Quién
apoyaba a los garimpeiros en víveres, armas y equipos
que llegaban por helicópteros y aviones?
Los
puntos del Proyecto Calha Norte, en que se describía
las intenciones de intervenir el Amazonas, planteaban iniciar
un proceso de relaciones bilaterales, incrementar la presencia
militar en la zona, reforzar los marcos limítrofes y
la creación de infraestructura vial y producción
de energía eléctrica.
Todo
este anteproyecto encajaba completamente con las concepciones
político militar diseñadas en la Escuela Superior
de Guerra de Brasil, (ESG) desde los años posteriores
a la Segunda Guerra Mundial, cuyo autor intelectual fue el General
Golberydo Couto e Silva, el estratega más importante
del régimen militar, quien dominó directamente
entre 1964 y 1985. Según la tesis de Cuoto e Silva, Brasil
debería ser el "líder del continente"
y su estrategia inicial, a nivel latinoamericano, planteaba
la cooperación de todos los países amazónicos
en lo que se llamó "El Pacto Amazónico".
Este pacto fue firmado el 3 de julio de 1978 en Brasilia como
parte de un proceso de integración que tendría
a Brasil como centro de gravedad.
Años
más tarde, el objetivo central del "Calha Norte"
sería el de crear condiciones dentro del Pacto Amazónico
para una actuación intervencionista sobre la selva y
obtener los recursos financieros para el proyecto «Brasil
potencia»
Partiendo
de la tesis del General Denys, el presidente Sarney constituyó
el Grupo de Trabajo Inter-ministerial (GTI) que elaboró
secretamente un plan de desarrollo para la región Norte
de Brasil, que ocupa casi el 20 % del país, con la participación
de los Ministerios de Relaciones Exteriores e Interiores, el
Consejo Nacional de Seguridad y la Coordinación de la
Secretaría de Planeamiento de la Presidencia.
El
proyecto inicial ha creció en recursos financieros, pasando
de 8,5 millones de dólares en Obligaciones del Tesoro
Nacional (OTN) a 91 millones de dólares a finales de
la década de los ochenta.
La
circunstancia de la deuda externa de 115.000 millones de dólares,
contraída por el gobierno brasileño, paralizó
momentáneamente la ejecución de ese proyecto,
pero no impidió que los puntos de vista favorables a
la intervención de las tierras Yanomami fueran expresados
desde las altas esferas. De hecho, a raíz de la matanza
de Yanomamis en Haximú, a manos de garimpeiros brasileños,
inmediatamente surgen opiniones de altos oficiales que expresan
que "los garimperios también son víctimas
y la reserva yanomami debería ser reducida". Si
bien el Presidente de Brasil, Itamar Franco adopta un total
silencio sobre la masacre, es su Ministro de Minas, Paulino
Cídero, quien asegura que la "matanza no es compatible
con el Per fil del garimpeiro... "
En
septiembre de 1993, a un mes de haberse creado un Ministerio
de Amazonía, el Presidente Itamar Franco
fusiona este ministerio con el Ministerio del Medio Ambiente,
y señala que es debido a: "la preocupación
militar para la seguridad de esa vasta región ".
Su nuevo Ministro, el ex embajador en Wasshington, Ruben Ricopero,
tiene como primer objetivo el de liberar más de 1.000
millones de dólares en préstamos y otorgamientos
ya aprobados por organismos internacionales.
El
origen de estos recursos se relaciona a la actual campaña
brasileña en Europa para pedir financiamiento a un plan
piloto para Visalvar el Amazonas", basado en la premisa
de mejorar la "calidad de vida» de los 11 millones
de habitantes que posee esta región.
¿Qué
puede significar realmente "mejorar la calidad de vida"?.
¿Vías de penetración, infraestructura habitacional,
explotación de recursos madereros y mineros?. ¿Cuál
será entonces el verdadero destino de ese dinero? En
septiembre de 1993 la empresa estatal brasileña (Electrobras)
le plantea a la compañía venezolana Electrificación
del Caroní (EDELCA) la necesidad de comprarle energía
para desarrollar el Estado limítrofe de Roraima, a través
de una línea de transmisión hasta Boa Vista, su
capital.
Los
costos de esta línea de transmisión son inferiores
a la construcción de una represa hidroelectrica planificada
sobre el río cotingo, que alcanzaba
los 50 millones de dólares, y que había originado
una reacción de rechazo de etnias como los Mcuxis, Uapixanas
y Caracos al enterarse que este proyecto atravesaría
sus propios territorios.
También
el proyecto original Calha Norte incluye la construcción
de la carretera ''Perimetral Norte", que atravesaría
toda el área de selva que se incia al oeste de Boa Vista,
hasta la frontera con Colombia, siguiendo la línea fronteriza
y abriendo paso a la destrucción total de la selva y
todas las comunidades indígenas de esta área.
Definitivamente
Venezuela debe analizar con profundidad las actitudes y tendencias
del vecino país hacia esta zona tan vital como es El
Amazonas, sobre todo si tomamos en cuenta la destrucción
que |
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Brasil
ha realizado en el Este, Sur y Oeste de su selva
amazónica
(60% de la totalidad) y constatamos los graves problemas que
sus garimpeiros han provocado en nuestro territorio.
¿Que
sucedería cuando esta zona sea intervenida con apoyo
oficial brasileño por garimperios, poseiros (campesinos),
vaqueiros (ganaderos), explotadores de madera, tal como lo plantea
el proyecto Calha Norte?
Pareciera
que nuestra falta de visión geopolítica, nos lleva
a apoyar inocentemente estos planes de intervención,
sin medir sus consecuencias para Venezuela. |
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